martes, 4 de agosto de 2020

102 AÑOS.



Hoy mi madre cumple 102 años. Magdalena Oca nació el 4 de agosto de 1918, el año en que terminaba la I Guerra Mundial. Aquí reinaba Alfonso XIII, que también acabó en el exilio. Magdalena vivió la esperanzadora II República, la terrible Guerra Civil, sobrevivió al bombardeo del 25 de mayo de 1938, tuvo que esperar a que mi padre saliera de la cárcel de la venganza franquista, para poder casarse con él y engendrarme, y tuvo dos hijos y una hija, Conchita, que moriría muy joven en un accidente de tráfico. Mi padre también había muerto demasiado pronto, como consecuencia de un ictus. Así que ella siempre fue muy pesimista, quizá con razón; y ahora languidece tranquilamente más allá del tiempo, pero con la memoria intacta. Hoy iremos a visitarla y, si nos deja la lluvia, la veremos a través de una reja, por aquello del inoportuno coronavirus. Ella, ya alcanzados todos los objetivos de la vida, nos distinguirá entre la niebla de su vista deteriorada y nos dirá algo más o menos inteligible con su verbo cansado, en una mañana incardinada en un lento atardecer.
El tiempo...
Bueno pues... ¡Feliz cumpleaños, mamá!

sábado, 1 de agosto de 2020

UNA RESEÑA DE MI ÚLTIMO LIBRO.

Mi querida amiga Marisol Moreno, ex concejala de Juventud y Protección Animal de Alicante por la formación Guanyar Alacant, feminista, animalista y desternillante monologuista, tenía que haber sido la presentadora de mi novela ADANA, LA MUJER PERFECTA, si no hubiera sido por la maldita pandemia que impide los actos públicos. Así que a falta de una charla de presentación, me ha obsequiado con esta reseña que retrata fielmente mi último libro:
 Portada

 Ilustración del autor.

Ilustración del autor.

RESEÑA de ADANA LA MUJER PERFECTA
Por Marisol Moreno

En estos tiempos de pandemias globales, cambio climático, capitalismo voraz, colapsos mundiales en diferentes áreas, con cientos de especies en peligro de extinción de la mano del ser humano que actúa como un virus destruyendo y esquilmando los recursos que lo sustentan, en los tiempos en los que los líderes mundiales (99% hombres) demuestran una ineptitud irrevocable y perpetúan una insostenibilidad absoluta para nuestra especie, no es de extrañar que las historias apocalípticas con drásticos finales para la raza humana, se vislumbren hoy en día como posibles.
A nivel literario, la humanidad ha pasado de vivir en “Un mundo feliz” de Aldous Huxley en 1932 o el “Gran hermano” de Orwell en 1949 a la cada vez más persistente idea de que la humanidad necesita un relevo como especie, ya que la inercia de nuestra propia existencia nos lleva inexorablemente por un camino lleno de incógnitas en términos de supervivencia. Este panorama hace que diferentes personas de diversas áreas, tanto científicas como literarias, se planteen diferentes futuros posibles, realistas o utópicos, que nos llevan a distintas concepciones de la supervivencia de una raza que parece demostrar por sí misma que su fin no está tan lejos como se pensaba.
En el área de la ciencia ficción, tantas veces visionaria y haciendo de las distopías propias realidades, encontramos relatos y novelas en los que la IA se posiciona como el último eslabón de la escala de la evolución humana. En novelas de la ciencia ficción más purista, por así decirlo, son inteligencias de otros mundos las que apoyan nuestro legado como especie y actúan como salvadores de la misma y es que, tanto la literatura como la ciencia, llevan años advirtiéndonos, de algún modo, que el equilibrio que tanto trastocamos los seres humanos es vital para nuestra existencia. Además, como decía Darwin “no será la especie que sobreviva las más fuerte, sino la que más se adapte”.
Ciertamente, esta es una de las premisas con  la que Miguel Ángel Pérez Oca comienza esta novela: una mezcla de ciencia ficción y memoria histórica con muchos toques autobiográficos, titulada “Adana, la mujer perfecta”.
Con el objeto o la excusa de la ciencia ficción, Miguel Ángel te invita de manera muy sutil, a un viaje por la historia española; desde la época del intercambio de esclavos y esclavas africanas por sal, pasando por la proclamación de la República española hasta el golpe de Estado de 1936; viviendo con los y las protagonistas los grandes hitos de la guerra, como el bombardeo del Mercado Central de Alicante en 1938 o la muerte del dictador fascista Francisco Franco; sentiréis cómo sería escuchar por primera vez poesías de Miguel Hernández o manifestaros en las calles de Alicante con las banderas republicanas; os enfadaréis por las traiciones de los países vecinos y la impunidad de ciertos opresores que vivieron y murieron sin pagar por sus crímenes de guerra; y todo esto contado con una claridad y sabiduría muy características del autor como gran activista por la memoria histórica de este país.
Con lo cual, el desarrollo de la obra brilla por su forma de novelar, tanto las realidades históricas propias de las épocas como los detalles familiares del mismo Pérez Oca.
Por otro lado, es importantísimo que la obra se lea hasta el final para que podáis deleitaros con una magnífica oda al feminismo y , esto os lo digo porque, posiblemente, mucha gente no lo piense ojeando sus primeras páginas. Pero siendo sinceras, ¿cómo crearían unos seres extraterrestres a una “mujer perfecta” basándose en imágenes y cánones establecidos en un mundo globalizado? Seguramente como a Adana, pero tendréis que leerlo hasta el final para saber quién es esta mujer excepcional que viene a brindar un equilibrio al mundo en la era de la testosterona.
Por último, como buena fan de los fanzines de ciencia ficción que soy, no puedo acabar esta reseña sin mencionar las ilustraciones de la obra. Creadas por el mismo Pérez Oca, recuerdan a las revistas de los años 70 y 80 como “Creepy” o “Heavy Metal”, esta última contaba con autores que son eminencias en el género como H.R Giger (Alien) o Esteban Maroto (Vampirella). La portada de este libro bien podría haber aparecido en cualquiera de estos magazines.
Así que, ya sabéis, podéis tener en vuestras manos una mezcla de fantasía/realidad, ciencia ficción y una lección magistral de historia que no os dejará indiferentes. Por lo que respecta al tema de la memoria histórica, yo siempre digo que Guernica tiene a su Picaso pero en Alicante tenemos a Miguel Ángel Pérez Oca.


jueves, 23 de julio de 2020

ADANA.


Como ya os anuncié hace unos días, la editorial ECU me comunica que ya ha puesto a la venta mi última novela ADANA, LA MUJER PERFECTA. Tendrá un precio de 11,90 € y estará disponible en todas las librerías y plataformas como: Amazón, Casa del Libro, El Corte Inglés, Agapea y Edisofer. También lo podéis adquirir por medio de la Página Web de esta editorial (ECU) que está haciendo una oferta por la que con este libro os obsequiará con otro de su catálogo,

GARBANCITO DE LA MANCHA.

Estos días ha sido noticia el hallazgo en Nueva York de una copia de la película española de dibujos animados "GARBANCITO DE LA MANCHA" con sus colores originales. Dicho film fue estrenado en Barcelona el 23 de noviembre de 1945, y fue la primera película europea de animación en color, contemporánea a las primeras de Walt Disney. El director era Arturo Moreno y el encargado del diseño de personajes y de animación de la cabrita Peregrina, fue un dibujante alicantino llamado Eusebio Oca, primo hermano de mi madre. Él había sido el dibujante que realizó el retrato yacente de Miguel Hernández, a quien acompañó en la cárcel de Alicante hasta su triste fallecimiento. Otro compañero de prisión era el capitán del Ejército leal a la República legítima, Miguel Pérez Pérez, mi padre, que se honró de tener tan maravillosos compañeros de cautiverio bajo la férula franquista. Eusebio Oca también realizó las ilustraciones y la rotulación de "Dos cuentos para Manolillo", con los que Miguel Hernández obsequió a su hijo Manolillo cuando fue a verle a la cárcel. El original de estos cuentos y dos más, que estaba en poder de mi primo Petete, su hijo, está hoy en la Biblioteca Nacional, con el Cantar del Mío Cid y otras muchas joyas de nuestra lengua.
Modestamente, creo que mi tío Eusebio Oca no ha sido convenientemente reconocido en su tierra natal. Tras pasar varios años en la cárcel, fue desterrado a Barcelona, donde realizó su trabajo en la famosa película y se dedicó al diseño de interiores, no pudiendo ejercer su título de maestro por estar represaliado por los fascistas. Su esposa, la maestra represaliada que fue mi tía Isabelita, también trabajó en la película coloreando los dibujos de mi tío.
Mi hermano Eusebio Pérez Oca ha realizado un detallado estudio del que he obtenido los datos que aquí os ofrezco. A veces, uno se siente orgulloso de su familia, y no puede evitar proclamarlo.

Mi tío Eusebio Oca.

 Miguel Hernández yacente.

 Dos páginas de "Dos cuentos para Manolillo".


lunes, 20 de julio de 2020

DON QUIJOTE PANDÉMICO

Durante mis cortas vacaciones en la Playa de San Juan había realizado este retrato de mi amigo Don Quijote, pero me he dado cuenta de que he cometido una ilegalidad y la he corregido. Os pongo los dos dibujos. Espero que me perdonéis la impertinencia.
Antes.


Después.

miércoles, 8 de julio de 2020

ADANA, LA MUJER PERFECTA.



Dentro de unos días saldrá a la venta, editada por ECU, mi novela "ADANA, LA MUJER PERFECTA". Es una obra de ciencia-ficción que relata una historia de 200 años, desde la captura de la muchacha de color Ana Mbonga en las selvas del Golfo de Guinea y su esclavitud en Torrevieja, su posterior abducción, cuando ya es una anciana, por una extraña burbuja gigante durante un naufragio, hasta su segundo regreso a la vida, tras una nueva abducción, como Adana la mujer perfecta, la primera  Fémina Sapiens Perdurábilis, con la que "Ellos" pretenden salvar al planeta Tierra del desastre ecológico provocado, como tantas otras tragedias, por la testosterona del macho de la especie Homo Sapiens.
Sus amores con el narrador, Daniel Evans, sus relaciones con los personajes a través de dos siglos: el patrón negrero don Bonifacio, capitán del Blas de Iranzo; Perico, su servidor negro; doña Paca la Rasposa; Paco, el combatiente de la Nueve; el teniente Amado Granell;  las hijas de sus dos vidas: Amelia, Basilia, Camelia y Aitana; y, sobre todo, "Ellos", los guardianes de los mundos, y el dinka, un longevo escarabajo que habla y que ejerce de consejero de Adana, forman un grupo de personajes que acompañan a la heroína de esta historia.
Pronto os anunciaré su salida a la venta, su presentación (si es posible en estos tiempos de pandemia) y su forma de adquisición, tanto en papel como en su versión electrónica.
Espero que os guste.

jueves, 2 de julio de 2020

HOMICIDAS POR IMPRUDENCIA.



            La verdad, me da miedo salir a la calle. Yo voy con mi mascarilla y las manos recién lavadas con hidroalcohol, pero me cruzo con un montón de energúmenos sin protección, o con la mascarilla en el codo, en la barbilla o en la muñeca, discutiendo a voz en grito y repartiendo “perdigones” a su alrededor, sin respetar las distancias, y me siento agredido y en peligro de ser invadido por el coronavirus y caer víctima de la neumonía letal que amenaza a quien pertenece a un grupo de riesgo.
            Cuando veo en la tele a idiotas celebrando el triunfo de su equipo de fútbol, o las fiestas suspendidas de su pueblo, o en restaurantes, playas y bares, hacinados, sin respetar las distancias y sin protección, me invade una profunda decepción hacia mi especie, el pretencioso Homo Sapiens. Solo veo a montones de monos mal evolucionados, prisioneros de los instintos gregarios propios de un depredador grupal, incapaces de reflexionar sobre la propia responsabilidad ante la pandemia. Y caigo preso de la ira, también propia de un primate que comparte con el chimpancé más del 90 % del genoma.
            Presiento una inminente segunda oleada de la pandemia, todavía más asoladora que la primera, y veo a montones de viejecitos muertos en las residencias y hospitales, y a los heroicos sanitarios vencidos por la fatiga y la impotencia, y no puedo por menos que considerar que todos esos imbéciles que se arremolinan en multitudes estúpidas serán reos del delito moral de homicidio por imprudencia.
            ¿Nadie va a pararles los pies? ¿No hay policías suficientes para correrlos a  porrazos? Pues nada, amigos, resignación y a esperar a los cuatro jinetes del Apocalipsis. No tenemos arreglo.
            Y es que por encima del peligro está la inminente e inevitable necesidad imperiosa de salvar la economía; porque estamos ante un dilema: elegir entre morirnos de la enfermedad o morirnos de hambre.
            Esto no ha sido una guerra ni un terremoto. Nada se ha destruido. Ahí están las fábricas de embutidos, las tiendas de alimentación, los campos de cultivo, las ganaderías y establos, todo intacto, pero podemos morirnos de inanición, rodeados de abundancia, si no teneos dinero con que comprar nuestro sustento. Esa es la más flagrante paradoja de esta Economía Capitalista que sufrimos. El dinero, con su valor simbólico, que no real (al menos antes era el oro), ha de moverse incesantemente de un bolsillo a otro, y si se detiene en todo el mundo solo por dos meses, viene la hecatombe, el fin de la humanidad. Así que hay que ser tolerante con los idiotas, abrir los restaurantes, dejar que vengan los turistas foráneos y nos traigan sus virus, y que la máquina económica se ponga en marcha otra vez, aunque nos arrolle a todos.
            Esta situación nos ha desvelado lo absurdo del Sistema Capitalista. En una economía socialista, en la que el Estado administrase todos los medios de producción, que serían propiedad del pueblo, los salarios seguirían llegando regularmente a todos los ciudadanos, por mucha pandemia y confinamiento que se produjeran. Sortearíamos el temporal, nos aislaríamos lo suficiente, mientras llegase la vacuna, y saldríamos airosos del trance. Pero no se le pueden pedir peras al olmo. A un chimpancé no se le puede hacer reflexionar sobre cosas tan graves y tan contradictorias con los instintos animales que inevitablemente nos dominan y nos llevan al precipicio.
            Solo quiero manifestar que, visto lo visto, y ante la decepción que me produce mi propia naturaleza, proclamo solemnemente que abjuro, renuncio, niego y dimito de mi falsa condición de Homo Sapiens.
            Que os den, hermanos.
                                                                                  Miguel Ángel Pérez Oca.