viernes, 17 de octubre de 2014

PRESENTACIÓN DEL LIBRO "ALICANTE, BIOGRAFÍA DE UNA CIUDAD".




Ayer, día 16 de octubre de 2014, tuvo lugar la presentación de mi libro "ALICANTE, BIOGRAFÍA DE UNA CIUDAD" en el Club Información de Alicante. Fue todo un éxito. El gran salón de unas 200 plazas estaba casi lleno. Y Fernando Linde, el librero de "80 Mundos", se quedó muy contento después de vender más de 100 ejemplares. Hoy llevo todo el día recibiendo felicitaciones y pienso que a veces vale la pena luchar por conseguir algo y, encima, que el resultado sea todavía mejor que lo que nos habíamos propuesto.
Os quiero a todos y todas.
Miguel Ángel Pérez Oca.

P.D. gracias a Pepe Tévar por las fotos.

miércoles, 15 de octubre de 2014

¡MAÑANA ES LA PRESENTACIÓN DE MI LIBRO!

 Portada.

 El libro.

Artículo en el Diario Información del domingo 12-10-2014.

Después de dos años de desvelos, mañana, jueves 16 de octubre de 2014, a las 20 horas, en el Club Información de Alicante, presento al fin mi libro "ALICANTE. BIOGRAFÍA DE UNA CIUDAD". Me lo presentarán la periodista Lola Torrent, el presidente de "Alicante Vivo" Alfredo Campello y el cantautor, poeta, autor teatral, músico y buen amigo Adolfo Celdrán.
Afortunadamente para el libro, y a pesar de que la crisis ha impedido a los estamentos oficiales alicantinos participar en su publicación y, sobre todo, tras la tristeza que me deparó tal fracaso, pude encontrar un estupendo editor en Madrid, Miguel Tébar, de Editorial Temporae, que me ha hecho una edición verdaderamente notable por su formato, sus muchas ilustraciones, su magnífica presencia, buena distribución y precio muy asequible (15,90 €). Nunca se lo agradeceré bastante; como nunca agradeceré bastante a Alfredo Campello que me aconsejase ponerme en contacto con él. Al final, el libro ha salido ganando en calidad y su publicación ha resultado ser una emocionante aventura. 
Desde que en 1863, o sea hace 151 años, Nicasio Camilo Jover publicó su Reseña Histórica de la Ciudad de Alicante, no se ofrecía a los alicantinos un libro de divulgación histórica de estas características, que facilitara al lector, de forma amena y completa, la historia de su ciudad. Mis objetivos, al escribir esta obra, han sido el rigor, la amenidad y el compromiso ético, en un momento como este en el que se cierra una etapa histórica en nuestro país y comienza un tiempo nuevo ante el cual es conveniente hacer una reflexión sobre nuestros orígenes, de donde venimos y a donde queremos ir. De ahí, me parece a mí, la oportunidad de su publicación. Pero serán sus lectores los que habrán de juzgarla.
En la presentación habrá un puesto de venta de la librería "80 Mundos", por si alguien quiere comprar el libro allí mismo y que se lo firme.
Espero con ilusión que vengan todos mis amigos a acompañarme en esta ocasión tan importante para mí.
En fin, bien está lo que bien acaba.
Os espero.
Miguel Ángel Pérez Oca.

viernes, 10 de octubre de 2014

LOS PREPOTENTES.


            Se creen humanos, pero no lo son del todo. En realidad son solo caricaturas de seres humanos, que delatan su condición al mostrarse desprovistos de todo rastro de solidaridad humana. Así que no deberían quejarse de que no los consideremos homo sapiens auténticos, dado que no se integran honradamente en la especie. Se creen hombres – o mujeres en algunos casos, afortunadamente pocos -, pero en realidad son una especie de mutantes que durante toda la evolución humana han intentado, y a menudo conseguido, fagocitar y parasitar a sus presuntos semejantes y víctimas. Suelen escalar los más eminentes puestos sociales. Inventaron, primero, el esclavismo y después el capitalismo, con todas sus parafernalias y sus ceremonias y prejuicios justificantes de tanto abuso y tanta injusticia. Proclamaron que algunas palabras debían escribirse con mayúscula: Dios, Patria, Honor, Majestad, Eminencia, Excelencia, Señor Presidente, Gloria, Bandera, etcétera. Se hicieron con el poder, valiéndose de artimañas, como crar el dinero o proclamarse gobernantes por la Gracia de Dios. Ahora están todavía en la cumbre y constituyen una casta donde medran los políticos, los banqueros, los líderes religiosos, los falsos artistas, los patrones de la cultura… Para acceder al poder o a la notoriedad hay que pertenecer a la Casta, hay que “estar en el ajo”. Forman parte de los consejos de administración, de los jurados y tribunales de muchos premios amañados, de los parlamentos y gobiernos, de las conferencias episcopales. Están en las alturas pero, en su afán de dominar el tiempo y el espacio, se han empeñado en lucrarse del comercio de una tecnología que ha puesto en manos del pueblo un poder insólito, el poder de la información, el poder del conocer. Han convertido en su imprudencia al mundo en una aldea global, y las comunicaciones instantáneas han abierto los oídos de la gente verdadera. Ahora ya no pueden impunemente acusar de culpable al maquinista de una locomotora averiada por la negligencia del jefazo de turno. Ahora, cuando un prepotente, devenido en Gran Jefe de la Sanidad Privatizable, tiene la desfachatez de acusar a una heroica enfermera de ser la culpable de haberse contagiado de un enfermo de Ébola repatriado, por el que ha arriesgado su vida, todos se indignan y le ven al prepotente su perfil porcino insoportable. Ahora ya no vale que los poderosos se corrompan impunemente. Y ahora parece que ha llegado de verdad la rebelión de las masas y las bases, de los verdaderos homo sapiens que aspiran a la justicia y a la equidad. Ellos todavía están en la cumbre, pero las rocas se estremecen ante los embates de la raza humana que reclama la verdadera democracia. Los prepotentes están sentenciados. Pronto serán reducidos y condenados, a su pesar, a ser gente corriente, como todos los demás. Ya no podrán seguir robando, ni utilizando tarjetas negras sin límite de gastos. Ya no podrán explotarnos y arruinarnos en nombre de la Patria o de los sacrosantos Mercados. Ya no hincharán el pecho junto al cadáver de un inocente elefante de África, donde los nativos se mueren de miseria y enfermedades. Se les caerán del nombre los atributos de Muy Honorable, Excelencia, Señor, Eminencia... y tendrán que andar por la calle, como todos nosotros, cediendo el paso a quienes van por su camino. Qué triste, el destino de los prepotentes, ¿verdad? Porque es muy duro haber pertenecido a la clase de los privilegiados y tenerse que conformar con ser como todo el mundo. Es cuestión de demostrarles, y demostrarnos, que podemos obligarlos a bajarse de su pedestal inventado. Ni siquiera necesitamos mancharnos las manos ni la conciencia con su sangre, como ellos harían con nosotros si pudieran; como ellos han hecho ya tantas veces. Nosotros sabemos ya lo que tenemos que hacer, y si sabemos, podemos. 

Miguel Ángel Pérez Oca.

miércoles, 8 de octubre de 2014

BIEN VENIDA, IZQUIERDA REAL.



En estos momentos aciagos, como siempre que las cosas se ponen a peor, renace una vieja esperanza, la que surgió en un pasado ya remoto con aquel Frente Popular de la República. Es la opción de los perjudicados por la rapiña de los ricos y los ejecutivos del capitalismo insaciable; los que se ven en peligro de perder la pensión, el trabajo, el derecho a la sanidad universal, la educación, la justicia y, en definitiva, la condición de ciudadanos en una sociedad justa y equitativa... o que la han perdido ya. Cada vez que los depredadores, los psicópatas del poder, los que se creen superiores, los cerebritos de la economía inhumana, perciben que el pueblo está obteniendo demasiadas ventajas del sistema neo esclavista, mal llamado liberal, provocan una crisis o una guerra. Y como ahora las guerras con previa comida patriótica de coco, ya no cuelan, pues solo les queda la crisis y las guerras más o menos lejanas en zonas donde los fanáticos religiosos todavía creen en las cruzadas y el martirio recompensado con paraísos sobrenaturales que tan baratos les salen a sus administradores. A nosotros, en esta Europa de los bancos, nos ha tocado sufrir el latrocinio de estos mamarrachos indecentes que, no contentos con robar legalmente, se creían impunes y robaban ya fuera incluso de las leyes que ellos mismos habían establecido en su provecho. Ellos van apretando la tuerca, a ver hasta dónde aguantamos; porque no nos pueden estrangular del todo, por varias razones: Porque nos necesitan para trabajar, porque sin pobres ellos no podrían presumir de ricos, y porque en este sistema les hacen falta también los consumidores. Cuentan con seguir engañando al personal, en busca del "pobre de derechas" - el ser más tonto del Universo -, que los siga votando per in saecula saeculorum. Pero la basca se ha espabilado y el chollo, si nos ponemos a ello, se les va a acabar. Aunque para eso hace falta esfuerzo, coordinación y renuncias a los personalismos y a las "identidades partidarias" que siempre han dividido a la izquierda.
Esta vez, los mamarrachos de la corbata han ido demasiado lejos y la criada les va a salir respondona; que ya iba siendo hora.
Hay una oleada de clamor en las bases. Se pide la confluencia y se pide a base de aplausos y entusiasmo. Como le aplaudieron ayer a Garzón en su intervención en la sede de Comisiones Obreras. Un viejo comunista se lamentaba de que el PC había tenido que integrarse en Izquierda Unida y ahora parecía que había que ir a "no se sabe donde" y que esto les haría "perder la identidad". Garzón le respondió que la identidad reside en lo que hacemos y lo que pensamos, no en los nombres que adoptamos o en las parafernalias, símbolos y ceremonias; y que si todos los que queremos lo mismo, es decir, defender al pueblo de los abusos de los poderosos, nos unimos en una confluencia de IZQUIERDA REAL, que puede llamarse "Guanyem", "Marea Atlántica", o lo que sea, y que englobe a toda la gente que, desde Podemos, IU, Compromis, etc. está despertando a esa necesitad de unión ineludible, podemos tener esperanza, podemos tener una oportunidad histórica que no debemos despreciar por amor a unas siglas o a unos líderes indiscutibles. La ovación fue cerrada y entusiasta. Al menos, los presentes lo habían en tendido, incluso el viejo luchador del PC.
Y esa es la cuestión. Según las encuestas, el espectro político se define ya en tres sectores muy igualados: Alrededor del 30% votaría hoy al PP, otro 30% al PSOE, y el resto se repartiría entre las distintas opciones de IZQUIERDA REAL, que deberían unirse, pasando por encima de personalismos, siglas y añoranzas. La derecha (PP), el centro (PSOE) y la izquierda (?) están servidas. Así que a ver qué votamos. Como dijo hace poco un líder de Podemos: "El PSOE tendrá que elegir entre darle el poder a Rajoy o a nosotros".
¡Qué momento, Dios! 
Y el tren se va a parar muy poco tiempo en nuestra estación. Así que el que no suba hoy, renunciando a partidismos, sectarismos y demás zarandajas de las que siempre han perdido a la Izquierda, que después no se lamente de lo que pudo haber sido y no fue.
Diría yo.
Miguel Ángel Pérez Oca.

martes, 30 de septiembre de 2014

INVITACIÓN A LA PRESENTACIÓN DE MI LIBRO.

El jueves día 16 de octubre próximo, a las 20 horas, en el salón de actos del Club Información, de la Avenida del Dr. Rico, 17, de Alicante, tendrá lugar la presentación de mi libro "ALICANTE, BIOGRAFÍA DE UNA CIUDAD". Después de dos años de trabajo, por fin mi libro ve la luz. De hecho ya está a la venta en varias librerías de esta ciudad. Aquí os pongo la invitación al acto al que espero acudáis todos, y en el cual os firmaré con mucho gusto un ejemplar.
¡OS ESPERO EL DÍA 16!
GRACIAS.

Miguel Ángel Pérez Oca.

TODA LA CULPA LA TIENE EL PUTO DINERO.




En la Tertulia de la Bodega Adolfo de ayer teníamos que escribir sobre "El Paraíso" y yo escribí esto que os pongo a continuación y que me salió un tanto marxista. Qué le vamos a hacer, cada cual cree en lo que le da la gana, ¿verdad? Pues eso.

LA ISLA PARAÍSO.
Le iba muy bien aquel nombre, porque era realmente un lugar paradisíaco, tanto por su paisaje y su clima deliciosos, como por el carácter de sus nativos. Vivir allí era muy fácil. La laguna interna de su atolón estaba llena de peces muy sabrosos y nutritivos, y la frondosa vegetación que crecía en las faldas de su volcán apagado rebosaba de frutas y verduras silvestres; de modo que el sustento de sus mil habitantes estaba garantizado. Los paradisianos no llevaban ropa y carecían de los sentidos del pudor y de la propiedad. No tenían ninguna religión, salvo el respeto y la admiración más profunda por la Naturaleza a la que llamaban Gran Madre. Practicaban el sexo libre y ningún cuerpo pertenecía a nadie en exclusiva. Los niños que nacían eran hijos de todos y por todos eran cuidados. El fruto del trabajo de los paradisianos, ya fueran productos artesanos, herramientas, artes de pesca o la simple recolección o captura de alimentos, se depositaba en una gran choza que ellos llamaban la Casa Grande, y cada uno se llevaba de ella lo que necesitaba. La isla se regía por unas normas sociales muy sencillas y las decisiones se tomaban en asambleas que se celebraban frente a la Casa Grande, y en las cuales todos tenían derecho a voto por igual: hombres, mujeres y niños. El único delito reconocido por los paradisianos era la insolidaridad, y el castigo a esa actitud era la expulsión del culpable al lejano continente. Aquella gente era muy feliz.
Pero un día ocurrió la desgracia. Un gigantesco barco de tres palos apareció una madrugada varado en los arrecifes. Sus tripulantes habían intentado llegar a la costa a nado y se habían ahogado todos. A bordo se hallaron varios cofres llenos de unos pequeños discos metálicos de color amarillo brillante. Los contaron y vieron que había un millón; así que los repartieron entre todos los vecinos, tocando a mil disquitos cada uno; y ahí empezaron las tribulaciones. El orden perfecto se había roto.
Hubo quien, para librarse de la molestia de perder la mañana pescando para todos, cambió con otro vecino algunos de aquellos disquitos por un pescado. Otros compraron fruta por el mismo procedimiento, o una hamaca, o un cuchillo de obsidiana. Y pronto surgieron los que se mostraron muy hábiles en el arte de atesorar disquitos, comprando y vendiendo cosas a diferentes precios. Alguno se quedó enseguida sin capital y, dado que la Casa Grande estaba vacía de productos, tuvo que pescar o recolectar frutos para los que ya empezaban a ser ricos. Y de este modo, en la isla Paraíso empezó a haber obreros y patronos. Un día, los hombres ricos celebraron una asamblea privada donde acordaron legislar un código cuyo cumplimiento impondrían a toda la población. Estos eran sus preceptos: El gobierno de la isla lo ejercería un Consejo, presidido por el más rico en nombre de la Gran Madre, que pasaría a llamarse Gran Padre. Las mujeres serían propiedad del hombre que las comprase en subasta – así que los más ricos poseerían muchas mujeres hermosas -. Los hombres y las mujeres deberían ir vestidos. No se permitiría el sexo libre, sino que se practicaría solo en el seno familiar. Cada padre daría su apellido a los hijos varones, que heredarían sus propiedades. Los bienes se comprarían y venderían en un mercado instalado en la Casa Grande. Para pescar, recolectar y vender habría que pagar una licencia al Consejo. Y para guardar el nuevo orden se contrataría a los hombres más forzudos y violentos, que impondrían estas normas a todos los súbditos. Los castigos serían de azotes o de horca, según los delitos.
Al cabo de unos años, los ricos eran cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. En una isla llena de alimentos había quien se moría de hambre, y los guardias reprimían cualquier protesta. El descontento de los miserables con la casta dominante fue creciendo; hasta que un día se rebelaron y, tras una sangrienta batalla contra los guardianes del orden, capturaron a todos los ricos y los echaron al mar, junto con sus disquitos metálicos. El código fue abolido y se regresó a las viejas y sanas costumbres.

Y así fue como Paraíso volvió a ser libre y digna de su nombre.           
                                                                                                    M. Á. Pérez Oca.

martes, 23 de septiembre de 2014

RECOMIENDO ESTE BLOG.



Mi amigo Elías Gomis tiene un blog muy recomendable, donde aparecen fotos bellísimas e interesantísimas sobre la Naturaleza. Esta vez ha hecho una presentación excelente de mi libro ALICANTE, BIOGRAFÍA DE UNA CIUDAD, con una foto en la que estamos los dos tomándonos unas horchatas en una heladería de la Plaza de Manila. No os lo perdáis. El blog se llama "Hoy no sé ni quién soy" y para entrar tenéis que pedir:  eliasgomis.blogspot.com.es  .
Os gustará. Las fotos son magníficas (no la mía, sino las de los pájaros y los paisajes).

Miguel Ángel Pérez Oca.