martes, 14 de mayo de 2019

DEL FACEBOOK DE PREMIUM EDITORIAL.

Y estos son los tres libros más vendidos durante el primer fin de semana en la Feria del Libro Granada en los stands 29-30 (Premium Editorial).
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Les siguen títulos como Materia oscura (Gregorio Planchuelo), El duende de los videojuegos (Daniel Cotta) o Bonsáis (Chelo Sierra). #PremiumEditorial #FLG2019

¿TEMA?

El tema de la tertulia de ayer era "TEMA", así que yo seguí con el mismo tema:




EL MISMO TEMA.

            No puedo dejarlo. Siempre es el mismo tema, y no puedo escribir de otra cosa que no sea esa historia de la Mujer Barbuda, Ismael y sus encuentros con Moby-Dick, la aventura en Dodge City y todas aquellas peripecias absurdas a las que me siento encadenado. A veces me propongo dejar de escribir por una temporada, dedicarme a pintar, como antes, o sencillamente no hacer nada. Bajar al Raval Roig todas las mañanas, tempranito, y sentir el flujo del tiempo con la brisa en mis mejillas. No volver a escribir. Pero, es inútil, por mi cabeza rondan nuevos argumentos de la historia...
Un barco se acerca a la isla y Ahab e Ismael compran a su capitán un cargamento de dinamita submarina a cambio de varios sacos de coral. Después, con ayuda de los jovencitos y jovencitas de la isla, colocarán los explosivos en los lugares adecuados y se retirarán prudentemente, mientras el viejo lobo de mar enciende la mecha. Una enorme explosión sacudirá el atolón como si el viejo volcán hubiera cobrado vida y, cuando el humo se aleje con el viento, un reluciente canal entre las rocas se mostrará a sus ojos. La ballena blanca se acerca y parece husmear el camino de agua. El océano se le ofrece al otro lado, lleno de peces y millas de libertad líquida a su disposición. Y, sin embargo, duda. Gira su enorme lomo blanco y saca su cabezota fuera del agua,
            -¡Vete ya, Moby-Dick – le grita el capitán Ahab – y perdóname todo el mal que te hice!
            -Sí -insisto yo – vete de una vez, “pequeña”.
            Un enorme surtidor surge de su cabeza, a modo de despedida. El monstruo blanco dobla su corpachón hacia la abertura en las rocas, toma carrera hasta lograr una velocidad vertiginosa, y después da un titánico salto, volando sobre los arrecifes como una nube sólida, hasta alcanzar el blando océano y alejarse, resoplando orgulloso (u orgullosa; nunca sabremos su género).
            -Por allí resopla, mi capitán – le digo a Ahab.
            -Y se lleva consigo mis viejos y tormentosos rencores.
            Tarita, mi compañera, es decir la compañera de Ismael, se acerca para decirnos, con una sonrisa iluminada en su rostro:
            -Estoy embarazada.
            ¿Se puede ser más dichoso? No lo creo. Y todo conseguido ante un ordenador, hilvanando palabras que salen, más que de mi ingenio, de mis dedos, que escriben solos, al impulso de una historia que viene de quién sabe qué ocultos rincones de la razón.
            Por cierto, el capitán del buque americano les ha entregado un sobre para Ismael. Contiene un daguerrotipo en el que se ve a Patricia afeitada y vestida de vaquero, con una leyenda: JUANITA CALAMIDAD, y unas pocas palabras al dorso: “Ismael, me he encontrado a mí misma y soy completamente feliz. Gracias por haberme querido tanto cuando era la mujer barbuda.”
            ¿Veis como no puedo dejar el tema? Mañana me iré al mirador del Postiguet, muy tempranito, a ver salir el sol, mientras el tiempo y la brisa acarician mis mejillas.

                                                                       Miguel Ángel Pérez Oca.

                                                                               (500 palabras)

lunes, 6 de mayo de 2019

EL INTERMEDIO.

Felipe González dijo una estupidez: "Hay que ser socialistas antes que marxistas".
Cayo Lara dijo otra: "PP y PSOE son lo mismo"
Hagamos con nuestro voto que ninguna de las dos estupideces se convierta en verdad.

No, no voy a hablar del estupendo programa del Gran Wyoming en la sexta. Sino del tiempo incierto que está transcurriendo entre dos elecciones, la del Congreso y Senado, y en el caso de la Comunidad Valenciana, de les Corts, y las de finales de mayo, para las autonomías, los ayuntamientos y el Parlamento Europeo. He permanecido callado porque no quiero emitir mi opinión hasta que tengamos gobierno y todo quede aclarado. He de confesar que he votado al PSOE de Pedro Sánchez por sentido del voto útil, para alejar de mi patria, a la que tanto quiero, el peligro de un avance de la ultra-derecha. Los que leemos Historia sabemos muy bien cómo alcanzó Hitler el poder, y las similitudes son palmarias. Pero, una vez conjurado el peligro, vemos que la cosa no está clara respecto al futuro gobierno de Pedro Sánchez; porque el PSOE se empeña en ir en solitario, con acuerdos puntuales, despreciando la ocasión de hacer un gobierno de coalición con Unidas Podemos. En esta próxima elección mis votos va a ir a la formación de Pablo Iglesias, porque quiero que el PSOE vea crecer a su competidor de la izquierda e interprete el sentido de los votos útiles que fueron a ellos por mera intención coyuntural. Y es que me temo que las fuerzas económicas y demás poderes fácticos tienen establecidas una serie de líneas rojas que impiden llegar al poder a los "antiguos comunistas". Pero es necesario que el PSOE tenga un contrapeso a su izquierda que le impida volver a las andadas comenzadas por Felipe, Guerra y compañía. El PSOE debe volver a ser socialista y obrero, le pese a quien le pese, como lo era cuando fue expulsado de España por los franquistas, en nuestra tremenda Guerra Civil. Así que ahora se impone un cambio de timón electoral, creo yo.

sábado, 4 de mayo de 2019

ELLA LO SABÍA.



El pasado día 30, con ocasión de la presentación del nº 45 de la revista Auca, en la Sede Universitaria de Alicante, tuve el honor de recitar un trabajo mío, que figura en dicha publicación. Se trata del poema titulado "Ella lo sabía", dedicado a nuestra compañera de tertulia Lourdes Urquidi, que nos dejó tal día como ayer, hace un año. Nunca le diremos adiós, ¿verdad?


ELLA LO SABÍA.

Ella lo sabía,
pero ignoraba que lo sabía.
Por eso reconoció las palabras
que la reconfortaron.

Todos lo sabemos,
pero ignoramos que lo sabemos.
Y en cualquier noche inesperada y mágica,
unos pasos en la grava africana,
una Luna llena en el horizonte,
el repentino silencio de los chacales…
o las palabras de un amigo,
pueden despertarnos a la realidad gozosa.
Y nuestro YO desaparece y dejamos de ser un ente ilusorio,
una ficción que nos ha tenido atados al artificial mundo de los sustantivos.

Y al no ser Nada, somos Todo.

Y vemos, fascinados, que nuestra piel está más allá de las estrellas.
Que el tiempo no transcurre,
que hemos sido nosotros los imaginarios viajeros de la Cuarta Dimensión.
Que nuestra voluntad rige el Universo,
porque es el principio supremo e inevitable de toda armonía.
Que el mundo real está muy por encima de nuestro torpe entendimiento.
Y que es maravilloso.

Que la verdad reside en una nube,
en un abedul,
en un pájaro
o en una brizna de yerba.
En todas esas cosas y en cada una de ellas,
como partes arbitrarias de un Todo único, inmenso e inescrutable.

Y nos sentimos reconfortados.

Como ella.

                                                           Miguel Ángel Pérez Oca.

lunes, 29 de abril de 2019

5º Y ÚLTIMO CUENTO DE LA PENTALOGÍA DE LA MUJER BARBUDA.

Ayer los temas eran: Descendencia y Espiritualidad. Y yo aproveché para presentar este cuento que es el último de mi Pentalogía de la Mujer Barbuda.




AHAB Y EL MONSTRUO.

            Cuando el Agamenón se acercó a aquella isla que ni siquiera figuraba en los mapas, nuestro capitán nos ordenó ir a la costa para hacer aguada. En un extremo del atolón circular había un viejo volcán apagado, cubierto de maleza, donde sin duda encontraríamos alguna fuente para proveernos. Pero el viejo marino que iba al timón de la chalupa se mostraba temeroso.
            -Yo he estado antes en estos mares y los nativos de las islas vecinas dicen que aquí vive un hombre blanco, amigo del diablo, que convive con un monstruo marino.
            Mientras mis compañeros, asustados por el viejo, se apresuraban a llenar los barriles de agua, yo me fui a explorar.
            -Si no vuelves a la hora de irnos, te dejaremos aquí - me advirtieron. Pero yo no les hice caso. En el fondo me apetecía quedarme en aquel lugar paradisiaco.
            Después de andar por la selva al pie del volcán, vi una rudimentaria cabaña, de la que surgió un individuo que me resultaba familiar. Me acerqué sigilosamente y vi que andaba con una pierna artificial hecha de… ¡un diente de cachalote! ¡Era el capitán Ahab, del Pequod!
            El hombre arrastraba sobre la arena una especie de gran banasta hecha con hojas de palma, colmada de pescados frescos, y se dirigía a un cercano acantilado. Yo lo seguí sin ser visto.
            Cuando Ahab estuvo sobre la roca, con la banasta a sus pies, las aguas se agitaron y una sombra blanca surgió del fondo de la laguna del atolón. La enorme cabeza de Moby-Dick salió a la superficie y Ahab vació el contenido de la cesta en sus fauces abiertas.
            -¡Capitán Ahab! - grité sin poderme contener.
            -Ismael, muchacho… ¿tú también sobreviviste al naufragio del Pequod? ¿Por qué has tardado tantos años en llegar aquí?
            Esa noche, en la cabaña, el capitán me contó su rara historia.
            -Pasé varios días encaramado a unas tablas del hundido Pequod. La ballena me acechaba, gravemente herida por mi certero arpón, cuando una ola gigantesca nos alzó en volandas y nos llevó a través del océano hasta romper en las rocas de esta isla. Cuando me recobré, me vi sobre la playa y la ballena daba vueltas sin poder escapar del atolón. Estaba herida y vencida, y yo entonces me sentí magnánimo, y la cuidé, le curé las heridas y desde entonces la alimento - Ahab me miró intensamente -. Ahora, con tu ayuda, quizá podremos abrir una brecha en los arrecifes para que Moby pueda regresar al océano.
            Con aquel impulso altruista, Ahab había recuperado su espiritualidad y llegó a ser un agradable compañero en la isla que, por cierto, no estaba del todo desierta. Varias mujeres y su descendencia, adolescentes que entonces eran niños y niñas, habían sobrevivido a la catástrofe, mientras sus esposos, hermanos y padres, pescadores, eran engullidos por la ola. Entre ellos había una jovencita que me miraba con mucho interés. Yo la sonreí, presintiendo un futuro feliz, y para nada eché de menos que no tuviera barbas.

                                                       Miguel Ángel Pérez Oca.

                                                                (500 palabras)

viernes, 26 de abril de 2019

SIN COMENTARIOS.

                                                              
                                                                ¡VOTA, COÑO!

SI NO VOTAS NO TE QUEJES DESPUÉS. 
SI NO EJERCES EL VOTO ÚTIL, ESTARÁS VOTANDO INÚTIL.
YO VOY A VOTAR A LA IZQUIERDA, ¿Y TÚ?
¿PSOE o UP? ESA ES LA CUESTIÓN, QUE DIJO HAMLET.
AYYYYYY!!!