sábado, 18 de septiembre de 2010

JUSTO, JUSTO...







Fotografías.- Ante la tumba de Justo y otras 300 víctimas. Los datos del niño en el Libro de Registros del Cementerio. Hablando con Juan ortíz, otro superviviente.

Eran tiempos de guerra, de violencia y sangre, la zona de Peñarroya y Pozoblanco se veía azotada por el vendaval del frente y muchas familias abandonaron sus hogares para refugiarse en retaguardia. Así es como llegaron a Alicante Feliciano Santos y Eoristela Pérez, con sus hijos Ángel, Justo, José, Camelia y Victoria. Los niños Justo y José iban a una escuela de la calla de Velázquez, donde también asistía mi amigo Juan Ortiz. El 25 de mayo de 1938 las bombas italianas cayeron sobre el Mercado Central y sus aledaños. José Santos Pérez - el niño José de entonces - recuerda que la maestra lo escondió debajo de un puesto de verdura para protegerlo. Después perdió el conocimiento, al recibir un impacto en la cabeza. Despertó en el Hospital, pero nadie le supo decir qué había sido de su hermano. Feliciano y Eoristela tampoco pudieron averiguar el paradero del niño Justo, en medio del caos y la confusión desatados en Alicante, con unos servicios públicos completamente desbordados por 300 fallecimientos y multitud de heridos que abarrotaban hospitales y depósitos de cadáveres. Al término de la guerra, la familia, con un miembro menos, volvió a Peñarroya con la angustia de no haber podido siquiera identificar el cadáver de Justo y visitar su tumba. Se dice que Eoristela jamás hablaba de la guerra y de Alicante, y que Feliciano siempre guardó en lo más profundo de su dolorido pecho la descabellada esperanza de que su hijo hubiera podido sobrevivir y quizá alguien lo hubiera amparado y mandado al extranjero con tantos otros niños refugiados… Justo, Justo.
67 años después, yo me encontraba bastante cabreado, como acostumbro a estar cuando me tropiezo con cosas mal hechas o injustas que me indignan - la indignación es mi más potente motor literario -. Mi madre me había dicho que le parecía increíble que ningún escritor alicantino se hubiera molestado en escribir un libro sobre el bombardeo que ella también sufrió y que todavía hoy le provoca pesadillas. Era verdad, en Alicante había escritores que por su fama e incluso cargos, deberían haberse sentido obligados a publicar un libro con los testimonios de los sobrevivientes, de los que cada vez quedaban menos, arrebatados ya irremediablemente por la senilidad y la muerte. Así que me puse manos a la obra. Mi amigo Vicente Hipólito me hizo una sugerencia feliz: “Oye, Miguel, ¿por qué no consultas los registros del Cementerio de Alicante?” Y así lo hice, y elaboré una larga y espeluznante lista de enterrados en nuestro cementerio el día 26 y siguientes: 273, de los cuales más de 100 figuraban sin identificar. Era una cantidad enorme para una ciudad de 90.000 habitantes, aún sin contar los que morirían después a causa de las heridas y los que fueron enterrados en Mutxamel, Campello, San Juan y San Vicente. En esa lista aparecía un nombre: “Justo Santos Pérez. 12 años”, el hijo de Feliciano y Eoristela, enterrado en la fosa común del cuadro 12 del Cementerio Municipal de Alicante.
Recientemente, recibí, por medio del blog Alicante Vivo, un mensaje de Mari Carmen Santos, hija de José, el hermano sobreviviente de Justo. Se había enterado por una prima suya, hija de Ángel, el hermano mayor ya fallecido, que en un libro sobre el bombardeo, titulado “25 de Mayo. La tragedia olvidada”, aparecía el nombre del niño perdido. Deseaba acompañar a su padre a visitar la tumba de su hermano y me pedía ayuda.
Ayer fue un día de gran emoción para mi. Mari Carmen Santos, con su esposo, y José Santos Pérez con su esposa y sus sobrinos de Alicante, se presentaron ante el Mercado Central para que los acompañase a los lugares de la tragedia olvidada. Vimos el lugar donde cayeron las bombas, que hoy se llama “Plaza del 25 de Mayo” gracias a la insistencia y los desvelos de los que peleamos por Alicante desde “Alicante Vivo”; vimos el lugar donde debería estar ya el monumento que no se pone por un quítame allá una palabra, como si las personas no fueran más importantes que las voces. Lo ha dicho otro superviviente del bombardeo, Juan Ortiz: “Lo importante es honrar a las víctimas. Que se ponga o no la palabra fascista no me importa”. Fuimos al Archivo Municipal donde José, lleno de emoción, pudo ver el nombre de su hermano en el viejo y ajado libro de registros. Y acabamos en el cementerio, depositando un ramo de flores en una de las tres lápidas que conmemoran a las 300 víctimas de aquel bombardeo infame, realizado intencionadamente sobre la población civil por aviadores fascistas italianos a las órdenes de Franco. Que quede todo esto bien claro, en provecho de la Historia.
Debo agradecer el comportamiento de los empleados del Archivo Municipal y del periodista y el fotógrafo del Diario La Verdad de Alicante, que realizaron el excelente reportaje que hoy ha salido en sus páginas. Se mostraron dignos de la memoria del maestro Pepe Picó, al que todos lloramos. Y debo también agradecer a la familia Santos Pérez por su comprensión y sus palabras de agradecimiento no merecidas. El patriarca, José Santos Pérez, se lamentaba de que sus padres Feliciano y Eoristela hayan muerto sin llegar a tener noticias de su hijo en un libro que debió escribirse hace muchos años y que yo tuve que publicar ante la desidia de quienes debieran haberlo hecho. Ahora es muy fácil dar encendidas arengas y mostrar una santa intransigencia, pero trabajar por la Memoria Histórica es pensar en los deudos y los testigos, en las personas que guardan la memoria, sin la que la Historia no tendría objeto. Aplíquese cada cual la moraleja que quiera.
José y su hija se lamentan también de que ni en el cementerio ni en la plaza del 25 de Mayo figura una lista de las víctimas, debidamente sancionada por alguno de esos eminentes doctores en Historia que tiene nuestra Universidad. Ellos también tenían la obligación moral de investigar y averiguar lo que este modesto escritor, aficionado a la Historia, hizo con solo ir al Cementerio y preguntar por el libro de registros.
En fin, allá cada cual con sus responsabilidades derivadas de los cargos que ostentan y los sueldos que cobran. Yo, por las noches, duermo muy tranquilo, con la inefable sensación del deber cumplido, y ahora más, porque haber ayudado a encontrar a Justo es el mejor pago que he podido recibir nunca por mi trabajo de escritor. Ahora, que los demás cumplan también con sus obligaciones, si quieren. No los mencionaré expresamente porque ellos saben muy bien a quiénes me refiero.
Lo importante, aquí, ahora y siempre, es Justo, Justo…

Miguel Ángel Pérez Oca.

martes, 14 de septiembre de 2010

LA FRAGILIDAD DE LAS VOCES.


Hay voces, escritas, escuchadas o televisadas, que se convierten en señas de identidad de una ciudad. Son las que nos dicen lo que pasa, las que nos acompañan en nuestras horas de descanso y reflexión, las que nos ayudan a tener un criterio. Pero las voces son frágiles, por culpa de la Naturaleza, del tiempo cronológico o de la cochina rapiña de las empresas mediáticas capitalistas. Y, de pronto, es como si nos hubiéramos quedado sordos, oiga. Se nos ha jubilado Vicente Hipólito, se nos ha muerto Picó, han despedido a Ana Antolín y José María Perea ya no aspira a ser nuestro Alcalde. ¿Qué ha sido de nuestros periodistas? A Vicente lo jubiló el tiempo, que no su capcidad de convocatoria, porque él seguiría en su puesto, inasequible al desaliento, si le dejaran. A Picó se lo ha llevado la cochina Naturaleza, con sus caprichos y sus putas enfermedades y accidentes vasculares. José María Perea se ha rendido ante los políticos profesionales y sus martingalas, y ahora nos acosa el peligro de que nos quieran hacer comulgar con las ruedas de molino del "camarada Moscú", ex socialista (si alguna vez lo fue) y ex dirigente patronal. Y... bueno, lo de Ana Antolín clama al Cielo (Si el Cielo existiera más allá de los paraísos fiscales). Que una periodista de su prestigio y su currículum, que honraría con su presencia la plantilla donde participase, se tenga que enterar de su despido al leer la nómina del mes; que un encargado de recursos humanos tenga tan poca dignidad y tan poca hombría (¿es un hombre, verdad?) que no se atreva a dar la cara y explicar al despedido las razones por las que se prescinde de sus servicios, define a la empresa donde sirve el sicario de marras... Si allí sobra alguien, no es precisamente Ana Antolín. Pero las decisiones del Capital (eso de lo que escribió el mayor de los Hermanos Marx) son inexcrutables.

Qué le vamos a hacer. Las voces son frágiles y este puto sistema en el que vivimos está lleno de gente de esa de la que decía mi abuelo que si volasen "mai es vería el Sol".

Por culpa de los dioses y los monos encorbatados nos estamos quedando sin voces.

¡Eoooo! ¿Hay alguien ahí?

Silencio.


Miguel Ángel Pérez Oca.

lunes, 13 de septiembre de 2010

LOS PROBLEMAS PERIFÉRICOS DE ESPAÑA.


"Español" no es una palabra autóctona. Si fuera una palabra de origen castellano, sería "españense", "españano", "españino" o "españés". Fue esa una denominación que debemos a los franceses del siglo XVII, nos guste o no. Y de la misma manera que no podemos dejar de considerarnos europeos todos los que vivimos entre Gibraltar y los Urales, nos guste o no, el mundo denomina españoles a todos los que viven dentro de los contornos del actual Estado, les guste o no a los que les gusta o no. A mi tampoco me gusta pertenecer al Género Humano, pero no tengo más remedio que admitirlo, aunque me dé vergüenza en muchas ocasiones. Digo esto porque, reconocida la realidad histórica y lingüística del término "español" y su ubicación geográfica, debemos también reconocer que los catalanes y los vascos no son castellanos, les guste o no a los castellanos. Y es que hay que dejar las cosas claras. Estos días he estado en el País Vasco, o Euskadi, que dicen ellos con todo el derecho del mundo, y he podido comprobar que los vascos, además de ser francos, honrados y buena gente en su inmensa mayoría, no son castellanos. Son vascos, hablan, o hablaban, vascuence, sienten en vasco y tienen una personalidad histórica muy acusada. Y aunque comparten con el resto de españoles muchas características y tics, NO SON CASTELLANOS. Y eso mismo nos pasa a los catalanes y a quienes como ellos, valencianos y baleares, provenimos de la antigua Marca Hispánica de Carlomagno. Se pongan como se pongan los españolistas que erróneamente, o interesadamente, identifican lo español con lo castellano, vascos y catalanes NO SON CASTELLANOS, aunque podrían aceptar unánimemente (o casi) ser españoles en una España que los deje ser catalanes y vascos. Esa es la cuestión. Ese es el problema vasco y el problema catalán y esos son los problemas periféricos de España.

Cuando el estúpido Camilo José de Cela dijo aquella sandez de que "es una tontería llamar castellano al idioma español", puso el dedo en la llaga de su impertinente españolismo casposo de derecha rancia y su prepotencia de señorito castellanoide. El hombre escribía bien, pero era un mastuerzo, y que me perdonen los que piensan otra cosa.

El asunto de los separatismos tiene su origen en la prepotencia de los que se arrogan la titularidad del "patriotismo español", que en el fondo es meramente castellano, y que pretende homologar a todos los españoles como habitantes de la Meseta. El rey Felipe V, que era francés y no sabía ni papa de los problemas de convivencia entre los distintos pueblos de España, quiso con su Decreto de Nueva Planta homogeneizar a unos pueblos inhomogeneizables. Y desde entonces, así nos va.

El secreto de tener una España aceptada por todos es hacer de España un proyecto atractivo para todos. España, le guste o no a los que les gusta o no, es un Estado compuesto por distintas Naciones. Hay una rama histórica que desciende desde Asturias y crea Castilla, Andalucía, Extremadura y Murcia, y cuyo idioma, por diversas circunstancias, es absorbido por Aragón, la Rioja y otros territorios. Hay otra rama nacional que proviene de las conquistas de Carlomagno en la actual Cataluña, y se prolonga, en la mal llamada Reconquista, por Valencia y Baleares. Y aún hay una tercera rama de gente irreductible a la que hubo de reconocer la categoría general de hidalgos para que se avinieran a someterse al Rey de Castilla, que son los vascos. Fue un matrimonio entre reyes, los bien llamados Reyes Católicos (apostólicos y romanos), los que crearon este Estado en el que vivimos, agrandado mediante las conquistas de Navarra y Granada, y uniformizado religiosamente con la expulsión de judíos y moriscos. Y de este modo tan artificial como expeditivo conformaron esta nación de naciones que llemamos España y que algunos quisieran que fuese una especie de Super Castilla. Que no le toquen las narices a vascos y catalanes, que el Tribunal Constitucional no quiera imponerse a la voluntad del pueblo de una Nación que se reconoce como tal, porque la ley debe estar al servicio de la Democracia y no al revés. Y, en fin, que se dejen unos de proponderancias seculares y otros de separatismos precipitados, y analicemos estos problemas periféricos de España con la mayor frialdad posible; porque estoy seguro de que si se nos ofrece un Estado democrático y fuerte donde cada uno puede ser lo que es, sin imposiciones centralistas, todos querremos ser españoles. ¿O no?

Debatamos nuestros problemas educadamente y rechacemos la violencia por encima de todo, que la inmensa mayoría de los presuntos españoles - castellanos, catalanes y vascos -, somos gente razonable y pacífica, que podría llegar a construir una convivencia provechosa para todos si se fueran a la mierda todos esos profetas del patriotismo centrífugo o centrípeto y de la lucha heroica y violenta por una banderita o un himno, que no son más que logotipos y charanga. Lo importante, de verdad, es el ser humano y su felicidad. Lo demás, paparruchas.

¿No es cierto?

Miguel Ángel Pérez Oca, ciudadano del Mundo.

sábado, 11 de septiembre de 2010

EL REY VA DESNUDO EN EL GUGGENHEIM.
















Unos sastres sinvergüenzas habían convencido al Rey de que podían hacerle un traje mágico que resultaría invisible para los necios. Después de cobrarle una elevadísima suma, fingieron ponerle dicho traje inexistente, ante el que todos temían revelar su necedad si reconocían no verlo, incluido el mismo Rey. Y así la regia comitiva salió a la calle y todo el mundo fingía ver el maravilloso traje y alababan su hechura y su elegancia, hasta que un niño inocente y, desde luego, nada necio, exclamó: "¡El Rey va desnudo!", para vergüenza de todos. Este genial cuento de Hans Christian Andersen nos revela cómo los caraduras pueden hacer que los papanatas acepten sus supercherías como cosas realmente valiosas. El papanatas ve realmente el engaño, pero no se atreve a reconocerlo, y se las da de exquisito alabando, una vez más, el "traje del rey", no vaya a ser que quede por ignorante.

El otro día estuve en el Museo Guggenheim de Bilbao y sorprendí a varios papanatas extasiados, o fingiendo estar extasiados, ente un cuadro pintado totalmente de negro, salvo un rinconcito en el que se podía ver la tela original, cuyo título era algo así como "Lienzo inacabado". Toma ya.

Y es que realmente, la única y verdadera obra de arte del dichoso museo es el edificio mismo, todo un prodigio de la arquitectura y la tecnología actuales. Pero el contenido es lamentable, escaso y lamentable: Gigantescas vólutas de plancha de acero en forma de pasillos espirales que uno puede recorrer hasta el centro, mientras una voz doctoral intenta convecernos desde el audífono que se trata de geniales desarrollos helicoidales de un valor inmenso para el futuro de la Arquitectura. Amasijos de chatarra soldados, oxidados, machacados y colgados de la pared, donde se pueden identificar maltrechas bicicletas, ventiladores, somieres y demás basura metálica. Un cañón que dispara de vez en cuando masas gelatinosas de color rojo contra una esquina ya cubierta de porquería y salpicones de la que destila un líquido rojizo. Inmensos lienzos donde se repiten infinitas efigies fotocopiadas de Marilin Monroe. Telas apenas mancilladas por manchurrones monocromos propinados por una escoba o instrumento similar... y la amenaza de la élite de marchantes, presuntos críticos de arte y "entendidos" de que si no reconoces el mérito artístico de estos engendros es que eres un inculto, un analfabeto artísitico.

Muy cerca del Guggenheim hay otro museo, el Museo de Bellas Artes de Bilbao, donde se exhiben cuadros de El Greco, Murillo, Goya, Vicente López, Zuloaga y eminentes pintores costumbristas vascos, todos ellos de excelente factura, todos ellos elaborados por maestros que tuvieron un largo y concienzudo aprendizaje y a cuya realización tuvieron que dedicar su admirable talento y su trabajo ímprobo. No va demasiada gente a ver este museo, porque la prioridad turística, artística y papanatística la ostenta el Guggenheim. El día que fui a verlo estaba un poco más animado que de costumbre porque ese día era gratuito y se exhibía una exposición temporal de vestidos de Balenciaga. Lo que son las cosas.

Y es que, como en el cuento, aquí hace falta el niño que grite, para vergüenza de todos: "¡El Rey va desnudo!". A ver si entre toda la gente que reconocemos la lamentable decadencia y falsificación del arte actual conformamos un niño gigantesco que grite esta verdad de una vez. ¡Fuera los vividores del pseudo Arte! ¡Fuera el Arte Basura! ¡Abrid de una vez los ojos, papanatas, snobs y falsos "entendidos"!

Que ya está bien. Que todo eso cuesta mucho dinero a las arcas públicas y privadas, y el dinero está para otras cosas. Que el Arte es hijo del esfuerzo, de la sensibilidad y del mérito, y que una mamarrachada solo puede despertar la admiración de los necios que afirman que el Rey va vestido cuando va desnudo.

Ya basta de timos.

Miguel Ángel Pérez Oca.

jueves, 26 de agosto de 2010

DOS ARTÍCULOS DE MI AMIGO JOAQUÍN BOTELLA.


Mi amigo Joaquín Botella está desmadrado. No sé si son los aires y las calores de este verano o las calenturas de esta dichosa política o los ardores de su temperamento juvenil de funcionario indomable. Pero el caso es que la fiebre escritora y panfletaria se le ha subido al cerebelo, pasando por las gónadas, y ya me manda los artículos de dos en dos. Todo sea por la revolución, el comunismo libertario y al amor libérrimo.
Salut i força al canut.


HOY DIGO DIEGO Y MAÑANA YA VEREMOS

Los gobiernos, cuando saben lo que se llevan entre manos –que no tiene por qué ser lo mismo que lo que se cuela entre los dedos…-, están convencidas de lo que dicen y hacen, actuando, consecuentemente, con firmeza, sin dar bandazos, y así consiguen dar una imagen de solidez y transmitir seguridad.

Pero, claro, si el Ministro de Fomento sale diciendo -¿es que no toma vacaciones este excelentísimo señor?- que nos van a subir los impuestos y al día siguiente aparece la Excma. Sra. Ministra de nuestra Economía y su Hacienda diciendo que no, que, mejor, Virgencica, nos quedamos como estamos, a uno le viene a la mente, entre otras cosas, lo que pasó con el Real Decreto-ley 8/2010, en virtud del que se prohibía a los ayuntamientos pedir ni un solo préstamo más a partir del día siguiente a su publicación, y su fraudulenta corrección de errores, publicada al día siguiente, que pospuso la medida al uno de enero de 2011, que, por los rumores que circulan en medios bancarios, aún está por ver si se va a mantener o no.

En fin, que la técnica de la marcha atrás, a más de poco satisfactoria, entraña serios riesgos de embarazosas consecuencias y, sobre todo, denota una gran falta de previsión por quienes, abusando del poder que les hemos conferido, se empeñan en sodomizarnos haciendo uso de ella.

Ahora, que el Gobierno va a tirar a la basura cuatro millones de vacunas de la gripe A -aunque no lo ha anunciado a bombo y platillo, lo que sí hizo con su campaña de vacunación-, se pregunta uno si no hubiera sido más útil habernos gastado los 28 millones de euros que han costado en vaselina y habérnoslos regalado junto con las bombillas de bajo consumo, que tanta luz arrojan.



SHAKIRA Y EL CAMIÓN DE LA BASURA

Muchas mañanas, a las siete y diez, casi me topo con el camión de la basura, que viene, por la Calle Río Sil, contracorriente. Sin embargo, hoy, además, antes de las siete y once, al girar en la calle Continental, casi me topo con la barredora, que también venía en dirección prohibida.



Uno comprende que tal y como está diseñada la señalización de mi barrio -Los Dolores (Cartagena)-, den ganas de saltársela a la torera, pero, caray, que eso lo haga, precisamente, un concesionario municipal, y encima por sistema…



Uno también comprende que los deslumbrantes agentes de la policía local no se dejen caer por allí, pero no porque a esas horas sean innecesarias las gafas de sol, sino porque no muy lejos de la barredora suele andar una de esas máquinas sopladoras de papeles cuyo ruido fríe los tímpanos (sobre todo de los holgazanes que, a esas horas, aún pretenden dormir).



Así las cosas, lo que uno no comprende es que a Shakira, por mucho menos, se estén planteando multarla en el Ayuntamiento de Barcelona: ¿qué tendrá el camión de la basura?

martes, 17 de agosto de 2010

NUEVO ARTÍCULO DE JOAQUÍN BOTELLA DESDE LAS BARRICADAS.


Ahí va un nuevo artículo de mi amiguete Joaquín Botella desde las mismísimas barricadas ácratas, iconoclastas y veraniegas. La Revolución no descansa.


DE PRIMERA


Al cabo de diez horas, mientras espero en la recepción del servicio de urgencias, trato de calmar mis dolores leyendo el periódico. Y blanco me quedo cuando leo, como si no fuera cosa de, por y para la crisis, que si queremes servicios de primera hemos de homologar nuestros impuestos a los de nuestro entorno europeo, es decir, subirlos del orden del siete y medio por ciento. Y pregunto yo:

- ¿Puestos a homologar los impuestos, no sería conveniente homologar primero los salarios?: Botón de muestra:
o España: 633,30 €/mes, por 40 horas/semana
o Francia: 1.337,70 €/mes, por 35 horas/semana

- ¿A qué servicios se estará refiriendo el Excmo. Sr. Ministro de Fomento, quizás al de Justicia, siempre tan rápido en resolver los juicios; al de Sanidad –como si no fuera ya bastante europeo, con la de guiris que vienen a recibir esas prestaciones gratuitas que no les ofrece su sistema en su país-; a la buena música que ponen en Hacienda mientras espera uno a que le pasen con el servicio –el lugar más indicado para cagarse en alguien-; al de recogida de basura, cuyo camión me cruzo cada mañana, viniendo en dirección prohibida; al de las inexistentes duchas en tantas playas; o al de esta corrupción generalizada que nos desborda cual pozo ciego anegado tiempo ha?

Menos mal que a los funcionarios nos queda el consuelo de que la subida del IRPF nos repercutirá un cinco por ciento menos que a los demás… salvo a los parados que dejen de percibir el subsidio, claro, puesto que el tanto por ciento de cero siempre es cero, como mucho, que tampoco es tanto, ¿verdad?


Joaquín Botella



lunes, 16 de agosto de 2010

¿SON TONTOS LOS NACIONALISTAS?


El otro día leí en la prensa el espeluznante relato del rescate de un náufrago de una patera por una barca de pesca de Santa Pola, cerca de la Isla de Tabarca. El desdichado joven argelino llevaba flotando con su salvavidas amarillo desde hacía más de 12 horas, tenía los pies y las manos llagados y solo tuvo fuerzas para lanzar un grito de socorro a los pescadores y hacer un gesto con el brazo antes de perder el conocimiento. Después contó que iba con otros 8 compañeros cuyos cadáveres han ido apareciendo en nuestras playas. Terrible.

Yo me imagino que los abuelos de este joven lucharon heroicamente contra los franceses para conseguir la independencia de Argelia, sin saber que, gracias a su lucha nacionalista, ahora su nieto ha estado entre la vida y la muerte tratando de llegar a Europa en una barquichela para salir de la miseria. Y me pregunto si no hubiera sido más inteligente que los argelinos, en lugar de reclamar la independencia, hubieran luchado por conseguir la plena integración como ciudadanos franceses con todos los derechos y un estatuto de autonomía, como el que tenemos en las distintas nacionalidades y regiones de España, que les permitiera mantener su cultura, lengua y religión sin cortapisas. Ahora Argelia sería un departamento francés con un nivel de vida similar al de la Francia continental y sus jóvenes no necesitarían jugarse la vida para acceder a los puestos de trabajo de la metrópoli.

¿Vivirían mejor los irlandeses si hubieran continuado siendo británicos? ¿Y los saharahuis siendo españoles? ¿Y los macedonios siendo yugoslavos? Seguramente. ¿Por qué los gibraltareños prefieren seguir siendo ingleses y los melillenses no quieren ser marroquíes? Es evidente.

De siempre, los nacionalismos han sido cosa de pequeños burgueses, de señoritos de pueblo que prefieren ser cabeza de ratón antes que cola de león. Lo que nos pasa en España es que el rancio nacionalismo castellano - mal llamado español - ostentado por el tirano Franco, unió a las izquierdas, al centro liberal y a los nacionalistas periféricos en la lucha antifranquista, y ahora parece que ser nacionalista catalán, gallego, vasco o valenciano es algo así como progresista. Pero, no nos engañemos, si somos inteligentes no confundiremos la libertad con el aislamiento y lo que reclamaremos será más y más democracia en un estado fuerte. Que se me tache de jacobino no me ofende. ¿O es que si las pequeñas naciones centroamericanas se hubieran unido en un país grande y fuerte no serían capaces de combatir mejor las ingerencias yankis? Los separatismos, en esta época de aldea global y unión europea son un anacronismo inútil.

Todavía hoy tengo que leer en el blog Alicante Vivo algún artículo de cierto nacionalista trasnochado que se empecina en llamar traidor a un alcaide castellano de nuestra fortaleza de Santa Bárbara por no haber rendido su castillo a "Nuestro Señor Jaime II". Estos chicos viven en la Edad Media, sin darse cuenta de que tanto los señores castellanos como los aragoneses-catalanes eran todos unos despreciables carniceros, explotadores del verdadero pueblo ibérico, el milenario pueblo de estas tierras, que en ese tiempo profesaba la religión islámica, lo que le daba a los invasores del norte excusa para llamarlos moros, expoliar sus tierras y acabar expulsándolos de su país ancestral.

A mí me dan vergüenza ajena - muy ajena - esos "patriotas" de via estrecha, tanto separatistas de la periferia como centralistas absorbentes, que en nombre de viejas historietas pretenden que odiemos al diferente. Seamos claros: Si para los nacionalistas de aquí ser valenciano es mejor que ser murciano, este nacionalismo es una forma de racismo.

Mi nacionalidad es la Raza Humana. El planeta Tierra es mi país. Y me siento más solidario con un trabajador de Sumatra que con un señorito alicantino. Y creo que la voz gloriosa de "Trabajadores del Mundo uníos" es incompatible con cualquier nacionalismo, por el que no valdría la pena derramar la más pequeña gota de sangre.

Y al que le pique que se rasque.

Miguel Ángel Pérez Oca.