Si el Molt Honorable Señor MAS fuera japonés, se habría hecho el hara kiri después de las últimas elecciones en Cataluña. Pero no lo es y, por lo visto, el índice de dureza de su rostro supera al diamante. El señor Mas, no lo olvidemos, es un líder de derechas cuya política social y económica es idéntica a la de sus homónimos del Partido Popular en el resto del Estado Español. Como bien dijo Loquillo, el viejo roquero, en un programa de la Sexta (sí, esa televisión donde Wyoming y Ébole, entre otros, mantienen la decencia del medio televisivo) "Si mañana se hiciera un referéndum y ganara la independencia de Cataluña, seguiríamos teniendo 700.000 parados". Y calificó las supuestas ansias independentistas de Mas de "cortina de humo". A veces un artista curtido tiene una visión mucho más clara que muchos comentaristas políticos, sobre todo porque no está condicionado por las directrices de la superioridad. Yo creo firmemente que los catalanes son el pueblo más inteligente y sereno de toda la Península Ibérica, y tienen la buena costumbre de hacer cuentas antes de tomar cualquier decisión. Saben muy bien que Cataluña saldría perdiendo si se separase de España, que no podría permanecer en la Comunidad Europea por las buenas y que el precio de su independencia quizá haría que el remedio fuera peor que la enfermedad. Lo que pasa es que los catalanes, muy justamente, están hasta "les pilotes" del trato que han recibido desde siempre por parte de los nacionalistas centralistas castellanos y, claro, en un momento de calentón, potenciado por la crisis y sus presuntas soluciones neo liberales, con sus recortes y maniobras privaticionistas, salen a la calle y les dicen a los de Madrid que se metan España por donde les quepa. Pero estoy seguro de que tras una tranquila y ponderada reflexión no todos los manifestantes del otro día votarían por una problemática independencia liderada, para mayor INRI, por un señor como Mas. Lo que pasa es que el tío vio en la famosa manifestación una manera de justificar su catastrófica gestión política. Se dijo: "Ya está: me envuelvo en la Senyera, me proclamo independentista, prometo un referéndum y consigo una cómoda mayoría absoluta que me permita hacer de mi capa un sayo". Y así lo hizo, pero los inteligentes catalanes le vieron la patita por debajo de la puerta y el resultado de los comicios sumió al Molt Honorable en el más espantoso de los ridículos. Lo dicho, si fuera japonés se habría hecho el hara kiri, y si fuera inglés, francés, belga o de cualquier otro país europeo, democrático y decente, habría al menos presentado su dimisión. Pero no, el señor Mas no va a dejar el "machito", y ahora se alía con los ingenuos e idealistas de Izquierda Republicana con el sano propósito de abusar de su buena fe. No durará mucho esta alianza antinatural. Estoy seguro de que en este próximo 2013, que os deseo lleno de venturas y prosperidad (al menos que no os haga demasiado pupa la crisis) , Mas tendrá que elegir entre las exigencia de IRC y los intereses de la Unió del señor Durán i Lleida y de los banqueros y empresarios catalanes.Pero el insumergible Mas ya lo tiene pensado: cuando toque hablar del referéndum o de tomar medidas de izquierda que no le gusten a sus socios, buscará un tema de conflicto (tendrá muchos para elegir), lo aventará y romperá con sus efímeros e incompatibles socios y se buscará un apaño con el PSOE o con cualquiera que lo exima de realizar la famosa consulta antes del término de 2014; y dejará el asunto para ser llevado a cabo "sine díe". Pero, vamos a ver: ¿Qué harían los nacionalistas de derechas (¿todos?) si consiguieran la independencia? Su negocio consiste en vivir pidiéndola, pero sin conseguirla nunca, porque entonces ya no tendrían nada que reclamar y se les acabaría el chollo. Así que ojo con el señor Mas, que vamos a tener show divertido para rato en este próximo 2013.
Por lo demás, os deseo que el 2013 sea mejor que el maldito 2012, y a ver si encontramos un líder europeo o nacional (con perdón) que nos proponga alguna solución decente y humanista para salir de este infierno neo liberal al que nos ha llevado gente como el Reagan, la Teatcher, la Esperanza Aguirre, el Mas y todos sus compinches, que quieren acabar con el Estado y volver a una nueva era, feudal y capitalista a un tiempo. Pero eso depende de nosotros, que lo consintamos, que nos dejemos engañar por sus señuelos y sus triquiñuelas, o que nos unamos todos los trabajadores en lugar de volver a caer en nacionalismos que solo favorecen a los señoritos locales, que ellos tienen la cara muy dura, pero todas las sustancias duras son frágiles.
Tenemos, me temo, poco tiempo, pero un año más de frustraciones quizá pueda despabilar a muchos incautos.
¡Buen 2013! (si ello es posible)
Miguel Ángel Pérez Oca.







