miércoles, 2 de junio de 2010

ARTÍCULO DE UN COMPAÑERO DE LA FEDERACIÓN DE PENSIONISTAS DE CC. OO.


Ahí os pongo un artículo que vale la pena leer.


EL PERVERSO LABERINTO DE LA ECONOMIA, LA POLÍTICA Y LA SOCIEDAD


Creo que para entender lo que ocurre en el primer mundo, pero sobre todo, para entender nuestro comportamiento; nuestra forma de ser; nuestras reacciones sociales; nuestros deseos; lo que nos hace felices o infelices, deberíamos plantearnos salir de la ignorancia, del embrutecimiento como ser humano, en el que nos encontramos. Somos analfabetos políticos. Han conseguido hacer de nosotros unos seres que tienen que ver poco con lo mejor de nuestros antepasados, parece como si los genes de nuestros ancestros hayan sido eliminados o seleccionados, de manera que a nosotros sólo nos llegan los clonados adecuadamente para ser una especie sin memoria, sin sentimientos de autentica generosidad, solidaridad.

Que el bien común nos suene a estupidez. Se nos ha inculcado un concepto de la vida social sin vida social, que empieza y acaba en nosotros mismos, o como mucho en nuestra familia más próxima.

Somos incapaces de mantener amistades de por vida. Nos parece normal alegrarnos de los problemas de los demás –aunque no lo digamos en público– pero eso compensa un poco nuestros propios problemas. Siempre la culpa la tiene el arbitro, no conozco a casi nadie que asuma sus propios errores, todos nos consideramos victimas –es verdad que lo somos– pero muchas veces también somos, como mínimo, cómplices de nuestra propia desgracia.

Nosotros pertenecemos a un pueblo que ha sido heroico; trabajador; generoso; solidario. Algunos estudiosos, buena gente, escarbando en nuestro pasado encuentran biografías que hoy día son increíbles. Miramos a nuestro alrededor y es literalmente imposible encontrar a alguien así, pero es verdad que esas personas existieron. ¿Cómo nos hemos transformado en lo que hoy somos? Desde luego, no por casualidad. Respondemos a lo que el “mercado” necesita, gente dócil, gente asustadiza, gente fácilmente manipulable, personas que solo utilizamos una pequeña parte de la capacidad de nuestro cerebro, individuos que nos llevan con los ojos cerrados, videntes que no queremos ver, que permanente tenemos que estar reponiéndonos de un tropezón y del cual tenemos que echar la culpa a otros.

Pero ¿Quién es ese “mercado”? Pues resulta que también lo formamos nosotros. Es la economía; la política; la sociedad; es todo lo que se mueve y tiene vida. Son nuestras asociaciones; sindicatos; partidos (también los de fútbol) nuestras familias, etc.

Pero resulta que tenemos que ser apolíticos, no estar en los sindicatos, en las asociaciones, en los partidos (también los de fútbol), salvo que seamos fanáticos o saquemos algo de ello (el algo a ser posible, material). Así se entiende que cuando más necesita uno estar agrupado, organizado (en un mundo donde necesitas un abogado para todo) pues la mayoría no esta apuntado a nada que le permita una defensa colectiva, asequible y posible, tanto desde el punto de vista económico como social. Por ejemplo: un porcentaje muy pequeño mantiene su afiliación a un sindicato cuando se jubila, nos han vendido que ya no lo necesitas y lo dejas. A los pocos años, muchos de esos antiguos afiliados –que han perdido sus derechos de antigüedad– vuelve a solicitar el asesoramiento y la solidaridad del sindicato en temas mucho más dramáticos y desesperados de los que vivieron durante su vida laboral, pero resulta que el sindicato de pensionistas es muy débil, somos un reflejo de la sociedad que hemos construido entre todos, nos congelan las pensiones para ayudar a salir de la crisis a los que viven de nosotros y que nos han metido en esta situación para su beneficio tanto político como económico, como es el FONDO MONETARIO INTERNACIONAL (el FMI), que exige a nuestros gobiernos estas medidas y más (son insaciables) y resulta que la culpa la tenemos los sindicatos. La solución es matarnos entre nosotros, a ser posible entre los de abajo, entre los de la misma clase social, los trabajadores, para beneplácito de la burguesía y de la aristocracia.

Como en todo hay un límite, el misterio es saber donde se encuentra este. En cuanto a recuperar la categoría de ser humano, es darnos cuenta de ello, nunca es tarde para volver a saborear el placer de sentir con los cinco sentidos y disfrutar como animal político que somos. Y el que no lo haya sentido nunca, por favor que no se lo pierda, no puedes vivir quemado sin haberte acercado a ninguna hoguera.

En cuanto a la utilización del miedo social hay también un limite, según la última encuesta del INE, en España hay más del 60% de mujeres de más de 65 años que se consideran infelices, se siente mal al margen de padecer o no una enfermedad. Esto unido a que los ahorros en esas Cajas (que no sabemos en que van a quedar) proceden mayoritariamente de los pensionistas y que estos a su vez están jugando un papel fundamental para el sostenimiento de los hijos y nietos. Nos lleva a pensar que somos una fuerza muy importante para esta sociedad y que estamos sufriendo sus problemas en primera persona y que si no entendemos muy bien lo que esta pasando y desde el gobierno y la televisión, los medios de comunicación se nos transmite miedo, los pensionistas asustados podemos paralizar esta sociedad, quizás no por la vía de la sublevación, pero si por una colectiva depresión que nos meta en las tumbas antes de tiempo.

Alicante, Junio 2010.

Ángel Espinar

lunes, 31 de mayo de 2010

EL NIÑO QUE VIO A MIGUEL HERNANDEZ.


Mi primo Julio Oca Masanet, "Petete", reside hoy día en un rincón maravilloso de la provincia de Gerona, pero en 1942 estaba en Alicante. Su padre, mi tío, Eusebio Oca Pérez, "Eusebito el de Barcelona" (Yo he tenido un Bisabuelo Eusebio Oca, tres tíos Eusebio Oca, y ahora un hermano Eusebio Pérez Oca), cumplía una injusta pena de cárcel en el Reformatorio de Adultos de Alicante, junto a otro recluso llamado Miguel Hernández, al que vio morir de tisis y de asco y con el que pasó jornadas de dolor y camaradería. Mi primo Julio era entonces un niño muy pequeño y, tal como él dice, debió ver a Miguel Hernández en varias ocasiones, con motivo de las visitas carcelarias, pero no puede recordarlo. Tras la muerte de Miguel, Eusebio Oca fue excarcelado y desterrado de Alicante (había cometido el terrible delito de presidir un sindicato democrático de estudiantes), y marchó a Barcelona con mi tía Isabelita y su hijo Julio. Allí tendría más hijos y un trabajo, y todos salieron adelante. Los Oca de Barcelona siempre han sido nuestro ejemplo de superación, de capacidad de enfrentarse al infortunio y salir triunfantes.
Mi primo nos ha mandado un artículo que os voy a mostrar a continuación y que también ha sido publicado en el blog de Alicante Vivo.
Espero que os guste y que apreciéis este testimonio que es un pedazo de Historia.


DEBI CONOCER A MIGUEL HERNANDEZ, PERO. . . . . . .
Artículo de Julio Oca Masanet

Miguel Hernández ingresó en el Reformatorio de Adultos de Alicante el 29 de Junio de 1941, yo entonces tenia dos años y cuatro meses. Mi padre, Eusebio Oca Pérez, fue encarcelado pocas semanas después de nacer yo el 18 de Febrero de 1939. La fecha exacta es el 17 de Abril de 1939, y yo tenia entonces dos meses.

La Sentencia por AUXILIO A LA REBELION y otras acusaciones igual de surrealistas, como era costumbre de la época, fue a quince años de prisión menor, se dictó el 17 de Octubre de 1939.

Tras muchas gestiones, avales, descargos, papeleos, instancias absurdas y una burocracia de estilo decimonónica, mi padre es excarcelado un 18 de Julio de 1943, cumpliendo cuatro años, tres meses y dos días de encierro, siendo desterrado de Alicante, marchando él solo a Barcelona, donde vivía una prima hermana, Amparo Oca Puerto, que le ayudó en lo que pudo, que no fue mucho dada la época de posguerra aquí y que aun quedaban dos años de Guerra Europea.

Pocos meses después, mi madre, Isabel Masanet Robles (maestra, igual que mi padre), mi abuela materna y yo, embarcamos en el buque de transporte SIL desde Alicante a Barcelona. Pero es otra historia.

Vuelvo al principio del relato, datos y fechas concretas, intentaré explicar el título del escrito.

Miguel Hernandez ingresa en el Reformatorio el 29 de Junio de 1941 y fallece casi nueve meses después, el 28 de Marzo de 1942. Mi padre y varios amigos
me hacen tres regalos muy queridos para mi, el primero con motivo de mis primeros ocho meses, el título “Felicidades Julito” el 18-10-39.Colaboran Eusebio Oca Perez, José Juan Perez: músico, Melchor Aracil Gallego: pintor, Ricardo Fuente Alcocer: pintor, Gastón Castelló Bravo: pintor, Miguel Abad Miró: pintor casado con Carmen Lobregad Andrés, amiga de Isabel, mi madre, Vicente Olcina Segui: pintor y un precioso verso de José María Lobregad Andrés, hermano de Carmen: poeta, que fallecio poco después con 25 años. De cada uno tengo unos dibujos preciosos y muy personales.

El segundo regalo, es para mi segundo cumpleaños, el 18-02-41, es un cuento de Jose Ramón Clemente Torregrosa, “El Rey de los Chiquillos” ilustrado por Ricardo Fuente. Cuatro meses después llega Miguel Hernández al reformatorio.

Mi padre, para celebrar mi tercer cumpleaños, hace un “Cuento para pintar” el 18 de Febrero del 42. Un mes y diez días después,fallece Miguel.

A partir del segundo año de cautiverio, en el 1940, se suaviza algo el trato con los prisioneros y para “celebrar la Victoria” cada 18 de Julio permiten la entrada a los familiares directos, esposas e hijos, y es cuando descubro que “papa tiene piernas”, ya que hasta entonces solo le había visto a través del ventanuco exterior de la cárcel, enrejado.

Yo pude ver posiblemente a Miguel, el 18 de Julio de 1941; hacía pocos días que había llegado y sé que ya tenia relación con mi padre, pero lo que sí es cierto es que mi madre y una prima de mi padre entraban a Manolillo como si fuera yo; entonces llamaban a mi padre que salía cojeando ya que estaba muy mal de una pierna, sostenido, entre otros presos, por Miguel, que asi podía ver a su hijo, ya que hasta que no se casó con Josefina, aquellas malas personas no consintieron en autorizar que le viera. En otras ocasiones entraba yo con mi madre y a mi padre le acompañaban, entre otros, Miguel Hernández.

Estoy intentando con todas mis fuerzas localizar a familiares de los amigos de mi padre en cautiverio. He encontrado al hijo de Ricardo Fuente, con el que me llevo un mes de edad y de igual nombre, y a la viuda de Miguel Abad, Carmen Lobregad, con 95 años,hermana de Jose Maria, el poeta que falleció tan joven... Qué pocos quedan de ese grupo de buena gente y mejores artistas tan injustamente tratados y por los que tan poco se han preocupado las generaciones siguientes.Ya es hora de que se les tribute el reconocimiento y memoria pertinente.De poco sirven los papeles, cartas, dibujos y nuestros recuerdos, si no los aireamos y hacemos que sean conocidos por alguien mas que nuestras familias.

Seguiremos próximamente en contacto

sábado, 29 de mayo de 2010

UNA CRÍTICA LITERARIA DE JOAQUÍN BOTELLA


Mi amigo Joaquín es muy generoso y ha elaborado esta generosa crítica a mi novela "LA CRUZ AUSENTE", que presentaré en la Sede Universitaria de Alicante, en la Avenida de Ramón y Cajal, el día 16 de junio a las 20,15 horas. La verdad es que considero a esta novela como lo mejor que he escrito en mi vida y estoy muy ilusionado con su presentación, tanto en Alicante como en fechas próximas en Caravaca, Novelda, Murcia, Cartagena... Os pongo aquí la crítica de Joaquín y ya juzgaremos al juez cuando leáis el libro y hagáis, vosotros mismos, vuetra propia crítica. ¿Vale?


CRÍTICA DE LA NOVELA “LA CRUZ AUSENTE” DE MIGUEL ÁNGEL PÉREZ OCA, POR JOAQUÍN BOTELLA.


Con un lenguaje que me trae a la memoria al poeta Eloy Sánchez Rosillo cuando dijo aquello de que la sencillez es una conquista, ha escrito mi amigo Miguel Ángel esta novela histórica que en tan sólo ciento novena y una páginas, con una letra apta para mayores de cuarenta, nos narra su historia con una redondez global.
La trama, tan interesante como bien tejida, ha sido desarrollada mediante una estructura en la que se combinan un épico relato de los Templarios con un thriller policíaco en el que el agudo inspector Fuster es el encargado de investigar el robo de la Cruz de Caravaca.
Temporalmente, la historia se inicia en el siglo XIII, continúa en la Segunda República y termina en los tiempos actuales, éstos en los que más de uno, como al autor, esperamos la resurrección de la República.
La información histórica de la Cruz contenida en la novela ha sido recabada con esmero y rigor, siendo digna de un ensayo, pero al estar tan bien novelada no causa esa sensación de inventario de bienes municipal que en demasiadas ocasiones dejan los autores cuando proporcionan este tipo de conocimientos, fruto de sus minuciosas investigaciones y no de su imaginación literaturizada.
“La Cruz ausente” es una obra llena de contrastes, como el ser humano, pues aun haciendo una dura crítica a la Iglesia y al franquismo, no oculta las barbaridades que también desde el otro bando se cometieron en nuestra última guerra civil o que haya un cura que no sea fascista y sí buena gente. De igual modo pone el dedo en la llaga de los abusos del poder policial, a la vez que talla con madera de héroe un inspector honesto.
En el terreno amoroso, me ha gustado particularmente el velado erotismo de una imagen femenina cuyas curvas se alejan de la mirada masculina que las sigue, posada en ellas. También me ha llamado la atención el amor no correspondido que siente un templario hacia otro, sobre todo en los tiempos que corren, en los que me parece muy arriesgado apostar por el amor dentro de la homosexualidad eclesiástica, aunque sea puro. Valiente también se me antoja esa despedida obligada de un amor imposible en la que él le dice: “Te recordaré siempre” y ella le contesta: “Y yo a ti, mi señor”, que revela la existencia de una posición sumisa y otra dominante en el amor, sin que ello sea obstáculo para que, una vez fuera de esa maravillosa burbuja en la que viven aisladas las pocas parejas que de verdad se quieren, impere entre ellas la igualdad, o que podamos atar el cariño arrodillándonos en un parque público ante esa cordonera que se le desató a quien amamos, sintiendo orgullo, y no vergüenza, al hacerlo.
Termino con algunos pasajes que me apartaron la vista de la lectura para despertarla en un algún rincón dormido de mi pensamiento o de mi alma:
“No soy creyente, pero algunas actitudes ante la vida merecen todo mi respeto”.
“La recompensa a nuestros esfuerzos y a nuestras buenas obras ya nos la da Dios día a día, en forma de íntimas satisfacciones.
“La amistad debería de estar siempre por encima de las ideas”.

Joaquín Botella

jueves, 27 de mayo de 2010

DE LA ALEGRÍA A LA DESILUSIÓN.


De nuevo mi gozo en un pozo. Parece que esta gente del PP no puede ser consecuente con sus palabras y sus obligaciones. En su mentalidad de patronos mezquinos de tres al cuarto dan siempre lo menos posible. Se diría que sus relaciones con el pueblo son como sus relaciones con los asalariados: La consigna es quedarse siempre cortos. Y así, otra vez nos la ha dado la señora Castedo, nos la ha dado con queso. Qué pena desperdiciar una ocasión así para ganarse la voluntad de todos. Qué pena.

Bueno, ahí os pongo la carta que hoy me ha publicado el diario Información de Alicante.





El pasado día 25 de mayo de 2010 me llevé una gran alegría. Yo, receloso del comportamiento del PP local al respecto, había preferido no participar en el acto de descubrimiento de la placa que denomina a la plaza que hay detrás del mercado como PLAZA 25 DE MAYO. Me había sentado en la terraza de uno de los dos bares que hay allí, frente a una cerveza y unos pescaditos rebozados y escuché con interés el discurso inaugural de nuestra Alcaldesa Sonia Castedo. Una oleada de emoción me sofocó cuando la oí decir que el ataque fue perpetrado por FASCISTAS, y no pude resistirme al impulso de aplaudir casi con lágrimas en los ojos. Porque reconocido por la alcaldesa la autoría fascista del ataque, quedaba, a mi entender, abierto el camino para que el monumento de Elena Albajar fuera al fin instalado en la plaza, con su leyenda, en la que figura la palabra “fascistas”, a la que se oponía en principio nuestra primera edil.
Sin embargo, después escuché por la radio unas declaraciones de la señora Castedo en las que, aún reconociendo esta autoría fascista, sigue oponiéndose a que la palabra figure en el monumento. ¿Se ha visto mayor incongruencia? ¿Es que quiere tomarnos el pelo a los alicantinos, a las víctimas y a los supervivientes de la tragedia? Esto, señora alcaldesa, no es una concesión por su parte. Usted no es quien para autorizar o denegar un monumento que pretende describir una verdad histórica reconocida, además, por usted misma, sino que sería un acto de justicia democrática ineludible. Pero si la justicia democrática le importa menos que los votos de los extremistas que tiene en el ala derecha de su partido, allá usted. La Historia, no lo dude, se lo reclamará.

Miguel Ángel Pérez Oca.
Autor del libro “25 de mayo. La tragedia olvidada”.

Publicada en el Diario INFORMACIÓN de Alicante el 27-5-2010.

martes, 25 de mayo de 2010

PLAZA DEL 25 DE MAYO, ¡AL FIN!




Momento en el que la alcaldesa dice "fascistas" y no se le caen los anillos.






Tumba del niño Lorenzo Sanz Valenti.




"Os felicito por la petición al Ayuntamiento del nuevo rótulo para la Plaza del Mercado: Plaza del 25 de mayo."

"Así quedará el recuerdo público y permanente de las gentes de bien, a tantas víctimas inocentes masacradas por la aviación fascista a las órdenes del dictador Franco."

"Como alicantino, gracias por tan atinada y noble iniciativa de Alicante Vivo."

"Un fuerte abrazo"

"Enrique"

(20 de mayo de 2008.- comentario de Enrique Cerdán Tato en el blog Alicante Vivo)


"El bombardeo del 25 de mayo formaba parte de la campaña de terror ordenada por las autoridades FASCISTAS cuando las tropas rebeldes alcanzaron el Mediterráneo..."

( del discurso de la Alcaldesa de Alicante, doña Sonia Castedo, el día 25 de mayo de 2010, tras descubrir la placa que denomina a la plaza del mercado como "Plaza del 25 de mayo")


Los periodistas de Información TV me han preguntado qué me parece que el Ayuntamiento haya hecho caso a la solicitud cursada en su día por Alicante Vivo y la PIC para que la plaza del mercado se llame de hoy en adelante "Plaza del 25 de mayo". Yo les he respondido que después de oír a la Alcaldesa rconocer en su discurso que los atacantes eran "fascistas", no veo inconveniente alguno para que también lo ponga por escrito en la leyenda del monumento a erigir en esa plaza, promovido por la Comisión Cívica de la Memoria Histórica. Esa palabra parece ser que era el inconveniente para llegar a un acuerdo sobre el texto que condujera definitivamente a la colocación del monumento de Elena Albajar. Pero una vez puesta la palabra en boca de nuestra primera edil, quiero suponer que todos los obstáculos habrán desaparecido. Al menos eso me parece, si todos somos consecuentes.

Yo, lo reconozco, estaba sentado en una de las terrazas de los bares de la hasta entonces plaza de las flores. Oía el discurso sin participar en el acto, pues no le perdonaba a la señora Castedo su negativa a considerar la posibilidad de que el texto quedase de una vez como lo escribió la arquitecta Albajar en su proyecto ganador del concurso de ideas. Pero cuando he oído, no una sino varias veces, la palabra "fascistas" en boca de doña Sonia, una oleada de entusiasmo y de triunfo (ojo, de triunfo de todos), me ha llenado de alegría y emoción, y he tenido que aplaudir desde mi refugio frente a las cervezas y los pescaditos rebozados. Ahora esperaré acontecimientos, que no deben ni pueden tardar, ¿verdad?

Qué día el de hoy. Hemos empezado en el cementerio, a donde nos han acompañado, a los amigos de Alicante Vivo, algunos miembros de las Juventudes Socialistas, y otros compañeros muy queridos, como la poeta Julia Díaz Climent y familiares de alguna de las víctimas. Cuando llegamos no había ninguna flor sobre las lápidas del cuadro 12, donde reposan los restos de los 300 asesinados del 25 de mayo. Por lo visto, nadie se había acordado realmente de ellos hasta entonces. Pero cuando nos hemos ido varios ramos de flores han quedado allí como homenaje. Después hemos marchado a la tumba del niño Lorenzo Sanz Valenti y su padre Blas Sanz Peral. La lápida del niño es un prodigio de ingenio y heroicidad materna. En una época en la que no se podía hablar del bombardeo, la madre se las ingenia para darnos las claves del infanticidio, y nos enseña un calendario con la fecha y un reloj con la "hora fatídica". La foto del niño, de dos años y medio, está en el centro de una cruz, pero si uno se fija bien, los brazos de la cruz son en realidad bombas con sus aletas delatoras.

Después fuimos al mercado, donde nos esperaba la agradable sorpresa de oir a la alcaldesa pronunciar la palabra tabú con toda naturalidad.

Ahora, a ponerlo por escrito, doña Sonia, y a ver el monumento puesto de una vez en su sitio; y todo se habrá consumado por el bien de los alicantinos, la dignidad de su Ayuntamiento y la justicia con nuestra maltratada Memoria Histórica. Hay días en los que da gusto levantarse y ver el sol a través de la ventana. Sí, señor.

A continuación os pongo el texto del discurso que he leído ante las tumbas de los 300 mártires del 25 de mayo.

Un abrazo y ¡FELICIDADES, ALICANTE!


LOS CULPABLES.

¿Quién fue el culpable? ¿Quién o quiénes tuvieron la culpa de que bajo nuestros pies reposen ahora 300 cadáveres inocentes de ancianos, mujeres y niños? Indudablemente, y en primer lugar, 45 aviadores fascistas italianos que el 25 de mayo de 1938 dejaron caer sus bombas sobre el mercado y las calles de Alicante. Y por encima de ellos, los jefes de las dos escuadrillas de bombarderos Savoia, capitanes Zigiotti y De Prato. Y más arriba, porque el culpable último siempre está más arriba, el jefe de escuadrón y sus oficiales de estado mayor que dieron las órdenes y las instrucciones precisas para que el ataque se hiciera sobre la población civil indefensa. Pero por encima de los tácticos siempre hay un estratega, el general - ¿Kindelán, el mismo Franco? – que decidió desencadenar una campaña de terror aéreo, de guerra total, para amedrantar a la República, una vez llegados los franquistas al Mediterráneo y marchar sobre Valencia. ¿Eso es todo? ¿Ya hemos desenmascarado a los culpables? Porque esta ya lejana guerra fue desencadenada por una banda de generales traidores a su patria que nos trajeron una dictadura de 40 años de olvido y silencio. Y detrás de ellos estaba el fascismo internacional, el movimiento reaccionario que en Alemania, Italia, Portugal y otros países surgió como respuesta al que parecía imparable avance de las clases trabajadoras del Mundo. Ellos ayudaron a nuestros rebeldes y los armaron con aviones, tanques, cañones y voluntarios profesionales. También deberíamos hablar de los ingenieros y científicos que entonces - y por desgracia, ahora - se han dedicado a inventar armas y artilugios de muerte en lugar de poner la ciencia y la tecnología al servicio del ser humano y su felicidad. Y la banca depredadora, la iglesia vendida al poder, los ricos temerosos de perder sus privilegios y latrocinios, los terratenientes… y los tontos que se creen ricos porque reciben algunas migajas. Todos ellos apoyaron a los generales golpistas, mientras una parte importante del pueblo luchaba por la República legítima y se enfrentaba a los traidores con las armas en la mano. Aunque hubo otra gente que permaneció pasiva o se sumó a los rebeldes por cobardía; esa gente indiferente, cobarde y adocenada, que dice ser apolítica, como si ello fuera posible, esa gente que, como decía Bertrold Brech, callaba cuando de noche, en Alemania, venía la policía a detener a un judío, porque ellos no eran judíos, cuando venían a detener a un sindicalista, porque ellos no eran sindicalistas, cuando venían a detener a un izquierdista, porque ellos no eran políticos… hasta que el país entero se convirtió en una cárcel y ellos quedaron dentro, sumidos en una dictadura que podrían haber evitado si hubieran estado dispuestos a luchar y trabajar por la libertad. Todos ellos fueron los culpables de esta masacre.
Ahora todos podemos ser culpables de masacres futuras si hacemos como hicieron los responsables de esta que tenemos bajo los pies, si perdemos la memoria histórica y dejamos que el fascismo avance de nuevo con otras caras, con otros disfraces, si no hacemos nada para evitar que nuestros políticos nos lleven a guerras injustas - ¿qué guerra no lo es? -, si consentimos que la irracionalidad violenta, desde el vandalismo y la violencia de género al terrorismo, se adueñe de nuestras calles, si nos dejamos seducir por la frivolidad consumista y nos olvidamos de nuestro pasado. Porque entonces serán de nuestra incumbencia las matanzas que han de venir. Que en Iraq ya han sido bombardeados de nuevo mercados llenos de mujeres y niños, y en Afganistán, y en Palestina… Por eso la Memoria Histórica es imprescindible, por eso, para evitar los males futuros debemos recordar los males pasados y aprender de ellos, honrando y recordando a nuestros muertos, que son de todos.

Miguel Ángel Pérez Oca.

viernes, 21 de mayo de 2010

HOMENAJES A LAS VÍCTIMAS DEL 25 DE MAYO.





Una vez más, se acerca el 25 de mayo, fecha luctuosa en la historia de Alicante, en la que hace 72 años más de 300 personas, hombres, mujeres y niños, murieron asesinados por las bombas lanzadas intencionadamente sobre la población civil por una indigna pandilla de aviadores fascistas italianos componentes de la aviación franquista. Son varios los actos organizados en su honor:


El sábado 22, a las 12 horas, en la Plaza del Mercado, tendrá lugar un acto de homenaje organizado por la Comisión Cívica Para la Recuperación de la Memoria Histórica y la Plataforma de Iniciativas Ciudadanas (PIC).




El lunes 24, a las 12 horas, en el salón de actos de Comisiones Obreras, Av. de Salamanca, nº 33, yo mismo daré una conferencia sobre el bombardeo del 25 de mayo y su contexto histórico, dedicada a los pensionistas de este sindicato. La entrada es libre.

(Tumba del niño Lorenzo Sanz Valenti)

El martes 25, día del aniversario, a las 10,30 horas, en el Cementerio Municipal de Alicante, los miembros de la Asociación Cultural Alicante Vivo y todos los que quieran sumarse al acto, haremos una ofrenda floral en las lápidas que marcan la ubicación de las fosas donde reposan la mayoría de los muertos de aquella tragedia, así como en la tumba del niño Lorenzo Sanz Valenti, símbolo de los muchos niños y niñas que murieron en el bombardeo.

Parece ser que ese mismo día, a las 12, nuestro Ayuntamiento procederá a cambiar el nombre de la Plaza del Mercado por el de "Plaza del 25 de Mayo", colocando la placa correspondiente. Esperemos que junto a ella haya otra explicativa lo suficientemente clara e inequívoca en su texto; aunque, dada la inacabable discrepancia entre la Comisión Cívica y la Alcaldesa sobre si debe figurar o no, en el monumento a poner en ese lugar, una mención de que los autores del crimen eran "aviadores fascistas italianos", me temo lo peor. Pero, bueno, el nombre ya será oficial y tiempo tendremos en el futuro (espero) para enmendar estas deficiencias provocadas seguramente por la alergia de la derecha a ciertas palabras cuyo significado hiere ocultos, familiares e inconfesables sentimientos de culpabilidad.

En cuanto al futuro monumento, me reitero en mis lamentaciones hacia las dos partes en conflicto por no haber sido capaces de llegar a un consenso sobre la dichosa palabra, aceptándola con naturalidad, por parte de la alcaldesa del PP, o buscando palabras que digan lo mismo sin mencionarla de manera literal, por parte de los compañeros de la Comisión Cívica, a los que, quizá, les ha faltado mano izquierda y astucia o les ha sobrado un excesivo empeño de pureza ideológica. Que conste que tienen razón, pero a veces hay que saber nadar y guardar la ropa, creo yo, y poner el objetivo (el monumento) por encima de la lucha política. En fin, sobre esto hay diversas opiniones, todas respetables. Pero que conste que me duele ver el emplazamiento vacío un año más.

Por cierto,a medio día, hora en la que se deberían encender las luces de fibra óptica del futuro monumento, y en estas fechas, un sol inclemente da de lleno en su futura ubicación; por lo que me temo que esas luces no serán visibles en abosluto. Creo, por tanto, que el emplazamiento está mal elegido. Pero, que los técnicos opinen, que para eso han estudiado.

Yo os llamo a todos, seáis de la ideología que seáis, a la participación en estos actos, que estéis presentes y, si podéis, llevéis flores. Demostremos que el menfotisme no va a conseguir borrar nuestra memoria colectiva. Que no es verdad que "NO HAY NADA QUE HACER". Que somos muchos los alicantinos, de nacimiento o adopción, que nos reconocemos como tales, aunque no ascienda el Hércules, nos ahogue el humo negro de plástico de les Fogueres y no entremos en el Santuario de la Santa Faz el día de la Peregrina. Porque lo más importante de un indivíduo y de una sociedad es la memoria, sin la que no existe la personalidad.

Los muertos eran de todos y de todos siguen siendo. Honrémosles y mantengamos la memoria viva para que nunca más vuelva a pasar algo tan terrible, ni en Alicante ni en ningún otro sitio de este planeta.

Y que un día el monumento, con un texto apropiado, esté donde debe estar.

Os espero a todos.

Miguel Ángel Pérez Oca.






jueves, 20 de mayo de 2010

OTRA DE JOAQUIN DESDE LAS BARRICADAS.


Ahí va otra reflexión cojonera de mi amigo Joaquín Botella. Si los ayuntamientos, en lugar de controlar los ruidos nocturnos (o de madrugada, que es cuando más fastidian) los fomenta, estamos apañados.

¡PANDA DE …!

Hay costumbres que, en realidad, no son tales, sino putadas, como la de recibir la vespertina ayuda de Dios, sobre todo cuando el madrugón obedece a razones estrictamente laborales, porque no es lo mismo cuando se trata de irse a pescar o cuando es el gallo quien nos llama. El caso es que esta mañana, antes que el Sol, ya andaba yo correteando por los pasillos de mi casa cuando el cojonero ruido de lo que yo creía una moto de cuarenta y nueve ha empezado a colarse a través de los cristales y de los gruesos muros, como si del mismísimo virus de la mala leche se tratase.

Ya en la calle, en lugar del lechuguino emulando a Jorge Lorenzo que yo me esperaba, calentando motores antes de emprender su vertiginosa carrera diaria, me encuentro a un tiarrón, con pinta de salvaje amazónico, que, chupona de aire en ristre, se dedicaba a revolotear los papeles en medio de la calzada. “Oiga, que yo soy un mandao -se me ha justificao-, quéjese usted al Ayuntamiento de Cartagena”.
Y eso hago, que no son horas, digo yo, que bastante por culo están dando ya con la rebaja salarial del cinco por ciento para que, además, no lo dejen a uno dormir tranquilo. ¡Anda ya!, ¡que se vayan a la mierda!, ¡panda de…!


Joaquín Botella