martes, 12 de julio de 2016

OTRO DE PERDIDOS EN EL DESIERTO.




Este poema de verso libre también está hecho para la Tertulia:

Perdido en el desierto,
voy caminando sin rumbo.
Estoy solo bajo el sol abrasador,
solo y perdido,
desamparado.
Arrastro los pies sobre un suelo ajeno y hostil,
y hace ya mucho tiempo que he desechado toda esperanza.
Nadie encontrará jamás mis huesos calcinados.
Nadie se apiadará de mí y me indicará dónde hay un oasis
de húmedo verdor y sana hospitalidad.
Lo sé muy bien.
Ni siquiera los cuervos se ciernen sobre mi cabeza,
ni hay hienas hambrientas detrás de mis pasos.
Camino y camino hasta que me detengo ante un semáforo
y espero la luz verde para seguir mi sendero perdido,
rodeado de gente ciega y muda
que no me ve sino como un obstáculo
en sus itinerarios apresurados hacia lo cotidiano;
que no me habla sino para decirme que me aparte.
Entre ellos me siento cercado por un horizonte
de torva indiferencia,
rodeado de estériles anuncios de neón
que no me dicen nada
y del tráfico infernal de esta ciudad
donde los solitarios se mueren de tristeza.
Y así me arrastro por el desierto de mi vida
y no espero salir nunca de este páramo,
porque el desierto está en el mismo centro del centro de mi alma.
Porque lo llevo incorporado como un accesorio inevitable
desde que nací en esta sociedad

mezquina, zafia, insolidaria e inmisericorde.

PERDIDOS EN EL DESIERTO.



Se dice que, para los subsaharianos que intentan llegar a Europa, hay algo todavía peor que la travesía del Mediterráneo en patera, y es la travesía del Desierto del Sahara, sobre todo en manos de la mafia sin escrúpulos. El tema de la Tertulia de ayer era "Perdidos en el Desierto" y yo he presentado esta texto que espero que os guste:

EL NIÑO SIN NOMBRE.
            Gastón M’bopa y Anita son dos emigrantes subsaharianos sin papeles. Cuando el general Tananga dio un golpe de estado en su país y mandó encarcelar a todos los miembros del Partido Demócrata, ellos pudieron huir a la vecina República del Congo, gracias al aviso de un policía amigo. Pero allí no fueron bien recibidos. La frontera común y los intereses comerciales hacían que los dirigentes congoleños no quisieran indisponerse con el nuevo dictador, amparando a políticos de la oposición; así que les invitaron a marcharse. Fue entonces cuando al abogado Kunga, pariente de Gastón, se le ocurrió la idea de ir a Europa para denunciar allí los crímenes del general Tananga; y les invitó a acompañarles, a pesar de que Anita estaba ya muy avanzada en su embarazo.
            -Evelin y yo tenemos dinero suficiente y, aunque no disponemos de pasaporte, podremos comprar a la mafia un viaje clandestino. Veníos a Europa – les había dicho -. Vosotros sois jóvenes y fuertes; y entre todos cuidaremos de Anita y su bebé.
            Pero los mafiosos, después de sacarles todo el dinero que pudieron y tras un azaroso viaje por media África, parto incluido, los abandonaron en medio del desierto.
            El señor Kunga fue el primero en reaccionar ante aquella situación desesperada.
            -Mirad, según este mapa- les dijo, sacando un arrugado papel del bolsillo, y una brújula -, a unos 50 kilómetros al norte hay un oasis habitado. Así que deberíamos intentar llegar allí, andando de noche y durmiendo de día.
Afortunadamente, el grupo iba bien provisto de comida, agua y una tienda de campaña, así que decidieron arriesgarse y se pusieron en marcha.
            Pero se perdieron y al cabo de seis días se les acabó el agua, y esa misma noche murió la señora Evelin Kunga, demasiado vieja y gruesa para resistir tanto esfuerzo. La enterraron bajo la arena de una gigantesca duna y prosiguieron el camino. Anita daba de mamar continuamente al bebé recién nacido, al que ni siquiera habían bautizado. Pero dos días después, solo quedaban vivos Gastón y su esposa. El niño había muerto tras pasar muchas horas sin obtener leche materna. Ni siquiera había llorado. Simplemente se recostó contra el pecho seco de su madre y dejó de respirar. Kunga tampoco despertó cuando el anochecer anunció la hora de volver a caminar sin rumbo cierto.
            A los dos sobrevivientes nunca se les olvidará este niño muerto, desmadejado como un juguete roto y sin  nombre, como una pequeña mancha negra sobre la arena blanca de las dunas. Enterraron a Kunga y al bebé y siguieron caminando. Ella, desmayada, era llevada en brazos por Gastón cuando, al fin, llegaron solos al oasis.
            Después, gracias al dinero de los muertos, pudieron viajar hasta Marruecos y embarcarse en una patera que llegó clandestinamente a las costas de la anhelada Europa.
            Hace solo unos días, Anita regresaba de su trabajo como limpiadora de letrinas de un tugurio de Marsella, cuando un grupo de mozalbetes con la cabeza rapada, indumentaria de color oscuro y brazos tatuados con esvásticas la rodearon.
            -¿A dónde vas, negrita? – le dijo el que parecía ser el jefe de la pandilla, manoseándole las nalgas – Ven con nosotros y te enseñaremos cómo somos los blancos.
            Anita se escabulló a empellones y salió corriendo hacia la chabola de cartón y de lata que ahora habita con Gastón en un cercano suburbio de africanos sin papeles.
            Y los alevines nazis la persiguieron en vano, porque lo primero que aprende una mujer de la sabana es a correr como una gacela.
            A la puerta de la chabola la esperaba Gastón que, después de ampararla en sus fuertes brazos, irguió su cuerpo poderoso hacia los atacantes que frenaron en seco su carrera, para iniciar una prudente retirada, mientras gritaban:
            -¡Cochinos negros! ¿Por qué no os marcháis a vuestra casa?

            Y Gastón y Anita se acordaron del bebé sin nombre y supieron que aún estaban perdidos en el desierto.                                                           
                                                                          Miguel Ángel Pérez Oca.

domingo, 10 de julio de 2016

SE VAN DEL CASTILLO LOS MONIGOTES DE HOJALATA.



Ayer estaba aparcando mi coche en la Playa de San Juan cuando me llamaron por el móvil. Era mi amigo Dani Simón, Concejal de Cultura de nuestro Ayuntamiento, para notificarme que en ese preciso instante estaban trasladando al barrio de San Blas el conjunto de esculturas de hierro que en lo alto del Castillo de Santa Bárbara representaban a varios guerreros medievales, cristianos y musulmanes, luchando entre sí. Yo he venido protestando de esta aberración monumental, toda vez que en lo alto de nuestro emblemático castillo jamás (he dicho JAMÁS) se enfrentaron con las armas cristianos y musulmanes. 
Cuando los cristianos llegaron a Alicante, capitaneados por el príncipe Alfonso, que después sería rey Alfonso X el Sabio, el señor musulmán de la villa, Mardanish, ya se había ido a Túnez, con sus riquezas y séquito de notables. De manera que los cristianos encontraron la fortaleza abandonada, sin resistencia alguna por parte de los pobladores de Medina Lakant y su Alcazaba. 
Allí ha habido luchas entre musulmanes, con un notable asedio en tiempos de Abderramán III y entre cristianos, cuando Jaime II tomó el castillo al alcaide castellano Nicolás Pérez, para el Reino de Aragón, y también entre aragoneses y castellanos en la Guerra de los Dos Pedros, entre Pedro el Ceremonioso de Aragón y Pedro el Cruel de Castilla. Pero nunca ha sido escenario de combate alguno entre miembros de las dos religiones que en la Edad Media predominaban en España.
Las esculturas han sido instaladas en el barrio de San Blas, donde se celebran fiestas de Moros y Cristianos, y tan solo dos figuras de cristianos van a permanecer en el castillo, luchando entre sí, en conmemoración de la Guerra de los Dos Pedros.
Una ciudad que pretende ser objetivo de un turismo de calidad y cultura debe guardar un respeto riguroso por la verdad histórica. Así que sobran tonterías del tipo de esos monigotes que nada representan; del mismo modo que sobran las dichosas setas de aspecto "cómico" en una calle tan histórica como la de San Francisco, vía tradicional entre la puerta medieval del Portal de Elche, en la muralla que ocupaba el espacio de la actual Rambla, y la Puerta de San Francisco en la actual plaza de Calvo Sotelo, que daba salida a la muralla de la ciudad del siglo XIX.
Por lo visto, el felizmente finiquitado ayuntamiento del PP quería convertir Alicante en un parque temático para horteras. Seamos serios.
Enhorabuena Dani.
Y felicitémonos todos.   

MAR DE ALMENDROS, UNA REPRESENTACIÓN HISTÓRICA.


El pasado jueves, día 6, en el Muelle de Levante del puerto de Alicante, se representó la obra de Juan Luís Mira "MAR DE ALMENDROS" que relata, en forma de drama teatral, los hechos ocurridos en ese mismo lugar a finales de marzo de 1939, cuando tras la partida del Stanbrook con 3000 refugiados republicanos, unos 20.000 más quedaron abandonados en ese puerto a merced de las tropas italianas y franquistas que estaban tomando Alicante, última ciudad ocupada por los facciosos y, una vez más en su historia, último refugio de la democracia española. Los frustrados exiliados acabaron en el Campo de los Almendros, en el paraje de la Goteta, y desde allí sería conducidos a campos de concentración y cárceles, donde sufrirían toda clase de privaciones, torturas y muertes violentas. Alicante, que ya había sido ultimo rincón de España en el que tuvo vigencia la Constitución de 1812, tras su ocupación por los "100.000 Hijos de San Luís" en el siglo XIX, fue también último lugar donde tuvo vigencia la Constitución Republicana de 1931.
Juan Luís Mira desarrolla un texto denso y dramático en el que un grupo de comediantes, sorprendido por el final de la guerra y huyendo de las represalias de los vencedores, esperan en vano los barcos que habrían de llevarlos al exilio. La otra noche, el dramatismo de la obra se acentuaba por un entorno portuario muy similar al que tuvo el suceso real que se narra. Los gritos de las gaviotas, el cielo plomizo, el mar oscuro, tras el improvisado escenario solo decorado con un grupo de maletas, daban al ambiente el marco incomparable de la representación. El trabajo de los actores, impecable, a cargo de un elenco formado por Ana Maestre, Ricardo Molina, Paco Peraile, Sergio Sempere, Sonia Sierra y Ramón Albero, con el acompañamiento musical del autor, estaba producido por John Sanderson, y resultó muy emotivo, alcanzando momentos de un dramatismo notable.
Asistieron varios miembros de nuestro Ayuntamiento, entre los que pude ver a la Concejala de Memoria Histórica, Mª José Espuch, el Vicealcalde Miguel Ángel Pavón, el Portavoz Natxo Bellido, el concejal Víctor Dominguez, así como el arqueólogo Pablo Rosser y varios compañeros de la Comisión Cívica de la Memoria Histórica, entre un publico que llenaba el aforo de algo más de un centenar de personas. La representación se repetirá todos los jueves y viernes de Julio.
Acudieron, invitadas por los organizadores, las hermanas Helia y Alicia Gonález Beltrán, supervivientes del épico viaje del Stanbrook, que al final de la representación subieron al escenario para dirigir una palabras al público llenas de emoción y con el valor de venir de personas que vivieron aquel suceso histórico. Hubo por su parte palabras de reconocimiento y recuerdo al heroico capitán Dickson, asi como a uno de los pasajeros de aquel aciago día: el comandante del ejército republicano Amado Granell, que acabaría siendo en primer oficial de las tropas aliadas que entró en París para liberar a la capital de Francia de los nazis que la ocupaban.
Uno tenía la impresión de estar viviendo un momento excepcional que, seguramente, no se volverá a repetir. Y espero con impaciencia el día en que se dé al paseo elevado sobre la escollera el nombre de aquel capitán solidario y heroico que salvo a varios miles de demócratas de la venganza salvaje de los fascistas de Franco.
Antes de la representación, tuve el gusto de hablar con Helia González y preguntarle algo que ronda en mi cabeza desde hace varios años. Le solicité que me dijera en qué lugar del puerto estaba atracado el buque Stanbrook, y ella me respondió sin ninguna duda que recordaba muy bien que ese providencia barco tendía su pasarela en el primer muelle que hay a la entrada del puerto, algo más allá de la placa sobre piedra que hemos colocado conmemorando el hecho, o sea por donde ahora hay una imitación de galeón-cafetería. Que quede este dato como testimonio para la Historia.

NOTA.- Por un imperdonable error mío, puse un reparto de actores que no era el de las representaciones en el Puerto de Alicante, sino en otras anteriores. Gracias a John Sanderson por la rectificación. Corregido queda. Y mil perdones a todos. 

jueves, 7 de julio de 2016

LA PESADILLA DEL CRIMEN MACHISTA.

Ayer, en la Sede Universitaria de Alicante, se presentó el nº 37 de la revista literaria AUCA, en la que se publica un texto mío sobre la violencia de género que ya había presentado hace tiempo en mi Tertulia Literaria. A última hora de la reunión, el presidente de la Asociación Auca de las Letras, el amigo Taza, me pidió que lo leyera y, aunque no lo tenía previsto, tuve que subir al estrado y poner todo mi sentimiento en esa lectura. Es uno de mis textos preferidos, sobre todo por su temática y por su análisis de los orígenes de ese machismo que durante tantos años de dictadura se consideró una virtud "viril". Os lo pongo a continuación:



AUSENCIA.
            Hace mucho que no viene. Los gatos del mercado la añoran y todos los días, a la hora acostumbrada, se reúnen en torno a la farola de la plaza, esperándola. Ella me compraba siempre un ranchito de pescado y lo depositaba allí, sobre el papel de estraza en el que yo se lo había servido. Y los gatos se lanzaban, golosos, sobre los pescaditos y después, con las panzas llenas, se restregaban con sus pantorrillas, ronroneando agradecidos. Y ella los miraba a su alrededor y una gran sonrisa iluminaba su rostro a menudo magullado por los golpes. Estos son tiempos de dictadura, de honor machista bendecido por la Iglesia, y denunciar los maltratos de un marido brutal a su esposa resulta inconcebible. “Son asuntos privados de la familia -me decía un guardia urbano-, mientras no le pegue en la calle, no podemos hacer nada”. Y ella estuvo viniendo a mi puesto durante años con marcas de la bestialidad de su esposo en el rostro y en los brazos. Él nunca le perdonó que no fuera capaz de darle un hijo varón, en el que perpetuar su orgullo de macho dominante. Y ella, a falta de hijos, a falta de cariño de su hombre, descargaba su ternura en los gatos del mercado, que la reconocían y maullaban felices a su paso. Era hermosa, o lo había sido. Sus ojos claros y su pelo negro como el azabache tendrían que haber hecho feliz a un buen marido, pero solo conseguían despertar sus celos enfermizos y moverlo a la agresión y el insulto. Y ella no podía huir, porque la Guardia Civil la hubiera devuelto al hogar, tras la denuncia del cabeza de familia, que quizá la mataría alegando una razón de honor que el juez fascista no pondría en duda antes de absolverlo. Estaba atrapada sin remedio y sus ojos enrojecidos delataban sus llantos solitarios. Estaba muerta en vida. Y ahora está muerta en muerte.
            -Pepita – me decía con ese vago terror en la mirada que la ensombrecía cada vez que lo mentaba -, si algún día te encuentras a Ramón por la calle, no se te ocurra decirle que me gasto sus dineros en comprarte comida para los gatitos.
            -Pero si son cuatro perras chicas… - le contestaba yo, excusándola.
            -Sí, pero si se entera, me mata.
            Y la mató.
            Dicen que le dio una paliza de muerte. Que había venido borracho, después de perder a las cartas. Que algún bocazas le había contado que todos los días se gastaba unos céntimos en mi pescadería, comprando comida para los gatos callejeros. Que había visto a algún rijoso, o a algún poeta, admirando en silencio sus ojos claros y su pelo negro. Fue por alguna de esas cosas, o por todas, o por ninguna. Pero la mató, y cuando se celebró el juicio, él alegó que la había sorprendido siéndole infiel y la había matado para salvar su honor. Nadie lo creyó; pero el canalla salió libre y ella, además de muerta, quedo deshonrada.
            Desde entonces la he echado de menos, y también los gatos. Y cada vez que veía a Ramón se me llevaban los demonios. Cuántas veces lo he maldecido. Cuántas veces he deseado que el pescado que le vendía reventase en sus tripas. ¡Canalla malnacido!
            Hoy ha salido un sol especial, de esos que en las mañanas de otoño doran las calles y las escamas de los pescados. Hoy, las vecinas del barrio se dan la noticia.
            -¿Sabes que el bestia de Ramón se murió ayer? Por lo visto, se atragantó con una espina de dorada y se ahogó. Y como es viudo y vive solo, nadie lo pudo ayudar…
            Y yo he mirado al cielo y a la farola bajo la que se arremolinan los gatos. Y una sonrisa de triunfo y de desquite se ha pintado en mi rostro. Después, me he reído con todas mis ganas, porque ayer, el único puesto del mercado que servía dorada era el mío.
            Hace mucho que no viene, pero los gatos siguen esperándola junto a la farola, y allí se congregan a la hora en que ella los alimentaba; aunque, desde que faltó, soy yo la que les lleva un ranchito de pescado cuando acaba mi jornada.                   

                                                                                                    Miguel Ángel Pérez Oca.


sábado, 2 de julio de 2016

ESPAÑA ES UN PAÍS ENFERMO.






























Todavía desconcertado por los resultados de las elecciones del 26 de junio, me pregunto cuál puede ser la causa de que tantos españoles hayan votado a un PP colmado de corrupción, y a la política del señor Rajoy (D. Tancredo), el político mas inoperante e indolente de toda la historia española, con sus recortes, su falta de interés por las clases menos favorecidas, los desahucios y demás. Y, sobre todo, cómo puede ser que lo hayan votado tantos españoles modestos sin sentir remordimientos de conciencia ni advertir lo tontos que han sido. Porque, seamos claros, el que vota a unos corruptos, o es un corrupto en potencia que también lo sería si tuviese ocasión, o es un cómplice moral, o es bobo. Pero, claro, seamos analíticos y veamos las cosas con la necesaria perspectiva histórica: España ha sido el único país de la Historia en el que los fascistas ganaron la guerra (Hitler acabó suicidándose y Mussolini fue fusilado y colgado boca abajo en una verja de Milán, pero Franco se murió de viejo en la cama). Un lavado de cerebro ejercido, entre otros, por los educadores de la Iglesia Católica durante 40 años, puede producir el Síndrome de Estocolmo en toda una población. He leído un chiste gráfico en el que Franco dice: "Si llego a saber que son tan tontos, me presento a unas elecciones". Realmente, si Franco hubiera convocado elecciones en los años 60 ó 70 es muy probable que los franquistas las hubieran ganado. Tengamos en cuenta que estos 40 años de lavado de cerebro eran la continuación de un genocidio de intelectuales, educadores, políticos y sindicalistas de izquierdas, que fueron fusilados, asesinados en cunetas o salvaron la vida exiliándose, de modo que el pueblo se quedó sin líderes de opinión que pudieran desautorizar los dogmas impuestos por los vencedores.

Dicen que no hay cosa más tonta que un pobre de derechas, pero en España, además de pobres de dinero, ha habido una gran cantidad de pobres de información y cultura. Todo esto, añadido a la supervivencia actual de viejos franquistas o de descendientes de ellos, que se beneficiaron en su día de las prebendas del régimen, hace que pervivan hoy día amplios sectores de la población con ideologías ultra conservadoras, en una cantidad anormal para esta zona de Europa. Cuando se dice que en España no hay partidos de extrema derecha homologables a los de los Le Pen en Francia, no es verdad; porque en España el partido de extrema derecha es el que ahora está gobernando, y que gobernó con Aznar y ahora con Rajoy. Por eso, en comparación con el PP, el tibio PSOE de Suresnes pasó durante años por ser el partido de la Izquierda genuina, mientras el PC  (ahora IU), era temido y marginado por una población intoxicada por la propaganda franquista de tantos años. España está enferma y su democracia es un régimen vigilado y condicionado por los señoritos de siempre, defendidos a capa y espada por el PP y sus votantes, muchos de los cuales, al votar a los tardo franquistas que dominan la cúpula "popular", se echan piedras a su propio tejado, pensando que defienden una paz y una seguridad que no es mas que la continuación de un régimen totalitario que implantó la paz de los cementerios y la tutela policial y militar.

Si a esto sumamos los protagonismos, sectarismos e hiper idealismos seculares de la izquierda, más las desconcertantes maniobras de marketing de los dirigentes de la formación de políticos emergentes que se creen que han descubierto el huevo frito a estas alturas, ya tenemos aquí el resultado inevitable de las pasadas elecciones, para nuestra desgracia. Ahora toca preguntarse, cada cual: ¿Qué he hecho mal? Pero la autocrítica le sienta mal a muchos políticos, ¿verdad?

Seamos conscientes de que la izquierda española se enfrenta a desafíos incomparablemente más fuertes que los que ha de afrontar la izquierda de otros países; porque España es un país enfermo de Síndrime de Estocolmo, de cobardía de serviles y de admiradores de chorizos. Y así, mientras no espabilemos y nos ciñamos a la realidad, no iremos a ninguna parte; porque los tiempos exigen un radical cambio de paradigmas que ha de darse en Europa, o nos quedaremos, una vez más, sumidos en el secular atraso que desde Fernando VII nos ha convertido en el hazmerreir de nuestros vecinos... una vez más.

Qué pena.   

martes, 28 de junio de 2016

MAS COSAS DE LA RADIO.



Ahí va la coplilla. Espero que os guste y le pongáis música.

TE LLAMÉ POR LA RADIO.
(Coplilla)

Te llamé por la radio y
no me escuchabas.
Te adoré por la radio y
no te enterabas.

Si pudiera por radio
decirte cosas,
mis palabras por radio
serían hermosas.

Te amaría por radio,
te enviaría besos
y tendrías por radio
amores de esos,

de esos que por la radio
son solo historias,
pero que en tu radio
suenan a gloria,

suenan a gloria, niña,
y a dicha cierta,
si después de la radio,
si después de la radio
   me abres la puerta,

me abres la puerta, niña,
de tu alcoba
y apagamos la radio,
y apagamos la radio
   por unas horas.

Viva la radio, niña,
si abre tus puertas,
que yo te quiero, niña,
si estás despierta,

si estás despierta, niña
de mis amores.
Pon ya la radio, niña.
¡No te demores!               
                                      

                                   MAPérezOca.