sábado, 24 de marzo de 2012

POR DIOS Y POR LA PATRIA.









A lo mejor os suena a paradoja, pero cuando me dicen de alguien que es una persona profundamente religiosa y patriota, me echo a temblar. La de muertes violentas, persecuciones injustas, odios seculares y penalidades sin cuento que han tenido lugar en este triste planeta a la sombra de una bandera, un discurso demagógico, un crucifijo, una media luna, una estrella de David o un libro sagrado. No creo necesario volver a hablar de la Inquisición, de los crímenes de nuestra Guerra Civil, del Holocausto nazi, de los desastres y genocidios de la antigua Yugoslavia, de las matanzas entre cristianos y musulmanes en algunos países africanos, de los atentados de Nueva York, Madrid y Londres, de las penalidades y abusos sufridos por palestinos y saharauis, de ese soldado americano que ha masacrado a no sé cuántos afganos… siempre en nombre de Dios o de una Patria.
Qué triste, qué horriblemente triste.
Ahora oigo por la radio que un, al parecer, solitario islamista, adicto a la Jihad y autor de al menos siete asesinatos, ha sido acribillado a balazos por la policía francesa después de un largo asedio. Era un hombre joven e inteligente que, movido por una fe inquebrantable en su Dios (que con distinto nombre, es también el de nuestra civilización), ha asesinado a tres militares, tres niños y un maestro. A los militares los ha ajusticiado por ser militares franceses siendo musulmanes. A los niños y a su maestro, por ser judíos. En un principio, por lo visto, los crímenes se atribuyeron a algún neo nazi. En ese caso, las víctimas podrían ser también las mismas, los niños y el profesor por judíos y los militares por ser musulmanes aunque fuesen militares. Solo que en lugar de hacerlo en el nombre de Dios, lo hubiera hecho en el nombre de la Sagrada Patria Francesa y de la Raza presuntamente superior. Y es que los extremos se tocan y todos los caminos llevan a Roma.
Qué triste y que paranoico resulta que alguien pueda pensar que Dios se pone contento cuando ve una masacre; que Dios pueda exigir la muerte violenta de nadie. O que la Patria exija el derramamiento de sangre de niños y demás gente indefensa. Los aviadores americanos que arrasaron Hiroshima, mataron a 200.000 personas, hombres, mujeres y niños, porque eran japonesas. Los cruzados que conquistaron Jerusalén masacraron a todos sus habitantes, hombres, mujeres y niños, porque eran musulmanes.
No conozco un dicho más monstruoso que ese que dice: "A Dios rogando y con el mazo dando".
Y no me imagino a ningún ateo cosmopolita cometiendo esos crímenes horribles que la Patria y Dios justifican con tanta facilidad. ¿O sí? ¿Qué era Stalin?
Quizá las ideologías se corrompen con facilidad, y una idea que nace como salvadora, sea la prédica de un rabino del siglo I llamado Jesús, o de un filósofo del siglo XIX llamado Marx, se convierten en dogmas intransigentes equivalentes en todo a ese integrismo religioso o patriotero que he criticado al principio. El caso es que el mono depredador que siempre hemos sido llega con frecuencia a la conclusión de que el que no piensa como los ancianos de la tribu debe ser aniquilado.


Qué difícil resulta en este mundo de odios e intransigencias ser moderado en el amor a la tierra que nos ampara, en la religión, en el ateísmo incluso, y aceptar como premisa insoslayable que el otro, si es respetuoso y sincero, puede tener razón; y que si no la tiene, merece tanto respeto como si la tuviera. Por eso cuesta tanto alcanzar la verdadera Democracia.
A lo peor es que no tenemos remedio.
Miguel Ángel Pérez Oca.

jueves, 22 de marzo de 2012

DELICATESSE



En la Tertulia de Adolfo nos pusimos de "deberes" escribir algo sobre la palabra "DELICATESSE". Ahí va mi escrito:

QUEL DELICATESSE.
No tiene una clara traducción al castellano. ¿Delicadeza, finura… detalle elegante? Eso, quizá “detalle”, en el sentido de complemento de buen gusto, edulcorante, quizá el colofón o la guinda de un pastel que puede no ser tan dulce como sería de desear. Ese detalle que “hace bonito”, tan francés, tan glamoroso… como, por ejemplo:
Al condenado a muerte se le ofreció una opípara última cena y un impoluto pañuelo para taparse los ojos ante el pelotón de fusilamiento. ¡Quel delicatesse!
El director del banco, después de anunciar al desahuciado que a pesar de entregar su piso en pago de la hipoteca, tendría que seguir abonando la diferencia entre el valor actual de la finca devaluada y el precio original en el momento de la tasación, le dio la mano y unas palmaditas en la espalda, y le dijo con voz compungida. “Lo siento”. ¡Quel delicatesse!
El ministro anunció que iba a modificar la ley del aborto, endureciéndola, porque estimaba que consentir la libertad de aborto es un acto de “violencia de género” contra la mujer. ¡Quel delicatesse!
El inquisidor dio a besar un crucifijo al hereje con la promesa de que, si se arrepentía sinceramente de sus errores teológicos nauseabundos, sería estrangulado antes de proceder a su incineración en la hoguera, con lo que se ahorraría terribles sufrimientos. ¡Quel delicatesse!
El exterior del búnker estaba cubierto con una capa de dos dedos de cemento que ocultaban la débil estructura interior de adobes. El dinero del presupuesto para el cemento armado se lo había embolsado alguien, pero, para compensar, habían colocado a la puerta de la frágil fortaleza un cartel, destinado a los sufridos soldaditos, que decía: “Defenderás esta posición hasta derramar la última gota de tu sangre”. ¡Quel delicatesse!
El jefe invitó a comer y obsequió con un ramo de flores a su empleada para anunciarle a los postres que estaba despedida. ¡Quel delicatesse!
El general, después de la solemne ceremonia fúnebre, entregó a la madre del soldado muerto una banderita y una medalla. ¡Quel delicatesse!
“Entre, por favor” le dijo el carcelero al preso, abriendo la puerta de su celda. ¡Quel delicatesse!
Chu Lin ya llevaba dos años en España y entendía bastante el castellano. Así que, mientras trabajaba sus 16 horas diarias en el taller clandestino instalado en un sótano, escuchaba su pequeño transistor, eso sí, con auriculares, para no molestar a sus doscientos compañeros. Y oía la voz del presidente de Mercadona que respondía a las preguntas de un entrevistador radiofónico al que decía que a los trabajadores españoles, lo que les hacía falta para salir de la crisis era tener la “cultura del esfuerzo” de los chinos. Chu Lin bostezó y apagó el aparato. ¡Quel delicatesse!
El presidente de la Caja de Ahorros le dijo a su secretaria por el interfono: “Rosario, entre usted a recoger el documento en el que aprobamos la venta de nuestra Obra Social para poder superar la quiebra técnica. Ya lo he firmado. En cuanto a la subida de mi pensión vitalicia en 12.000 euros más al mes… la firmaré mañana. Hoy no me apetece, ¿sabe? Me parecería de mal gusto. ¡Quel delicatesse!
El Papa, después de bendecir los cañones que Mussolini mandaba a Abisinia, le dijo a su camarlengo: “Tenemos que celebrar una misa por la conversión al catolicismo de todos los africanos”. ¡Quel delicatesse!
Dios hizo el Universo y lo contempló complacido. “Ahora crearé al ser humano a mi imagen y semejanza”, se dijo. Y construyó el Infierno. ¡Quel delicatesse!
Miguel Ángel Pérez Oca.

miércoles, 14 de marzo de 2012

LA LITERATURA DIRECTA Y EL CONTACTO RECÍPROCO ENTRE EL ESCRITOR Y EL LECTOR.










Con cien ejemplares digitales remitidos a mis lectores en unos pocos días, via Internet, nunca me había divertido tanto como con esta nueva modalidad de edición. Porque la Literatura Directa permite, no solo realizar el ideal de que ENTRE EL ESCRITOR Y SU LECTOR, NADIE, sino que permite conocer personalmente, vía correo electrónico, a cada uno de nuestros lectores, y recibir de ellos opiniones y críticas siempre valiosas. Yo pienso que el verdadero interés que me llevó a escribir mi ensayo "¿Quién mira por mi ventana?" era, no solo expresar mis ideas ante el árduo tema de la consciencia subjetiva, sino compartir con los demás nuestras inquietudes al respecto. Hasta puede ser que alguien me demuestre que estoy completamente equivocado o que mi enfoque es imperfecto, insuficiente o manifiestamente deficiente. Y le estaré agradecido. Porque a estas alturas de la vida, desterrado el Dios bíblico de sus presupuestos mentales, uno necesita (debería necesitar) tener las ideas claras ante el curioso fenómeno de que exista una perspectiva del Universo (nada menos) residiendo en el interior de lo que llamamos YO, ese lugar recóndito y a la vez familiar donde se reflejan o se realizan nuestros pensamientos, nuestras sensaciones y los ecos de la realidad exterior. Por eso, cualquier observación sobre el tema es bien venida. Por eso es estupendo esto de la Literatura Directa. Por eso estoy tan contento de haber tomado esta iniciativa. Y de que vosotros, amablemente, la hayáis seguido.

Gracias a todos, amigos.

Miguel Ángel Pérez Oca. (perezoca@ono.com)

lunes, 12 de marzo de 2012

LITERATURA DIRECTA. TODA LA PRESENTACIÓN.

Con el fin de que tengáis acceso al escrito de presentación que envié por correo electrónico a todos mis amigos de la agenda para ofrecerles el obsequio de mi último libro, el ensayo "QUIÉN MIRA POR MI VENTANA", os lo pongo a continuación, aún a riesgo de ser un poco pesado. Ahí va:


LITERATURA DIRECTA: TE REGALO MI MEJOR OBRA.
Hace poco terminé de escribir la que considero mi mejor y más importante obra, un ensayo que he titulado “¿QUIÉN MIRA POR MI VENTANA? (Reflexiones sobre la consciencia y la propia identidad)”. Evidentemente, no se trata de una novela donde los personajes corren emocionantes aventuras y opinan sobre el mundo que les rodea. El personaje de este libro soy yo mismo y eres tú mismo, porque su tema es la cuestión más importante que se pueda plantear un ser humano, que todos deberían plantearse ineludiblemente: ¿QUÉ SOY YO? He tardado muchos años en atreverme a completar un texto tan profundo y tan complejo y fundamental que creo debería ser leído por todos vosotros, mis amigos y amigas, y por todos vuestros amigos y amigas de cierta calidad intelectual. Nadie debería pasar por este mundo sin adoptar una actitud coherente respeto a esta trascendental cuestión, que muchos han resuelto mediante el fácil recurso de adscribirse a alguna de las muchas paranoias religiosas que se ofrecen en el mercado espiritual o, incluso, al excluyente y liquidador ateísmo. La cuestión es para mi tan importante que he creído que esta obra se merece algo mejor que ser editada en papel y ser ofrecida a los desconocidos en los escaparates de las librerías. Por eso he decidido obsequiaros con ella por medio de Internet. Y que difundáis mi oferta entre vuestros corresponsales informáticos, para que pueda hacer provecho a todo aquel que se interese por cuestiones verdaderamente trascendentales. No hay más que mandarme un correo electrónico a la dirección: perezoca@ono.com solicitando el envío y os la remitiré inmediatamente en formato PDF, de forma GRATUITA, como archivo adjunto. El destinatario podrá leerla directamente en la pantalla de su ordenador, guardarla en un libro electrónico o imprimirla en papel y encuadernarla a su gusto. Será mi mejor obsequio de buena voluntad para todos vosotros. Porque sería muy egoísta por mi parte guardarme mis conclusiones para mí solo, ¿verdad?
La literatura es la creación intelectual que menos medios necesita para su materialización. Para escribir una novela, un ensayo o un libro de poemas, solo se precisan unas hojas de papel y un bolígrafo, además del ingenio, la sensibilidad, el trabajo investigador y la habilidad del autor. Y ahora, en estos tiempos de innovación tecnológica en que podríamos sustituir el bolígrafo por un ordenador personal de esos que puede tener todo el mundo a precios muy asequibles, gozamos también de la ventaja de que esa herramienta nos permite el contacto directo con el lector, prescindiendo de intermediarios; lo que podríamos llamar: LITERATURA DIRECTA. Añádase a esto que el escritor, por regla general y salvando muy pocas excepciones, no puede vivir en exclusiva de su producción literaria, ni muchísimo menos, y se gana el pan con otros menesteres más prosaicos; pero es común que su vocación literaria le lleve a no tener en cuenta la injusta paga que nuestro apasionado trabajo recibe. Porque lo que verdaderamente nos importa a los escritores es la publicación de nuestra obra, la divulgación de nuestros trabajos, nuestra aportación a la Cultura Universal, aunque no nos proporcione ningún beneficio económico; y es que los más genuinos trabajadores de la escritura somos unos bichos así de raros para los tiempos mercantilistas que corren. E incluso, como consecuencia de la omnipresente crisis que arrasa todos los sectores económicos, también la industria literaria, se da cada vez más el forzado recurso a la autoedición, en la que el escritor, además de crear su obra, paga su impresión, dejando a los editores, distribuidores, libreros y demás agentes económicos todas las posibles ganancias. Pero, ¿es necesario que el libro se materialice en el conocido objeto de papel? Ahora, afortunadamente, ya no. Por eso, a la vez que me propongo divulgar esta que para mi es importantísima obra, quiero hacer una prueba de difusión directa, prescindiendo de intermediarios que YA NO SON NECESARIOS.
Como seguramente sabéis, tengo publicados 8 libros: “El libro secreto de Copérnico” (65.000 ejemplares vendidos a la Secretaría de Educación Pública de México para su Programa Nacional de Lectura); ”Giordano Bruno, el loco de las estrellas”; ”Tomo el librero”; “Los viajes del padre Pinzón”; ”Nuestros señores químicos”; “25 de Mayo, la tragedia olvidada”; ”El telescopio” y “La Cruz ausente”, algunos con varias reediciones; a más de “La última neu”, un cuento ganador del Premio “Pou de la Neu” en 2007, y multitud de artículos y participaciones en obras colectivas.
Mi obra inédita, hasta la fecha, consta de varias novelas de narrativa histórica, ciencia-ficción y crítica social, a más de alguna obra de teatro, así como el ensayo que ahora os ofrezco: “¿Quién mira por mi ventana? (Reflexiones sobre la consciencia y la propia identidad)”.
En él analizo la obra de Roger Penrose “La nueva mente del Emperador”, sobre la controvertida cuestión de la inteligencia artificial, y un trabajo del filósofo americano John Searle – “El misterio de la conciencia” -, que da un detenido repaso a los más importantes científicos y pensadores que se ocupan de la consciencia humana; a continuación expongo el contenido de una magnífica y reciente conferencia impartida por el profesor Francisco J. Rubia acerca de las distintas teorías que intentan explicar la consciencia, y del estado actual de los estudios sobre la misma; para acabar desarrollando, a lo largo del resto del libro, mis reflexiones personales sobre este trascendental asunto y sobre “el tema del usuario”, para mi fundamental, de quién o qué “recibe” la consciencia y experimenta el “hecho mental” en primera persona; así como sobre la inútil tanatofobia del ser humano.
Del éxito que vaya a tener esta iniciativa de literatura directa depende que persevere en el esfuerzo, cada vez más ímprobo, de intentar editar mis obras por el conducto clásico, vía editor, distribuidor, librero, etc. o me decida por la difusión gratuita de todas mis obras aún inéditas, por la vía informática. La definitiva renuncia a los presuntos beneficios económicos no significaría en absoluto una rendición, que conste, sino un acto de rebeldía ante un mercado abusivo que empieza a no ser indispensable.
Espero vuestros correos. Y os ruego asimismo que divulguéis esta iniciativa entre vuestras amistades. Difundid y reenviad este escrito e invitad a vuestros amigos a reenviarlo, a ver si entre todos conseguimos que esta obra, a la que he dedicado muchos años de reflexión, tenga la difusión que se merece, por encima de mercantilistas intereses editoriales.
Creo que el tema vale la pena; como también valdrá la pena recibir vuestras opiniones al respecto.
Recibid un fuerte abrazo de vuestro amigo,
Miguel Ángel Pérez Oca.
6-3-2012

jueves, 8 de marzo de 2012

LA LITERATURA DIRECTA MARCHA.





Ya lo creo que marcha. He mandado 50 ejemplares digitales de mi ensayo "¿Quién mira por mi ventana?" en un solo día. Ahora os presento la portada que he diseñado para el que quiera imprimir el libro y encuadernarlo (es lo que yo haría). Espero que os guste. Así que el que quiera que le mande la portada, que me lo pida a mi correo: perezoca@ono.com y se la envío enseguida como archivo adjunto. También podéis pedirme el libro a esa misma dirección de correo electrónico, si no lo habéis hecho ya. Y si queréis que algún amigo interesado en el tema lo tenga, os ruego que, o bien le digáis que me lo pida por correo electrónico o se lo mandáis vosotros; en cuyo caso me gustaría que me lo hicierais saber. Porque así llevo el control de su difusión.

Ya he recibido las primeras opiniones sobre el libro y sobre la iniciativa, y son inmejorables.

Gracias a todos por vuestra confianza.

Miguel Ángel Pérez Oca.

LAS INDISCRETAS PERSIANAS DE LOS PUEBLOS



En la pasada tertulia de la Bodega de Adolfo nos habíamos puesto el ejercicio de escribir sobre "persianas". Este es el relato que yo presenté, a ver si os gusta y no os escandaliza demasiado, porque es un poco "bestia":

PERSIANAS VIVAS
No, el pueblo no está desierto, de ninguna manera. Las calles aparecen silenciosas y vacías, pero… pero las persianas están vivas, muy vivas. Detrás de cada persiana, levemente levantada por uno de sus lados, palpita la atenta mirada y los no menos atentos oídos de multitud de viejas, y no tan viejas, comadres chismosas.
-Es que se aburren, con el marido en el bar, y por eso se pasan las horas fisgando en las vidas ajenas – me había dicho Lola cuando le comuniqué mis sospechas.
Lola y yo estamos liados, gloriosa y placenteramente liados. Se trata de sexo puro, no nos engañemos, del sano, del bueno, del que no produce traumas ni complejos, ni exige compromisos ni responsabilidades, del que no tiene nada de exclusivo, de posesivo ni de celoso. Ella tiene su vida y yo la mía, y una vez al mes, más o menos, voy a visitarla al pueblo, a su casita rural, como ella la llama; y allí, lejos del mundanal ruido, aislados del asfalto y las premuras, nos entregamos al frenesí de los placeres de la carne. Ahora me doy cuenta de que los alaridos gozosos de Lola deben haber hecho las delicias de las viejas chismosas que acechan tras las persianas y me espían cuando dejo el coche en la plaza del pueblo y me dirijo por la estrecha Calle de la Tahona, camino de la casa de mi… bueno, ahora se dice “follamiga”. Todas la conocen desde que era una niña, cuando vivía aquí con sus padres, pero no regresó al pueblo hasta que la vida de la ciudad llegó a atosigarla, y algún desengaño amoroso, de esos que esconden pretensiones institucionales, la empujó al exilio en su mundo del pasado de inocencia infantil. Ella prefiere bajar todos los días a su trabajo de la ciudad, pero descansar luego en su casa campestre. En cambio sus padres se mudaron a la capital hace años y no quieren para nada regresar a la aldea que les parece triste y agobiante; pero Lola quiso recorrer el camino inverso y se instaló aquí, con sus traumas y su afán de libertad.
Un día me confesó su tristeza por lo vacío de su vida, y yo la convencí con muy poco esfuerzo de que la solución a sus cuitas estaba en agenciarse un amante sin complejos ni compromisos que le diera gusto a su cuerpo y no le atormentase el alma.
-Sí, pero ¿dónde encuentro yo un chollo así? Todos los hombres sois posesivos y celosos…
-Yo no, Lola, yo no. Y también me hace falta un desahogo en libertad de vez en cuando.
Y a ella le pareció de perlas, y desde entonces, todos los meses, la armábamos en la casita del pueblo.
Sin embargo, hoy, cuando llegué, Lola estaba furiosa y se sentía acosada.
-Mis padres están recibiendo anónimos sobre lo nuestro. Debe mandarlos alguna de esas brujas que nos espían desde detrás de las persianas.
-Bueno - le dije -, pues nos buscaremos otro refugio más discreto. ¿Qué te parece mi casa de la ciudad? Allí a nadie le importa la vida de los demás.
Pero el caso es que la dichosa casita le resulta tan entrañable, tan apropiada para nuestros devaneos carnales, que no sé si Lola se encontrará a gusto en otro sitio.
He salido a la calle enfurruñado, cabreado con las brujas de las persianas. De momento, hoy, Lola y yo hemos decidido no pasar a la acción erótica, por aquello de sentirnos espiados y con nuestra intimidad violada. Porque Lola si no grita no disfruta, y no le apetece gritar sabiendo que los oídos tensos nos rodean.
Me he parado en medio de la calle solitaria, me he bajado los pantalones y, con el culo al aire, me he tirado un sonoro y terrible pedo, brutal, telúrico, mientras voceaba:
-¡Brujas asquerosas, que os den por el culo!
Y, al unísono, cien persianas, a lo largo de toda la calle, han recuperado su verticalidad con un ligero rumor de maderitas entrechocadas.
Miguel Ángel Pérez Oca.

martes, 6 de marzo de 2012

LITERATURA DIRECTA: TE REGALO MI MEJOR OBRA.



Hace poco terminé de escribir la que considero mi mejor y más importante obra, un ensayo que he titulado “¿QUIÉN MIRA POR MI VENTANA? (Reflexiones sobre la consciencia y la propia identidad)”. Evidentemente, no se trata de una novela donde los personajes corren emocionantes aventuras y opinan sobre el mundo que les rodea. El personaje de este libro soy yo mismo y eres tú mismo, porque su tema es la cuestión más importante que se pueda plantear un ser humano, que todos deberían plantearse ineludiblemente: ¿QUÉ SOY YO? He tardado muchos años en atreverme a completar un texto tan profundo y tan complejo y fundamental que creo debería ser leído por todos vosotros, mis amigos y amigas, y por todos vuestros amigos y amigas de cierta calidad intelectual. Nadie debería pasar por este mundo sin adoptar una actitud coherente respeto a esta trascendental cuestión, que muchos han resuelto mediante el fácil recurso de adscribirse a alguna de las muchas paranoias religiosas que se ofrecen en el mercado espiritual o, incluso, al excluyente y liquidador ateísmo. La cuestión es para mi tan importante que he creído que esta obra se merece algo mejor que ser editada en papel y ser ofrecida a los desconocidos en los escaparates de las librerías. Por eso he decidido obsequiaros con ella por medio de Internet. Y que difundáis mi oferta entre vuestros corresponsales informáticos, para que pueda hacer provecho a todo aquel que se interese por cuestiones verdaderamente trascendentales. No hay más que mandarme un correo electrónico a la dirección: perezoca@ono.com solicitando el envío y os la remitiré inmediatamente en formato PDF, de forma GRATUITA, como archivo adjunto. El destinatario podrá leerla directamente en la pantalla de su ordenador, guardarla en un libro electrónico o imprimirla en papel y encuadernarla a su gusto. Será mi mejor obsequio de buena voluntad para todos vosotros. Porque sería muy egoísta por mi parte guardarme mis conclusiones para mí solo, ¿verdad?



Miguel Ángel Pérez Oca.