Mientras ellos pensaban e inventaban la
filosofía y la democracia, Alejandro y sus macedonios los sometían y los
embarcaban en la descabellada aventura militar que engendró el efímero Imperio Helénico.
Después vendrían los romanos, otros canallas guerreros, que los sometieron
definitivamente, después de asesinar a Arquímedes, entre otros muchos
ciudadanos cultos y libres. Pero ellos siguieron pensando y dieron glorias a la
filosofía natural, que es como entonces se llamaba a la ciencia, en la figura,
entre otros muchos, de Ptolomeo, el gran compilador de la Astronomía antigua.
Bizantinos y turcos se los disputaron, en un desfile de canallas, que
culminaría siglos más tarde en la guerra de la independencia griega que cantara
Lord Byron.
Los canallas siempre han ambicionado
someter a los pensadores, siempre han temido a los intelectuales, y los griegos
son los padres de la intelectualidad europea, sin lugar a dudas.
Los canallas modernos se cebaron con ellos
en el siglo XX. Los canallas alemanes, esos que ahora no perdonan deudas, se
endeudaron con ellos para siempre con una deuda de sangre y exterminio durante
la II Guerra Mundial provocada por los nazis. Después, había que exterminar a
los guerrilleros que habían luchado contra el invasor, no fuera Grecia a caer
en la órbita comunista, y los canallas ingleses se encargaron del trabajo
sucio, con la complicidad de un rey desleal a su pueblo, cuyo hijo, encima,
apoyó a los propios canallas griegos en el golpe de los coroneles. Por fin, reconquistaron,
una vez más, su vieja y siempre nueva democracia, la que ellos habían inventado
hace milenios, y parecía que iban a vivir felices y libres en el seno de una
Europa fuerte, unida y pacifica…
Pero los canallas locales de la política
corrupta de conservadores y socialdemócratas los metieron en un lío financiero
del que es difícil salir. Corrompieron al país y falsearon las cuentas. Y
entonces llegó la nueva política, la de Podemos e Izquierda Unida en España y
Szyriza en Grecia, como reacción a la vieja política de los canallas, y el
pueblo griego dio una lección al mundo reinventando de nuevo la democracia. Y los
canallas de la Europa de los bancos se pusieron en guardia. Porque no nos
engañemos, la cuestión de la deuda griega no es solo económica, no es
financiera, es puramente política. Se trata de humillar a los griegos, de
aplastarlos, de hacer fracasar la nueva política para que sirva de escarmiento
al resto de la Europa del sur. Se trata de que los canallas de la derecha
española puedan asustar a nuestro pueblo con el ejemplo del “corralito” y con
las mentiras del aumento de la delincuencia, las colas ante los cajeros y el
desabastecimiento de los supermercados. Los canallas del PP español, ahítos de
corrupción institucionalizada, con muchos de sus dirigentes imputados o en la
cárcel, no se dan cuenta, en su soberbia e incompetencia, de que a los
españoles del paro y los recortes les dan más miedo ellos que los hipotéticos “corralitos”,
que están ya hartos de mentiras y demás canalladas y que el ejemplo de una
Grecia digna, cuya política nueva ha sido de nuevo avalada por un referéndum rotundo,
mientras sigue siendo acosada por los canallas de los bancos y la política
mercenaria, no nos va a doblegar a los pueblos que sufrimos sus canalladas.
Está claro que no se conforman con nada que no sea el desprestigio de Shrypas y
Varufakis, el fracaso de la nueva política y la expulsión del Euro y la ruina
total de los que todos los días les dan lecciones de dignidad y democracia. Y
no es por Grecia solo, sino por miedo a la nueva política que podría
desenmascarar a los canallas que rigen antidemocráticamente a la Europa de los
bancos, esa gente que no ha votado nadie y que mandan sobre los políticos
vendidos a sus favores y sus “puertas giratorias”, esos canallas que tienen
miedo a los habitantes de un pequeño país de dignidad enorme, y los han
convertido en el chivo expiatorio.
Si nosotros lo consentimos, seremos los cómplices de los canallas.
¡Viva Grecia!¡Viva la verdadera Democracia!
Miguel Ángel Pérez Oca.






