lunes, 9 de noviembre de 2015

UN POEMA ESPONTÁNEO.



SOLEDAD.

Un caracol en la nieve,
y entre los hielos, la flor.
Sobre la llama se mueren
mariposas de color.

En la noche me conmueven
los afanes de un corcón.
Y a la mañana me vienen
los recuerdos de un amor.

Soledad, qué llena vienes,
cuando asomas a un balcón.
Y cuántas cosas no tienes
que añora mi corazón.

La muerte sueña a la vida,
la vida sueña al amor,
el amor sueña a la dicha
y la dicha ¿a quién soñó?

No me busques, vieja parca,
que no espero tu venida.
Cuando me suba a la barca
será soñando la vida.

Soñando se irá la vida.
En la nieve, un caracol,
entre hielos, viejas dichas,
y en el viaje, todo el sol.

                             Miguel Ángel Pérez Oca.






jueves, 29 de octubre de 2015

MARISOL, LA JUSTICIA ESPAÑOLA Y LA MECÁNICA CUÁNTICA.


            La Física actual nos representa un universo que a nivel microscópico tiene un comportamiento muy peculiar a los ojos de los humanos, acostumbrados a la realidad cotidiana donde las cosas son lo que parecen. Porque las partículas subatómicas (fotones, electrones, neutrinos, etc.) nos sorprenden siendo a la vez partículas materiales y ondas. Incluso se podría postular que todos los objetos materiales del tamaño que sean tienen a la vez función de partícula y de onda. Pero lo más curioso es que, cuando se investigan los fenómenos cuánticos, el hecho mismo de observarlos modifica el comportamiento de lo observado. Y así hay experimentos en los que un electrón se comporta como una partícula cuando un detector nos muestra su trayectoria y como una onda si apagamos el detector. Son paradojas que la Ciencia todavía no ha sabido mostrarnos de tal forma que las podamos comprender intuitivamente. Pero es así.
            En otro orden de cosas, también podemos ver cómo la intervención de quien se propone investigar unos hechos para corregir, en nuestro mundo cotidiano, una falta incrementa los efectos de la falta misma, en lugar de minimizarlos o anularlos. Veamos por ejemplo el caso de nuestra amiga Marisol Moreno, la concejala alicantina acusada de haber divulgado por los medios informáticos frases que podrían constituir, a juicio de la Fiscalía y la Judicatura, injurias a la Corona. Estos hechos se produjeron hace ya varios años, coincidiendo con la muerte de un elefante inocente por un disparo de arma de fuego realizado por don Juan Carlos de Borbón, en un desafortunado viaje a África. La difusión de las palabras de Marisol, en medio de una nube de protestas indignadas por parte de animalistas de todo el mundo, fue muy limitada y a estas alturas ya estaba completamente olvidada. Pero Marisol accede este año al puesto de concejala de Alicante por votación popular, y sus enemigos políticos sacan del pasado aquellas frases y las denuncian a los jueces. Y éstos examinan la conducta pasada de Marisol y al intentar corregirla y sancionarla, la modifican y la magnifican. Nunca se habían leído tan repetida y machaconamente los famosos y presuntos insultos al Rey y su familia por todos los medios de prensa, televisión, etc. Nunca las presuntas frases delictivas habían tenido tamaña difusión, y así el presunto daño que el juez de turno quería evitar y corregir se ha multiplicado exponencialmente. De manera que el mayor difusor de la presunta injuria es, precisamente, el Juez que la pretende combatir. Se trata de una paradoja que parece (y no sé si es) cuántica. En cuanto a los denunciantes, habría que analizar su intención: Si lo que les interesara es preservar de injurias la figura del Rey, lo mejor que podían haber hecho sería callarse y no sacar del pasado algo que ya está olvidado. Pero, claro, a ellos, a los “indignados” denunciantes, el Rey les importa un bledo. Ellos lo que quieren es perjudicar a sus enemigos políticos de la Izquierda, caiga quien caiga, sobre todo en las proximidades de unas Elecciones Generales.
            He aquí pues un fenómeno cuántico que en lugar de afectar a la física involucra a la política y a la justicia: El que juzga un hecho, en este caso, lo altera y le da la difusión que querría reprimir. Entonces, juzgar a Marisol ¿no sería una ingenuidad?
            ¿Qué le parece a usted, señor Juez? ¿No sería mejor dejar las cosas como están? Aunque a buenas horas lo haría, ahora que el asunto se ha extendido de forma imparable. Me pregunto algo que me preocupa desde mi más completa ignorancia legal: Al publicar el proceso por injurias y darle la inevitable difusión ¿no se está convirtiendo usted en involuntario cómplice de un presunto delito cuya sustancia reside, precisamente, en su difusión?
            Y perdóneme, porque yo entiendo algo de Mecánica Cuántica, pero de leyes, ni idea.

                                                                      Miguel Ángel Pérez Oca.

SIEMPRE PAGAN LOS NIÑOS.






Los culpables pertenecen a la misma clase de... ¿personas?

ALICANTE, LA CIUDAD DE LOS DESPROPÓSITOS.




Y lo malo es que muchos de estas barbaridades ya no tienen arreglo. La nueva Aduaneta que dignificaba el Portal de Elche es ya solo un montón de piedras en un solar mas allá del Cementerio; piedras de sillería que estaban numeradas para una eventual reconstrucción prometida por el alcalde de turno, pero que muchas de ellas ya han desaparecido para siempre, porque alguien se las ha llevado a su chalet. ¿Y la casa de Alberola, con su casa "modelna" incrustada? No digamos nada del antiguo Gobierno Militar en la Avenida de la Constitución, con su edificio original embutido en un edificio que pretende malamente ser del mismo estilo. O el Hotel Meliá, con su emplazamiento ad oc creado sobre el mar para contentar a un amiguete de Franco, o el gigante Riscal condenando a la sombra a todos los edificios contiguos, y el absurdo rascacielos  del Gran Sol, único en el mundo con dos paredes medianeras. La vieja torre templaria que era la ermita de la Virgen del Socorro, en el Raval Roig, destruida para poner en su lugar un aparcamiento. La vieja Lonja de Caballeros y la Puerta Ferrisa, destruidas en el siglo XIX, porque este "no es un poble vell, que es un nou Alacant". Lamentable, terrible y sobre todo irrecuperable.
Ahora nos dicen nuestros nuevos ediles que se va a quitar la horrible y hortera fachada el casino del puerto. Que se cambiará el nombre de las calles franquistas. Que se pondrá la escultura de Eusebio Sempere a la entrada del puerto, como recordatorio de los últimos republicanos y el final de la Guerra Civil. Que se repondrá el monumento a los Mártires de la Libertad. Que no se cometerá la barbaridad de autorizar el super chupi mega centro de Ikea en Rabasa. Que se llevará un especial interés en el urbanismo humanista que haga de esta ciudad un territorio habitable, sin ruidos ni molestias innecesarias; sin ese mercantilismo supeditado a los beneficios empresariales que caracterizaba al ayuntamiento de Alperi y Castedo, para dar lugar a la preponderancia de los derechos de los vecinos ciudadanos. Primero la persona, después el dinero. Primero el trabajo, después los beneficios abusivos a costa de molestias ajenas.
A ver si es verdad y Alacant vuelve a ser una ciudad donde vale la pena vivir.

miércoles, 28 de octubre de 2015

TODOS CON MARISOL MORENO.



Mañana, día 29 de octubre, a las 12 horas, habrá muchos alicantinos y alicantinas en la Plaza de nuestro Ayuntamiento. Unos irán porque se sienten amantes de los animales, otros porque son feministas y otros por que se sienten republicanos, pero todos, absolutamente todas y todos los que estarán allí lo harán porque son demócratas de verdad. Quizá Marisol expresó su indignación ante la muerte violenta de un ser tan maravilloso como un elefante con palabras de las que la "gente fina" considera inadecuadas, pero, vamos, pedir un año de cárcel por unas palabrotas me parece - nos parece - excesivo e injusto, lo diga quien lo diga. Además, Marisol dirigió sus indignados epítetos al ciudadano Juan Carlos de Borbón, como ciudadano, no como Soberano, título que muchos consideran discutible dada su procedencia de designación franquista sin sanción alguna de un refrendo popular y dado también que según la Constitución "la Soberanía reside en el Pueblo". Si se tiene una consideración especial a su presunta ofensa por ir dirigida a quien iba dirigida es que en España la ley no es igual para todos. Habría que ponderar las frases que de manera aislada en solo dos ocasiones, y no de "manera contiuada" como dice la acusación, ha difundido Marisol, para ver, primero, que fueron hechas como producto de una indignación que era compartida por miles de usuarios de las redes sociales; y también, prescindiendo del presunto ánimo de insulto, hasta qué punto son o no ciertas sus afirmaciones. No entraré en este análisis porque prefiero dejarlo a juicio del lector. Desde luego, si estas frases hubieran sido dirigidas hacia la presunta injusticia de un árbitro de fútbol en lugar de hacia la muerte violenta de un ser maravilloso por un Rey - que cualquiera consideraría mucho más grave-, habría que pedir un año de cárcel para miles de espectadores futboleros; pero claro,un árbitro es un señor particular sin sangre azul y tres siglos de reinados, muchos de ellos llenos de injusticias, crímenes de Estado, corrupciones, delitos económicos, perjurios y demás bromas de unos señores cuyo apellido los convierte en intocables. ¿Conocen ustedes la biografía de Fernando VII, conocido también como el "Rey Felón"?
 Si supiéramos lo que nos jugamos con estas osadías de ciertos juristas, todo Alicante en pleno, mejor, toda España estaría mañana en la plaza del Ayuntamiento. 

martes, 27 de octubre de 2015

TERTULIA DE CANGUROS.


Los temas que había que desarrollar en la tertulia de ayer eran: Tertulia, Canguro y Alegría. Así que con estas premisas confeccioné la redacción que os pongo. A ver qué os parece.

LA TERTULIA DE LOS CANGUROS.

Qué alegría me da cuando cada dos lunes acudo a nuestra tertulia literaria. Aunque el caso es que la primera vez que vine a ella lo hice solo para comer carne humana. Hace ya cuatro años de eso y recuerdo que me encontraba aburrido como un ornitorrinco, durante la presentación de un libro cuyo nombre no recuerdo, en la Sede de la Universidad de Cangurlandia. Mi editor, que se sentaba a mi lado en la mesa presidencial, me dijo por lo bajini, mientras el plúmbeo presentador nos soltaba su rollo: “Oye, Cangurel, ¿te gustaría cenar carne de persona humana?” Y yo, cuya curiosidad gastronómica siempre ha sido insaciable, acepté encantado. Al terminar el insulso acto, nos marchamos a una tertulia literaria que incluía cena. Entonces el grupo se reunía en la Bodega de Cangurolfo, aunque ahora nos reunimos en el lujoso hotel Cangucentrum, donde la cocina es menos exótica pero más artística, selecta y digerible, sobre todo para ser degustada a altas horas de la noche. Porque yo, si me sacan de la herbácea pitanza propia de los canguros, todo me sienta mal si a continuación me acuesto. Y es que los canguros no estamos hechos para comer carne, que ya se sabe que nos produce gases, y después, cuando saltamos por las praderas australianas, un pedo rebelde a medio salto puede provocar un aterrizaje descontrolado y catastrófico. En fin, a mí la carne de persona me supo como la de un koala, pero más grande. Y en el fondo me sentí un tanto culpable, porque pienso que los humanos son unos animalitos muy simpáticos, con su peculiar forma de andar erguidos, su vida familiar y su laboriosidad… aunque a veces hacen gala de una tremenda mala leche, que les viene, seguramente, de su pasado de depredadores grupales. En fin, no sé, pero aunque esta carne provenga de granjas especializadas, no deja de atormentarme la idea de que el pobre ser humano que me estoy comiendo ha debido sufrir bastante al ser sacrificado.  De todos modos, no es lo mismo que cuando nuestro soberano don Juancanguro I se marcha a Islandia a cazar personifantes rubios, esos gigantes humanos que viven en libertad en esa isla salvaje; porque, además de las consideraciones éticas, lo hace con el dinero de los contribuyentes. Y no caza para comer, que es una necesidad fisiológica de todo canguro que se precie, sino para divertirse; que vaya diversión debe ser ver cómo un animal de esos cae al suelo perforado por una bala de rifle. En fin, que cuando me presenté en la Tertulia de la Bodega de Cangurolfo quedé gratamente sorprendido por la concurrencia de estupendos canguros y canguras que allí se reunían, y por lo amena e ingeniosa conversación. El lector de los trabajos literarios era el doctor Cangurceda, un cangurazo de vozarrón impresionante, que después me enteré se debía a que fuma más que un carretero australiano. El mantenedor de la sesión era el propietario de la bodega que, curiosamente, no se llamaba Cangurolfo si no Canguvíctor, al que en la actualidad echamos de menos porque se ha ido a lejanas tierras nórdicas, no sé si a comer carne de personifante rubio, como un rey. La presencia femenina me resultó muy estimulante, con abundancia de escritoras y poetisas de gran calidad. Porque a mí lo que me atrae de toda cangura es su ingenio, o sea que me ponen más las cabezas que los marsupios, que conste. Pero, bueno, si se dan las dos circunstancias, pues miel sobre hojuelas, digo yo. En cuanto a los canguros presentes, además de los mencionados, había tipos muy curiosos, como uno que siempre acababa sus historias con desenlaces funestos y macabros, en los que algún canguro o cangura de bien acababa muy mal. Y con el tiempo, se han ido agregando otros eminentes y valiosos tertulianos, tanto masculinos como femeninas, eruditos o viscerales y siempre ingeniosos, que elevan sus cantos a la naturaleza, a la paradoja, a la ciencia ficción, a los más profundos sentimientos y reflexiones, para gozo de sus contertulios. En fin, que lo paso en grande en la tertulia canguresca que me llena de alegría quincenal; aunque debo confesar que yo vine aquí a comer carne de ser humano.                                           

                                                                        Miguel Ángel Pérez Oca.

jueves, 15 de octubre de 2015

UNA TARDE INOLVIDABLE EN LA PRISIÓN DE FONT CALENT


            Ayer estuve en la cárcel. Me había invitado mi amigo Alejandro, psicólogo del centro, para que diera una charla a varios internos e internas que están realizando un taller de lectura dentro de las actividades destinadas a su reinserción social. No tengo nada contra los que están recluidos en los centros penitenciarios. Gente tan valiosa como Miguel Hernández, Giordano Bruno y mi propio padre padecieron esta clase de privación de libertad, por diversos motivos atribuibles todos a la mala suerte. Generalmente, los reclusos de todas las épocas son gente que estuvo en el peor momento y en el lugar más inadecuado, o que se desenvolvieron en ambientes de los que fueron más víctimas que otra cosa. En un mundo perfecto, seguramente, no habría leyes que transgredir ni personas que corregir. Así que no quiero saber, no me interesan los motivos por los que mis nuevos amigos de Font Calent están ahí, sin Internet, sin teléfono móvil, sin libertad para desplazarse a dónde quieran y hacer lo que les dé la gana. No discuto la justicia o la presunta injusticia de su situación. Estoy convencido de que, entre mis conceptos filosóficos no hay sitio para la culpabilidad, al menos, tal como se concibe en nuestro mundo tan dado a considerar indiscutible la ley de la causa y el efecto, y el libre albedrío. Ya lo he dicho: No me importa. Solo sé que me encontré con un grupo de hombres y mujeres, la mayoría jóvenes, que me recibieron cordialmente, como a un buen amigo que venía a visitarlos y a animarles a escribir sin vergüenzas, sin miedos, sin timideces; porque tienen muchas cosas que contar y mucho tiempo para escribirlas. Por mi parte, les relaté mi experiencia de cuando yo también me vi privado de libertad durante 17 meses de servicio militar, en un puesto fronterizo de las montañas de Sidi Ifni; y donde, de hecho, aprendí a escribir, a romper mi soledad entregando a los demás mis sentimientos, mis impresiones, mis anhelos… Les había mandado varios cuentos de los que escribo para mi tertulia literaria y ayer les llevé un ejemplar de mi libro “Los viajes del padre Pinzón” que cuenta las singladuras de Colón y Magallanes por los océanos del mundo. Va destinado a la biblioteca del centro, para que todos los que lo quieran leer, crucen conmigo las luminosas aguas de este planeta y sus velas se llenen del viento glorioso de la  libertad. Vi en muchos ojos de mis nuevos amigos el brillo de la esperanza y les deseé mucha suerte en los azares de su vida futura; les deseé con toda el alma que sepan disfrutar su futura libertad, que aprovechen bien sus potencialidades y que se libren para siempre de la racha de mala fortuna que sin duda los ha llevado a Font Calent.
            Fue una tarde inolvidable que agradezco a Alejandro y a mis nuevos amigos y amigas que voy a tener siempre muy presentes en mi ánimo. Los buenos contactos humanos son los que enriquecen a ambas partes y, al menos yo, salí enriquecido de este encuentro.
            Gracias.

                                                                       Miguel Ángel Pérez Oca.