lunes, 26 de octubre de 2009

LA PÉRFIDA DERECHA.


Hoy os ofrezco un trabajo que acabo de escribir. ¿Es la derecha política malvada por naturaleza? Esa es la cuestión. Dedico este artículo a un opinante anónimo que en este mismo blog me acusaba de no ser equitativo. Nunca he pretendido ser equitativo y, mucho menos, neutral entre la derecha y la izquierda. Si soy de izquierdas es por razones éticas de mucho peso, como intento explicar en este artículo. Yo le recomiendo a mi anónimo crítico que lea el poema de Benedetti titulado "Soy un caso perdido".


LA INEVITABLE PERFIDIA DE LA DERECHA.
No me gusta nada lo que voy a escribir, porque no me gusta descalificar a nadie, y menos todavía a un colectivo entero. Pero no me queda más remedio que hacerlo, entre otras cosas, para clarificar mis propias ideas al respecto. Decía Disraeli que cuando no entendía una cuestión escribía un libro sobre ella, precisamente, para aclarar sus ideas; yo no necesitaré tanto, seguramente me bastará con este artículo. En primer lugar, habría que reflexionar sobre lo que significa ser de izquierdas o de derechas y sobre el carácter de los que así se definen. En mi opinión, es fácil; bastaría con hacerles un test de una sola pregunta: “Dígame usted, por favor, qué querría legar a sus hijos y seres queridos el día que se muera: 1) Una inmensa fortuna para que vivan mejor que los demás. 2) Un Estado democrático y respetuoso con los derechos humanos que asegure el bienestar de todos los ciudadanos.” Si ha escogido usted la primera opción, es sin duda de derechas. Si ha escogido la segunda, es de izquierdas. Algunos de los que escogieron la primera respuesta lo habrán hecho por puro egoísmo, incluso por desprecio a todo aquel que no pertenezca a su entorno íntimo o su clase social; aunque también habrá quien prefiera la garantía de una gran fortuna por desconfianza en los políticos o por miedo a las veleidades propias del ser humano, al que supone malo por naturaleza. En cuanto al Estado Protector, la mayoría de los que optan por él lo hace tras una profunda reflexión solidaria e idealista, incluso utópica; aunque también habrá quienes lo hagan por mero rencor, desconfianza y deseos de revancha hacia los ricos, lo que, dadas las circunstancias, hasta podría estar justificado; o por una inconfesable intención de medrar en una formación política de izquierdas, lo que no tendría justificación alguna. Las motivaciones pueden ser muy variadas y, algunas veces, decepcionantes, pero está claro que la diferencia entre derecha e izquierda consiste en optar por el bien particular o por el bien colectivo. Naturalmente, aquellos que se sienten beneficiados respecto de la mayoría, o pretenden llegar a serlo, son conservadores; no quieren que la situación general cambie. Y aquellos que se sienten perjudicados desean cambiar la sociedad, son revolucionarios radicales o, más probablemente, progresistas, partidarios de un cambio más o menos paulatino, moderado y razonable de las condiciones sociales.
Las posiciones, pues, están claras. Aunque no podemos ni debemos clasificar a todo el mundo en dos casillas puras, absolutas y arquetípicas de la derecha o la izquierda. Nadie es absolutamente conservador o progresista, de la misma manera que nadie es absolutamente bueno o malo. Todos tenemos algo de ángel y algo de diablo, todos somos inconformistas en algunos aspectos y tradicionales en otros. Lo deseable es que lo bueno prevalezca sobre lo malo. Del mismo modo, no toda la política que preconiza un partido, cualquier partido, es puramente de derechas o de izquierdas. Y menos aún en una democracia parlamentaria donde hay que ganarse la voluntad y la confianza de los votantes. Y ahí está el quid de la inevitable perfidia de la derecha.
El diccionario define “perfidia” como una forma específica de maldad. El pérfido es un ser “desleal, traidor y que falta a su palabra”. En la actualidad, en una democracia parlamentaria donde es necesario alcanzar la mayoría de los votos para gobernar, la derecha lo tiene, en principio, más difícil que la izquierda; por una sencilla razón: La derecha defiende los intereses de los privilegiados, de los ricos, de los beneficiados por el sistema, que, naturalmente, son una minoría. La izquierda, por el contrario, defiende los intereses de los explotados, de los marginados y de los que se sienten perjudicados por el sistema, que, en principio, son la mayoría. Porque el sistema capitalista es, en su propia esencia, injusto y prima la aportación de capital sobre la aportación de trabajo de los individuos que se dedican a una actividad productiva. De donde se ve que unos pocos, a fuerza de beneficiarse de la plusvalía obtenida del trabajo de otros muchos, se enriquecen indebidamente desde el punto de vista ético, aunque desde el punto de vista legal no constituya delito. Y, ¿cómo puede una minoría alcanzar la mayoría de votos para gobernar, como de hecho la alcanza tan a menudo? Pues utilizando los poderosos y carísimos medios de que disponen para influir en las masas mediante la propaganda y la creación de opiniones. Pero si, en sus frases de campaña electoral, la derecha política desvelara abiertamente sus objetivos – preservar los beneficios de los privilegiados – alejaría de sí a sus presuntos votantes de las clases bajas y medias. Necesariamente, inevitablemente, tiene que recurrir a la mentira, a la manipulación de la verdad, a la perfidia, a la deslealtad con sus propios votantes, si quiere gobernar. No puede hacer otra cosa, puesto que si realmente defendiera los intereses de TODOS sus votantes, ya no haría política de derechas y su gestión de gobierno no interesaría a los poderosos que la patrocinan. De hecho, la derecha, en el pasado, ha gobernado de manera mucho más autoritaria y abiertamente despectiva, cuando el voto censitario, el analfabetismo de los pobres y el negro papel de los sacerdotes desde el púlpito dejaba fuera de juego a las clases inferiores. Con el tiempo, conforme el pueblo ha ido alcanzando mayores cotas de democracia y de cultura, la derecha ha tenido que ceder en la defensa de los más escandalosos de sus privilegios. Eso hace que se haga cada vez más sutil, más sofisticada y más pérfida en sus presuntos objetivos políticos. Y no debemos olvidar que hay muchos individuos que se identifican con los ricos, porque quisieran serlo ellos también, aunque jamás vayan a tener esa oportunidad. Son los que si obtuvieran ciertos privilegios, aunque solo fueran las migajas de la mesa de los señores, serían, y ya lo son a cuenta, abiertamente de derechas. Son los serviles, los abyectos, los que albergan la esperanza de ser algún día privilegiados en un mundo tan insolidario como ellos mismos. También están los mezquinos, los temerosos de que los pobres les quiten lo poco que tienen, cuando apenas tienen nada; y los ignorantes, dispuestos a creérselo todo, con tal de que salga en televisión, junto a la telebasura. Y los cómodos, sobre todo los cómodos, los que se sienten bien como están, en su soportable pobreza postmoderna, y prefieren que nada cambie, aunque a su alrededor, por todo el mundo, haya quien se muera de hambre. Como alguien dijo una vez: “No hay cosa más tonta que un pobre de derechas”. Todos esos individuos están dispuestos a dejarse engañar por la propaganda de la derecha, que así logra, mediante la perfidia, la mentira y las falsas promesas, alcanzar las mayorías de gobierno. Porque si las masas productoras se unieran y culturizasen hasta no consentir el engaño de la derecha, ésta perdería la mayoría, no podría controlar el hecho social y, a menos que pudiese quebrantar la democracia en su beneficio mediante la fuerza – no sería la primera vez que lo hace – acabaría siendo desbancada por mayorías de izquierdas que a un ritmo más o menos acelerado terminarían cambiando o controlando el sistema. Y los privilegiados verían disminuidos, si no abolidos, sus seculares privilegios.
Es por eso por lo que, por mucho que algunos políticos de derechas quieran aparecer como honestos, no tienen más remedio que recurrir a la mentira y a la perfidia si quieren gobernar. Y así vemos que los políticos de derechas mienten mejor que los de izquierdas. Y no digo que los de izquierdas no puedan mentir, que también lo hacen en ocasiones, sino que los de derechas no pueden dejar de hacerlo, a menos que estén dispuestos de dejar de ser de derechas. O sea que la supervivencia de la derecha está ligada a su capacidad de engañar a los más serviles y egoístas, y a los más desinformados e incautos, de los miembros de la clase productiva, que por si no fuera poca su generación de plusvalía, o su marginación, entregan gustosamente el poder a sus explotadores con la estrafalaria esperanza de llegar algún día a ser como ellos.
Por desgracia y como dijo una vez Galileo: “El número de los necios es infinito”. Y a consecuencia de eso, la derecha halla en la mentira a sus necios acólitos su último e inevitable caldo de cultivo para alcanzar el poder político.
Es lamentable, pero es así.
Para terminar, les voy a contar un chiste muy revelador: Dios decidió otorgar a los hombres dos virtudes, según su nacionalidad. “A los suizos los haré puntuales y ahorrativos - le decía al ángel amanuense - . A los franceses galantes y artistas. A los americanos emprendedores y valientes. A los españoles, buenos, inteligentes y de derechas…” “Pero, Señor – le corrigió el ángel –, a los españoles les habéis otorgado tres virtudes en lugar de dos” Y Dios rectificó: “Bien, pues si son buenos y de derechas no podrán ser inteligentes. Si son inteligentes y de derechas no podrán ser buenos. Y si son buenos e inteligentes no podrán ser de derechas.”
A veces un chiste puede decir más que uno de aquellos libros que escribía Disraeli.
Miguel Ángel Pérez Oca.




lunes, 19 de octubre de 2009

EL LIBRO DE "POU DE LA NEU" YA ESTÁ EN LOS QUIOSCOS.


El libro "POU DE LA NEU, Premio literario-gastronómico 2004-2008", en el que figura mi relato "La última neu" (ganador de ese concurso en 2007), junto a otros cinco estupendos relatos que resultaron ganadores en las diversas convocatorias, ha salido a la venta. Al final figura un recetario de platos típicos de estas tierras, que acompañaban a los cuentos. El precio del libro, que se vende con el diario INFORMACIÓN, es de 1,95 € y los beneficios de la venta se destinarán a una Asociación de Paralíticos Cerebrales.

El libro se había presentado en el Club Información el jueves 15 y salió a la venta ayer, domingo, día 17.

Si os interesa, id al quiosco antes de que se agote.

Miguel Ángel Pérez Oca.

domingo, 18 de octubre de 2009

¡Hi PP ócritas!


Ya hace falta tener cara dura para participar en una manifestación contra el aborto habiendo sido Jefe de Gobierno durante ocho años sin haber quitado la actual Ley del Aborto. Yo me pregunto cómo es posible que entre los miles de manifestantes de buena fe que están radicalmente contra el aborto, de acuerdo con sus creencias religiosas, no hubiera nadie que increpase a Aznar su desfachatez. Se diría que, para los convocantes de la manifestación, el aborto solo es condenable si lo legisla el PSOE, pero no si lo consiente el PP. Pero que los convocantes sean unos hipócritas cuya finalidad inconfesable no es combatir al aborto sino quitarle votos al Gobierno de izquierdas, no explica el silencio de la masa convocada. ¿Es una cuestión de mala memoria, de mala conciencia o de hipocresía generalizada? También me pregunto por qué todas estas personas que dicen militar a favor de la vida no se movilizan contra la pena de muerte y contra el hambre infantil y las muertes por simples diarreas o malaria de los niños del Tercer Mundo. ¿Por qué será que solo se soliviantan con una de las causas de muerte - por otra parte discutible y dependiente de la ideología de cada cual -, y no piden la excomunión de los gobiernos que mantienen la ejecución de reos, como Estados Unidos y China, y no condenan a los países ricos que no ayudan a la infancia pobre del Mundo.

Se les ve el plumero, ¿o no?

Dice la prensa que la visita del Papa a Valencia le costó al erario público valenciano, que pagamos todos, unos 12 millones de euros. Vamos a ver, porque yo, si no lo traduzco a pesetas de las de antes, no me hago una idea: 12 x 166 = 1.992 ¡Casi dos mil millones de pesetas! Presuntamente, se pagaron 6 millones para sonorizar la solemne visita papal, pero, presuntamente, los costos de esa sonorización eran solo de 3 millones, y lo demás se lo embolsaron, presuntamente, los de Gürtel y la empresa encargada del asunto que, por cierto, era una constructora (?). Gürtel cobró, presuntamente, 1 millón de euros en dinero negro en concepto de comisiones. Y todo eso para que un señor de blanco viniera aquí a darnos lecciones de moral, representando a una organización multinacional que tiene la más sórdida e inmoral de las historias a sus espaldas, una historia cimentada en la represión, las inquisiciones y el atraso más penoso e intransigente (más de mil años perdidos entre la muerte de Hipatia y la publicación del libro de Copérnico), y que no hace nada por los niños ya nacidos que se mueren en África rodeados de hambre y miseria. Y menos mal que algunos esforzados misioneros, de esos que están a pie de obra sacrificándose por sus semejantes, la dejan en un relativo buen lugar, si uno se conforma con eso. Me pregunto, ¿quién paga los viajes del papa a esos países donde la gente se muere de miseria? ¿cuantos niños del Tercer Mundo hubieran salvado la vida con el dinero que cuestan estos viajes "evangelizadores"? Pero a ellos, lo que les indigna y moviliza es el aborto. De los ya nacidos que se ocupen los pobres misioneros sin presupuesto y las ONG que reciben la ayuda de las gentes bienintencionadas. Qué cosas.

La Banca la ha armado y nos ha traído una crisis de la que no sabemos si saldremos con bien. La Banca pide ayuda y la obtiene de los gobiernos capitalistas que hasta ayer predicaban el mercado libre y la no intervención. Y un banco español acaba de jubilar a uno de sus ejecutivos, ese de apellido impronunciable y cara de despistado - no debe serlo aunque lo aparente -, con una pensión de 3 millones de euros al año. Veamos de nuevo: 166 X 3 = 498 ¡Casi 500 millones de pesetas! Y no hay dinero para hipotecas ni para créditos a la pequeña empresa. Parece ser que el 90 % de los banqueros vota al PP, como el resto de los patronos, faltaría más...

¡Maldita sea, no puedo callarme! Quizá estaría mejor con la boca cerrada, pero no puedo.

¡HIPÓCRITAS!


Miguel Ángel Pérez Oca.

miércoles, 14 de octubre de 2009

PRESENTACION DEL LIBRO "PREMIO POU DE LA NEU 2004 - 2008"


El jueves día 15, a las 20,30 horas, en el Club Información de Alicante, se presentará el libro "PREMIO POU DE LA NEU 2004 - 2008" con los relatos premiados en las cinco ediciones de este prestigioso concurso literario - gastronómico, organizado por el hotel restaurante Pou de la Neu, sito en lo alto de la Carrasqueta. Entre estos relatos figura mi cuento "LA ÚLTIMA NEU", con el que gané el correspondiente a 2007.

Espero vuestra asistencia.

Gracias.

Miguel Ángel Pérez Oca.

sábado, 10 de octubre de 2009

ÁGORA Y LA MASA REFLEXIVA.

Biblioteca de Alejandría

San Cirilo.





Él cine americano nos había acostumbrado a que en las películas de masas y gran presupuesto primaba el espectáculo y los sentimientos simplistas sobre la reflexión y el rigor. La mejor película de masas de los tiempos recientes, "Gladiator", era, como siempre, una de buenos y malos: Máximo, el héroe de una pieza, en busca de justicia y venganza sobre el malísimo y retorcido emperador Cómodo. Y al final se consumaba el castigo del tirano al precio del sacrificio del héroe. ¡Qué bonito! ¡Qué ambientación más buena! ¡Y qué poco respeto a la historia! Evidentemente, Cómodo no murió en la arena del Coliseo, si bien sí lo hizo en un vestuario a manos de un gladiador alquilado por sus propios parientes para realizar el magnicidio. Y nunca existió el general Máximo, convertido en gladiador.
En el cine americano, y en el cine en general, las películas reflexivas, aquellas donde se hacen profundos estudios del alma y las razones humanas, aquellas en las que los personajes tienen verdadera entidad interior, aquellas que ponen a prueba la calidad de los personajes, suelen ser obras de presupuesto bajo o medio, desarrolladas en ambientes cerrados, limitados y con pocos actores, incluso cuando se ambientan en tiempos históricos.
Pero Amenabar es un genio, un cineasta profundo y versatil y, a diferencia de Almodovar, que siempre nos muestra la misma película, sorprendente y rompedora al principio de su trayectoria pero cansina y repetitiva, con las mismas obsesiones y los mismos tics, que llegan a fatigar al cabo de un tiempo, Amenabar no, Amenabar puede arrostrar cualquier clase de género cinematográfico, desde el terror más refinado (Los Otros), al drama psicológico y la denuncia de un tabú social como es el derecho al suicido (Mar Adentro), como, ahora, el "peplum", la "película de romanos", innovando en cada una, invitándonos en todo caso al análisis, a la reflexión. Y es en este contexto donde Amenabar revoluciona el mundo de las películas históricas haciendo posible que el gran espectáculo de masas encierre un análisis tan meticuloso y profundo de temas como la fe, la ciencia, la razón... No es una peli de buenos y malos, sino el análisis de un tiempo histórico donde todos creen tener la razón y donde medran los ambiciosos de poder, como "San" Cirilo o el prefecto Ortestes, y donde los fanáticos se encargan de realizar el trabajo sucio sin manchar la aureola de prestigio de los dirigentes.
La película es impecable en su faceta espectacular. Entre unos decorados que nos muestran la amalgama arquitectónica egipcia, griega y romana de la Alejandría de la decadencia, en pleno deterioro, se mueven los figurantes con una naturalidad asombrosa y Amenabar nos los muestra como personas con sus inquietudes y razones, cuando conviene, o como una masa de hormigas enloquecidas cuando así lo quiere. El respeto a las circunstancias históricas es abosoluto. Otro director menos escrupuloso hubiera puesto la muerte de Hipatia en los momentos de la destrucción de la Biblioteca de Alejandría, en una apoteosis final de la historia. Amenabar, no. Amenabar, entre otras cosas, pretende y consigue ser didáctico, y con ese respeto escrupuloso deja en ridículo a todo un género de cine pretendidamente histórico. El espectador puede ir a ver Ágora con la seguridad de quien acude a una amenísima clase de Historia, que a la vez es también clase de Psicología, de Sociología, de Astronomía... en el marco del más espectacular y fascinante de los espectáculos. Y nos demuestra que la amenidad cinematográfica no está reñida con el rigor.
Solo tengo que hacer una censura al guión, en lo referente al rigor. No sé si, a la hora de mostrarnos las inquietudes intelectuales de Hipatia, desgraciadamente perdidas con sus obras, los guionistas nos la muestran creyendo que los calores del Verano se deben a que el Sol se encuentra más cerca de la Tierra que en el Invierno, y de esa falsa premisa obtiene la intuición verdadera de la órbitas elípticas que un milenio más tarde propondrá Kepler o, por el contrario, los artífices del film han caído, ellos mismos, en este frecuente error y, lamentablemente, lo trasladan al público poco informado, que puede llegar a creer que este falso planteamiento es correcto. Convendría haber dejado aclarado este punto para que el rigor, además de histórico, también lo fuera cosmológico. Todos deben saber (están obligados a saber, a estas alturas) que la sucesión de las estaciones se debe a que el eje de la Tierra está inclinado 23 grados repecto de la Eclíptica, lo que hace que el Sol esté más alto sobre el horizonte en el Verano del hemisferio Norte que en el Invierno, y que esa diferencia es la que motiva la mayor temperatura. Ese fenómeno era perfectamante conocido por los astrónomos del tiempo de Hipatia; por lo que es bastante improbable que ella cayera en semejante error. Es un fallo y hay que decirlo.
Por todo lo demás, la película resulta emotiva, profunda y hermosa y sin duda marcará un hito en la historia de la cinematografía. Los actores están todos estupendos, y por encima de todos la extraordinaria Rachel Weisz, hermosa aún sin maquillar con su facultad de mostrarnos su interior, todavía más hermoso.
Aunque lamento una cosa respecto al casting: ¿Por qué razón Amenabar no ha contado con algún actor español en el reparto? Que aquí los hay muy buenos. Hubiera sido como un guiño: Ojo - nos hubiera dicho el director -, que esta película está rodada en inglés, pero está hecha por un español, dentro de una tradición cinematográfica en auge, como lo demuestran recientes premios internacionales. Hubiera sido un detalle de solidaridad con los compañeros.
Pese a esas dos objeciones, deseo con toda el alma que Ágora se lleve el Oscar a la mejor película, al mejor director, a la mejor actriz... Eso nos demostraría que la Era Obama también ha llegado al cine y que los norteamericanos, oh prodigio, se han puesto por fin a pensar.

Miguel Ángel Pérez Oca.








domingo, 27 de septiembre de 2009

LOS LIBERALES ALICANTINOS Y SU LUCHA POR LA DEMOCRACIA.

Fusilamiento de Boné y sus compañeros (cuadro anónimo).


Estos días Juan José Amores y Alfredo Campello, de ALICANTE VIVO, han realizado, y publicado en ese blog, una magnífica investigación para esclarecer el paradero de los restos mortales de don ELEUTERIO MAISONNAVE, ilustre liberal alicantino, abogado y periodista, diputado a Cortes, ministro de Estado y de Gobernación en la I República, compañero político de D. Emilio Castellar, fundador de la Caja de Ahorros que hoy se llama CAM, director del periódico madrileño “El Globo”, miembro de la Institución Libre de Enseñanza y primer Alcalde de Alicante elegido por sufragio universal masculino.
Eleuterio Maisonnave representa la culminación de una larga y cruenta lucha llevada a cabo por los liberales alicantinos, y otros correligionarios que vinieron a morir aquí, por la Democracia y la Libertad.
Ya durante la Guerra de la Independencia, los alicantinos, entre los que abundaban los comerciantes y burgueses de origen francés (como el mismo Maisonnave), inglés y genovés, de formación ilustrada y culta, se decantaron inmediatamente por las ideas liberales promulgadas en la Constitución de 1812, bautizando ese mismo año la plaza que hoy se conoce como Portal de Elche, como “Plaza de la Constitución”.
Destacados liberales de ese periodo fundacional son D. Manuel Soler de Vargas, primer alcalde constitucional; D. Antonio Bernabéu, sacerdote liberal, diputado en las Cortes de Cádiz, que padeció cárcel y persecución por la Inquisición, y se exilió en Francia e Inglaterra donde las autoridades eclesiásticas, a petición del Obispo de Orihuela, le retiraron el permiso para celebrar misa, muriendo lejos de su patria chica; y el abogado D. Antonio Mira-Perceval, cuyas obras fueron retiradas y prohibidas por la Inquisición restaurada por el infausto Fernando VII.
Tras el primer periodo de absolutismo, volvió a entrar en vigor la Constitución de 1812, el 23 de marzo de 1819. En Alicante se fundó entonces la Sociedad de Amantes de la Constitución, integrada por Rafael Bernabéu, Mariano Piqueras, Joaquín Hernández de Padilla, Juan Faus, José Natino, Manuel Navarro, Miguel Ródenas y Estanislao Sevilla.
El mando de Alicante recayó en el gobernador militar D. Joaquín de Pablo Chapalangarra, quien en 1823 recibió al General Torrijos, que iba de paso para Cartagena. Sin embargo el 6 de noviembre de ese mismo año, Chapalangarra tuvo que rendirse a los “100.000 Hijos de San Luis”, tropa francesa enviada a España en apoyo del absolutismo de Fernando VII. Alicante fue la última capital tomada por los absolutistas, partiendo desde nuestro puerto los últimos liberales hacia Gibraltar. Alicante era así el último reducto de la democracia y el último lugar español donde rigió la Constitución de 1812, tal como un siglo después sería el último reducto de la República democrática.
Poco antes de esta derrota, el alicantino Bartolomé Arques había armado a sus expensas una partida de voluntarios en auxilio de los liberales de Valencia, cercados por los absolutistas. Desde el exilio organizó en 1826, junto a los hermanos Antonio y Juan Fernández Bazán, un desembarco en Guardamar con el ánimo de liberar a la provincia de Alicante. Arques murió en el combate y los hermanos Bazán fueron fusilados en penosas circunstancias, junto con todos los liberales que fueron capturados por el fanático y cruel gobernador absolutista Fermín de Iriberri, quien los torturó y les negó los sacramentos; siendo fusilados los heridos en sus camillas.
Poco después, a la muerte de Fernando VII y la coronación de Isabel II, el General Espartero, de ideología liberal, sería nombrado por los alicantinos su representante en el Senado con la nueva Constitución de 1837.
Los liberales se habían escindido en Progresistas y Moderados (más bien conservadores reaccionarios), y la nueva Constitución se vería pronto desvirtuada por los manejos del gobierno del general Narváez con la promulgación de la Ley de Ayuntamientos. En 1844, el coronel de carabineros Pantaleón Boné, progresista defensor de la Constitución y contrario a la Ley de Ayuntamientos, se apoderó de Alicante en un audaz golpe de mano. Formó una junta de gobierno de claro tinte liberal, formada por Manuel Carreras, Miguel España, José María Gaona y Marcelino Franco. Cercada la ciudad por el general Roncalli, que fusiló a 7 oficiales de Boné en Villafranqueza, el 14 de febrero, y traicionado el coronel por su lugarteniente Martín Empecinado (hijo o sobrino del famoso guerrillero), que entregó el Castillo de Santa Bárbara a Roncalli, Boné y 23 compañeros fueron fusilados en la actual Explanada el 8 de marzo. Algunos liberales civiles, entre los que se encontraba Carreras, pudieron huir a tiempo en buques extranjeros, siendo por segunda vez Alicante el último reducto de la Libertad.
Manuel Carreras regresó a Alicante algún tiempo después, acogiéndose a una amnistía. Participó en una supuesta conspiración republicana en 1848 y fue condenado a muerte. Conmutada la pena, fue desterrado a Filipinas, de donde regresó enfermo tras el triunfo liberal progresista, y aún pudo ser alcalde de Alicante en 1854, poco antes de morir.
Tras el derrocamiento de Isabel II, en la Revolución de 1868 (“La Gloriosa”), se formó en Alicante una Junta Revolucionaria formada por Tomás España, Francisco García López y nuestro ELEUTERIO MAISONNAVE; aunque todavía sería fusilado en Ibi el liberal republicano Froilán Carvajal, el 8 de octubre de 1869. Es en esta época turbulenta, con la brevísima monarquía de Amadeo de Saboya, la todavía más breve I República, con los desmanes de los catonalistas y la continuación de la guerra contra los carlistas, cuando nuestro Maisonnave es elegido Alcalde de Alicante, diputado a Cortes y ministro de Estado y Gobernación bajo los presidentes Salmerón y Castelar, organizando personalmente la defensa de Alicante frente a los ataques de fragatas catonalistas procedentes de Cartagena.
Con la restauración borbónica de Maura, en la figura de Alfonso XII, las aguas se calman y los liberales y los conservadores se turnan en un régimen político viciado por el caciquismo y una Constitución que reparte la soberanía entre el Rey y el pueblo; con un sistema electoral censitario, que no recuperará el sufragio universal hasta el "gobierno largo" del liberal Sagasta.
Poco a poco los trabajadores van ganando voz en la política española. Se avecinan nuevos tiempos en que los liberales serán sobrepasados en sus ansias democráticas por los republicanos de Lerroux, los socialistas de Pablo Iglesias y el movimiento anarquista. Los alicantinos, que todos los años, en la Plaza del Mar, acuden a honrar el monumento a los Mártires de la Libertad, como se denomina a Pantaleón Boné y sus compañeros, se mostrarán mayoritariamente republicanos, hasta el triunfo de los partidos de izquierda en las elecciones municipales que provocan el exilio de Alfonso XIII y la proclamación de la II República el 14 de abril de 1931.
En 1 de abril de 1939, Alicante será de nuevo el último reducto de la libertad, y su puerto el último lugar donde ondeará la bandera republicana que amparaba la Constitución democrática frente a la dictadura franquista.
Pero esta es ya otra historia.
Miguel Ángel Pérez Oca.

Bibliografía recomendada.-
“RESEÑA HISTÓRICA DE LA CIUDAD DE ALICANTE” de Nicasio Camilo Jover (edición facsímil de Agatángelo Soler). Alicante. 1987.
“REFUGIO DE LIBERTAD” de Gerardo Muñoz Lorente. Ed. Equipo Sirius. Madrid. 2006.

domingo, 20 de septiembre de 2009

LAS PISADAS DE LOS ASTRONAUTAS







A falta de una, dos. Dos sondas espaciales, una hindú , la Chandrayaan 1, y otra de la NASA, la Lunar Reconnaissance Orbiter, nos han mandado fotografías donde se pueden ver con claridad las huellas que dejaron los astronautas que hace 40 años caminaron sobre nuestro satélite natural. También se ven los restos del módulo de alunizaje, la parte inferior de la famosa "araña" que quedó en el lugar de arribada, así como los instrumentos científicos, alguno de los cuales todavía funciona hoy día y transmite datos.

Con esta evidencia debería quedar demostrado para siempre que el hombre llegó a la Luna en seis ocasiones (Apolos 11 al 17, menos el 13 que sufrió una avería que lo obligó a volver a la Tierra en una trayectoria inercial tras rodear la Luna). Pero esos absurdos esotéricos, capaces de creer en las sicofonías, los fantasmas, los OVNI, la Astrología, el tarot y demás sandeces, siguen empeñados en no creer que la tecnología americana permitiera a doce astronautas pisar la Luna, y nos dirán ahora que las imágenes de las dos sondas han sido manipuladas. Porque ellos tienen que seguir erre que erre con sus tonterías para seguir vendiendo libros y programas de radio y televisión, y seguir forrándose a costa de los crédulos. El "misterio" vende mucho y produce dividendos.

Para apoyar su teoría de que los alunizajes fueron un montaje, aducen una serie de argumentos sobre las fotos que trajeron los astronautas. Los principales son:

1.- En las fotos no se ven las estrellas.
2.- La bandera plantada en la Luna se movía con la brisa, cuando se sabe que en la Luna no hay atmósfera.
3.- Las sombras en el traje blanco de los astronautas no son absolutamente negras, cuando en un ambiente sin aire no puede haber dispersión de la luz que las suavice.
4.- Las sombras del suelo no son paralelas como correspondería a un solo foco de luz: el sol.

Bueno, pues no se ven las estrellas porque para que salieran en la foto habría que dar al objetivo una exposición de varios segundos que quemaría las imágenes de la superficie lunar que se pretendía retratar. No se olvide que a causa de la falta de atmósfera, aunque el cielo se ve oscuro, no es de noche sino de día y la luz es muy intensa.

La bandera plantada en la Luna estuvo moviéndose durante varios minutos por un efecto de péndulo provocado por los movimientos del astronauta al clavar el asta en el suelo, de la misma manera que movemos el palo de una sombrilla cuando lo clavamos en la arena de la playa. La falta de aire que frenase ese movimiento pendular de la tela, colgante de una barra horizontal, hizo que el movimiento durase un tiempo.

Las sombras en el traje del astronauta no se ven negras sino grises por el reflejo de la luz que da en el suelo a su alrededor. Precisamente la falta de dispersión de la luz en el aire es la que hace que las sombras del suelo sí sean completamente negras y no grisáceas, como serían en un lugar con atmòsfera y dispersión lumínica.

La falta de paralalismo de las sombras se debe a una combinación de lo accidentado del terreno y la perspectiva.

Y todavía hay un argumento de gran peso en contra de la teoría de la conspiración: En aquellos momentos el mundo estaba en plena Guerra Fría. Los soviéticos, rivales de los americanos, vigilaban todas sus operaciones espaciales con la tecnología más avanzada de la época. En todo momento los americanos fueron observados por los soviéticos, que no hubieran consentido un fraude como el que nos proponen los partidarios de la falsificación. Menudo escándalo se hubiera armado. Por otro lado, hacen falta cientos de personas para llevar a cabo una filmación como la que nos dicen que hizo Stanley Kubrik, el de "2001, Odisea Espacial". Es imposible que tanta gente hubiera guardado el secreto.

Personalmente, conozco a un testigo presencial de absoluta confianza que me refuerza mi seguridad de que el hombre estuvo en la Luna: Mi amigo Luis Ruiz de Gopegui era entonces el jefe de la estación de seguimiento de la NASA en Fresnedillas. Cuando oye las tonterías de los esotéricos se ríe y me dice que él hablaba con los astronautas y sabe muy bien a qué punto de la Luna enfocaba su antena.

En las fotos que han proporcionado las dos sondas espaciales se pueden ver los asentamientos de varios alunizajes. El más interesante es el que que nos ha mostrado la sonda americana, del Apolo XIV. Se ve el módulo lunar y las huellas del carrito cargado de instrumentos y muestras lunares que arrastraba el astronauta Shepard, que antes de pisar la Luna había sido el primer americano en el espacio, en vuelo suborbital, y que ha fallecido hace unos meses.
Los negociantes del "misterio" y las conspiraciones deberían al menos respetar la memoria de aquellos héroes que arriesgaron su vida por el progreso de la ciencia. Pero eso significaría que son honestos, y se les acabaría el negocio.

Miguel Ángel Pérez Oca.