Aquí os pongo dos páginas del libro de mi amigo Chema Rubio "ECOS DEL SENADO", que presentamos mañana a las 7,30 horas de la tarde en el local de Comisiones Obreras en Alicante, Av. Salamanca, 33. Los dibujitos son míos:
"Giordano Bruno, el loco de las estrellas" fue la primera novela publicada por mí, en el año 2000. Desde entonces he hecho muchas cosas, que os ofrezco, porque la vida sin compartir no es nada.
martes, 16 de octubre de 2012
domingo, 14 de octubre de 2012
OTRA VEZ EN LA PRENSA.
Ayer, día 13, el diario INFORMACIÓN de Alicante me publicó una carta en contestación a un artículo de opinión aparecido en el mismo periódico unos días antes. Estaba firmado por don Fernando Ull Barbat en defensa del nuevo portavoz del Grupo Socialista en el Ayuntamiento de Alicante, don Miguel Ull Laita (deben ser familia, ¿no?). El artículo no tenía desperdicio: Según el firmante los defenestrados miembros de la antigua lista electoral del PSOE Elena Martín (que ya no es portavoz) y Pablo Rosser (que ya no es concejal, por haber sido despojado de sus emolumentos y forzado a dimitir por su incompatibilidad de funcionario municipal con el cargo de edil) deberían haber estado muy agradecidos al Comité Local por haberles permitido presentarse "bajo el amparo de sus siglas". En fin, uno se pregunta si el señor Ull (el firmante) se refiere a la militancia presuntamente soberana, cuando habla de siglas, o a los mandamases del cotarro local.
En otro diario he leído un documentadísimo artículo de un periodista que demuestra "estar en el ajo" mencionando la totalidad de "familias" del PSOE local implicadas en esta "operación" de acoso y derribo. La verdad, me han dado náuseas y me he sentido extraño a este extraño socialismo del PSOE alicantino. Yo entiendo que en un partido político pueda haber diferentes tendencias o grupos, formados alrededor de distintas corrientes ideológicas: Dentro del PSOE podría haber gente más socialdemócrata que marxista, más izquierdista, nacionalista, etc. De hecho mi apoyo a la candidatura de Elena Martín, Gabriel Moreno, Pablo Rosser, Carmen Sánchez Brufal, Ana Paula Cid, todos ellos buenos amigos míos, se justificaba en esta idea, considerando que formaban el núcleo más progresista y honesto del PSOE local. Lo sigo creyendo y me temo que es esta característica de modernidad y voluntad de transparencia y renovación la que los convierte en molestos para el resto de familias, agrupadas, no en torno a una idea sino a un "padrino" rodeado de estómagos agradecidos e intereses más o menos extra políticos. Personajes de tan discutible calificación como Ángel Franco, Valenzuela y otros, que parecen salidos de un museo o de un circo, siguen dando la matraca con sus intrigas personalistas y sus grupúsculos ridículos. A mí todo esto me da asco, me repugna, me desilusiona y me invita a renunciar a seguir creyendo en el ser humano y en la política. Porque políticos, no nos engañemos, los hay buenos, pero los chacales y las hienas no los dejan vivir y desarrollarse. Esa es la triste lección que parece imponernos la "defenestración" de los miembros más válidos del PSOE alicantino. Y el caso es que, o el PSOE se renueva y produce en su seno una imprescindible Primavera Socialista o, sencillamente, se muere por inanición de votos; y los grupitos familiares acabarán en tertulias nostálgicas en alguna cervecería del tres al cuarto.
En fin, a continuación os pongo mi carta, inevitablemente breve, dadas las normas habituales en los todos los medios, donde la concisión es imprescindible:
LOS VACÍOS, LOS SILENCIOS Y LOS SEÑORES ULL.
Leo
con estupor el artículo de fecha 9 de octubre, firmado por un señor Ull en
defensa del señor Ull, nuevo portavoz del Grupo Socialista de Alicante. Nos acusa
el firmante a los que opinamos en contra de lo sucedido, que desconocemos el
funcionamiento interno de los partidos. Por mi parte le diré que no solo lo
desconozco, es que no me importa en absoluto, porque estimo que una vez
elegidos los ediles por el Pueblo Soberano, nos pertenecen a nosotros, los
votantes, por encima del partido que los presentó, que ya no es quién para
modificar nada a posteriori, después del veredicto popular; o esto no sería una
democracia. Si quieren cambiar algo, que esperen cuatro años y presenten otra
lista avalada por la militancia. Al fin y al cabo, a los de la Ejecutiva los
han votado unos cientos de militantes, mientras que a los concejales los eligieron
miles de alicantinos. Nuestro voto es sagrado e inmodificable, y los votantes,
le guste o no al firmante, tenemos la sartén por el mango, porque siempre
podemos votar a otro partido. Para terminar: Si el PSOE hubiera presentado una
lista encabezada por el señor Ull, yo no la hubiera votado. Por eso me siento
engañado por el PSOE.
Miguel Ángel Pérez Oca.
(Diario
Información, 13-10-2012)
jueves, 11 de octubre de 2012
jueves, 4 de octubre de 2012
CARTA A UN SOCIALISTA ALICANTINO.
Para clarificar de forma definitiva, sobre todo a algunos queridos amigos del PSOE, cuál es mi postura respecto a los acontecimientos ocurridos recientemente en el Grupo Socialista del Ayuntamiento de Alicante, he escrito esta carta abierta que os pongo a continuación y de la que me gustaría que opinaseis libremente:
CARTA A UN SOCIALISTA ALICANTINO.
4 de octubre de 2012.
Mi querido amigo y
compañero de ideales:
Te
escribo esta carta para intentar explicarte cuál es mi posición ante lo
ocurrido estos días pasados en el Grupo Socialista del Ayuntamiento de Alicante.
Quiero
decirte, antes que nada, que, aunque votante del PSOE en las últimas elecciones
y en ocasiones anteriores (otras veces he votado a IU), no soy militante de tu
partido, por diversas razones, todas ellas atribuibles a mi acendrado sentido
crítico de independencia intelectual que no me permite aceptar, así como así,
las directrices y razones que me pudiera dictar la dirección de un partido al
que estuviese afiliado; lo cual no quita para que me haya mojado apoyando al
PSOE en diversas campañas que me parecieron dignas de mi contribución, actitud
que buenos disgustos me ha procurado con amigos de la izquierda en
enfrentamientos muy desagradables que no viene al caso comentar ahora. Sí te
diré, para resumir, que para mí lo primero es el socialismo democrático y
después el PSOE que, por desgracia, no siempre son la misma cosa.
Voy
a comentarte en esta carta cuál es mi idea de la democracia que practicamos en
este país: No me gustan las listas cerradas, porque conceden demasiado poder a
los “aparatos” de los partidos, en detrimento de la lealtad que los elegidos
deberían guardar hacia sus votantes, por encima de la que deben a sus
dirigentes. Pero, en fin, ya que en estos momentos los partidos son los que
elaboran esas listas cerradas, sería democráticamente obligado que dichas
listas fueran inamovibles para los partidos, una vez que fueran elegidas, de la
misma manera que lo son para los votantes en el momento de la elección. Quiero
decir que si yo he votado a la lista del PSOE en las últimas elecciones
municipales, y en esa lista iba Elena Martín como cabeza y Pablo Rosser como
otro de los integrantes en la misma, que salió como concejal por pertenecer su
número al de los que quedaban incorporados a la corporación, por los votos
recibidos, ese orden y esa lista son sagrados y deben permanecer inamovibles,
porque la Democracia así lo exige en obediencia a la voluntad del Pueblo
Soberano manifestada en las urnas. No puedo aceptar que un comité local imponga
ningún cambio a posteriori a lo que el pueblo soberano ha decidido, puesto que
el que manda (o debiera mandar en una verdadera democracia) es el pueblo, el
que vota, o sea: yo, y todos los demás que pusieron su confianza en la lista
presentada en su día por tu partido. Imponer desde fuera de las urnas un cambio
en la cabeza del grupo o, lo que es peor, realizar una maniobra maquiavélica
(propia por otra parte de algunos amigos nuestros que ambos conocemos) para
forzar la dimisión de uno de los miembros de dicho grupo es, sin paliativos de
ninguna clase, traicionar a la democracia. Todos sabemos que Pablo Rosser es
empleado municipal, con cargo de Arqueólogo, y que la situación de empleado
municipal es incompatible por ley con la de concejal. Por eso Rosser estaba en
situación de excedencia y, al negársele el sueldo de concejal, ha tenido que
volver a entrar en la nómica del Ayuntamiento y, consecuentemente, presentar su
dimisión. Eso, en mi tierra se dice: no se ha ido que lo han echado. Y esa
maniobra, que a mí me parece innoble, puede ser legal pero siempre será
ilegítima, dado que modifica, de forma si quieres indirecta, pero con la clara
intención de su resultado, la constitución del Grupo Muncipal Socialista de
Alicante que yo (y varios miles más), voté (votamos) en las últimas elecciones
locales.
No
voy a consentir de ninguna manera que se altere mi voto democrático desde la
dirección de un partido, el que sea, que debe estar sometido a la voluntad
soberana del pueblo. Y en esto me es indiferente si la gestión de los afectados
ha sido mejor o peor que la que lleven a cabo los designados espurios que dicha
dirección se haya atrevido a imponernos ahora. No es esa la cuestión, ni la
disciplina de partido justifica estas acciones, porque la lealtad de los
votados se debe a los votantes, y el partido en cuestión no tiene nada que
decir (o no debería tenerlo) al respecto. La democracia debe estar por encima
de la voluntad de los dirigentes de los partidos o no es democracia. Y si no
les gusta cómo lo hacen, que se esperen 4 años y propongan otra lista cuando
toque, que al fin y al cabo a ellos, los dirigentes, los han votado solo unos
pocos cientos de militantes del PSOE, mientras que a los concejales de su grupo
los han elegido miles de alicantinos.
Esta
es mi postura, independientemente de mi amistad con Pablo Rosser, ya que
también he sido amigo por muchos años (ya no sé si me puedo considerar amigo todavía)
de quien creo que ha participado en la elaboración de esta triste maniobra; que,
no sé si lo sabéis, pero va a hacer mucho daño al PSOE local y también a nivel
nacional, porque los votantes no somos tontos y no nos gusta que nos tomen el
pelo. En las próximas urnas se verá la respuesta de los votantes a la
deslealtad de la cúspide socialista.
Y
es una pena, porque no hay cosa que yo desee más que ver de una vez a un
gobierno de izquierdas en nuestro Ayuntamiento; un gobierno de izquierdas
formado por el PSOE, con o sin coalición con IU o cualquier otra formación de
la izquierda. Y quizá, vistas las maniobras dudosamente democráticas del PSOE local
y su orientación hacia las tendencias más liberales de la socialdemocracia, un
contrapeso de IU por vuestra izquierda serviría para autentificar la democracia
en un hipotético Ayuntamiento alicantino, que me temo nunca veremos mientras
nuestro grupo local se desangre en luchas intestinas que lo ponen en ridículo y
evidencian la preponderancia de los personalismos sobre la idea socialista, la
democracia y los intereses de la ciudad, que deben estar siempre por encima de
las directivas de los partidos.
En
fin, te pido perdón por haberme extendido demasiado, pero considero que las
cosas, entre amigos y compañeros, deben estar claras en todo momento. ¿No crees
tú lo mismo?
Un
abrazo muy fuerte, con el deseo de tu honesta reflexión al respecto.
Tu
amigo,
Miguel Ángel Pérez Oca.
miércoles, 3 de octubre de 2012
PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE MI AMIGO CHEMA.
El miércoles día 17 de octubre, a las 19,30 horas, en la sede del sindicato Comisiones Obreras en Alicante, en la avenida de Salamanca, 33, tendrá lugar la presentación del libro "Ecos del Senado" de mi querido amigo Chema Rubio. El libro ha sido ilustrado por mí con dibujos como el que os pongo aquí. Después nos tomaremos un vinito. Y a continuación me iré para asistir a las 21 h. (más o menos) a la Tertulia de la Bodega de Adolfo, a cuyos contertulios invito también a venir a la presentación. Ahí va la invitación:
La Fed. De Pensionistas y
jubilados de L’Alacantí les Marines te
INVITA
A la presentación de la publicación “ECOS DEL SENADO”
Recopilación de diversos artículos escritos por José
María Rubio (Chema) y difundidos por medio de contactos vía internet, y
que tendrá lugar en Alicante, Salón de
actos de CC.OO, Avda. Salamanca 33, el próximo 17 de octubre a las 19,30 horas.
(Posteriormente
tomaremos un vino)
martes, 25 de septiembre de 2012
MÚSICA EN EL ÁTICO.
Con el fin de rebajar la tensión que han provocado mis últimos artículos, aunque sin renunciar a la justa indignación, os pongo el relato que he escrito para la Tertulia de la Bodega de Adolfo, que celebramos ayer con la afluencia de unos cuantos nuevos tertulianos a los que doy la bienvenida.
El tema era la música, y mi narración fue esta:
MÚSICA EN EL ÁTICO.
Cada
tarde, a la hora de la siesta, la deliciosa música de un piano, tocado por
manos expertas, entraba por la ventana de mi habitación desde el patio central,
procedente de un ático sobre mi vivienda. La delicadeza de las piezas escogidas
por quien ejercía de pianista delataba una sensibilidad que, sin duda, me desveló
su identidad. Como el resto de la casa, el piso superior era compartido por dos
viviendas: la izquierda, ocupada por una chica sola, delgada, rubia, pálida y
de mirada soñadora; y la derecha, donde vivía una familia formada por un tipo
grande, basto, peludo y cejijunto, de mirada torva y gesto desagradable, su
esposa gorda de cara inexpresiva y un niño canijo e hiperactivo que se pasaba los
días en un colegio de enseñanza especial, del que solo regresaba a la hora de
la cena. La chica rubia, cuyo nombre era Elisenda, para colmo de circunstancias
románticas, me tenía trastornado. Me la imaginaba ante un impresionante piano
de cola, vestida con un atuendo vaporoso, la larga cabellera blonda adornada
con florecillas silvestres y pulsando las teclas con movimientos elegantes,
mientras su rostro bellísimo sonreía dulcemente con los ojos cerrados. Poco a
poco, conforme oía una y otra vez la música de Elisenda, me fui enamorando locamente
de ella. Cada vez que compartíamos el ascensor, me moría de ganas de confesarle
mi pasión; pero siempre he sido un timorato, y el miedo a un desaire suyo
paralizaba mi ánimo. Ella me sonreía con una cierta cortesía circunspecta cada
vez que le dedicada una mirada que, seguro, le revelaba mis ansias. Y yo
esperaba un gesto, una señal suya que me animase. Pero esa señal no llegaba y
yo desesperaba de amor.
Hubiera
dado cualquier cosa por poder verla interpretar su música; aunque fuera en
secreto, a través del ojo de una cerradura y privándome del placer de
aplaudirla con entusiasmo al finalizar. Pedí a la portera la llave de la azotea
con la excusa de tender unas sábanas demasiado grandes para el tendedero de la
galería de mi cocina. Y aquel día, después de comer, subí con sigilo las
escaleras hasta la puerta que daba al exterior. Cuando salí, bajo un cielo
cubierto de nubes grises que amenazaban lluvia, comprobé con alegría que me
podía asomar al patio central desde un pretil que me permitiría espiar las
ventanas interiores de las dos viviendas. Tras una de la derecha, el hombre
peludo y la mujer gorda comían un abundante almuerzo. Ella cotorreaba una
cháchara insulsa, que su esposo respondía con gruñidos mientras masticaba
ruidosamente. Aparté la vista con disgusto y la dirigí a la izquierda, a la
ventana de una salita de la casa de Elisenda, donde no se veía ningún piano, sino
un televisor digital de los más grandes. Las dos viviendas tenían otras
ventanas que daban al patio, pero estaban cerradas.
Esperé,
sufriendo las gotitas que esporádicamente golpeaban mi espalda, quizá
anunciando un inminente aguacero. Y en eso, mi musa apareció en su salita.
Vestía una holgada camiseta de colorines y un short vaquero. Se sentó en un
sofá, ante el aparato de televisión, con el mando a distancia en una mano y una
enorme bolsa de palomitas de maíz en la otra, y se puso a ver un programa de cotilleos
y chismes frívolos.
Entonces,
la música del piano empezó a sonar en el patio central. Venía de una ventana
del piso vecino, que alguien acababa de abrir. Elisenda, visiblemente disgustada
por el sonido, cerró sus postigos y dejé de verla; mientras detrás de la otra ventana
pude admirar, con estupor, al hombre grande y peludo tocando un piano vertical
muy viejo, del que salían las notas maravillosas de todas las tardes. Sus
manazas se volvían delicadas y suaves al contacto con las teclas, y su mirada
denotaba un éxtasis inimaginable en un sujeto de su tosca apariencia. Su obesa esposa
se le acercó por detrás y puso en su frente un beso cariñoso…
Empezó
a diluviar cuando yo, acurrucado detrás del pretil, lloraba desconsoladamente,
y mis lágrimas rivalizaron con las gotas de lluvia en mis mejillas.
Miguel Ángel Pérez Oca.
domingo, 23 de septiembre de 2012
¡HAN ECHADO A PABLO ROSSER!
La dirección local del PSOE
alicantino se ha permitido tomar una decisión por completo antidemocrática. A
Pablo Rosser lo habíamos votado los alicantinos para que fuese concejal en el
Ayuntamiento de Alicante. El secretario Chávarri, el concejal Ull, el
“pensionista” Ángel Franco y otros miembros del “aparato” han decidido, en un
pretendido alarde de astucia cuartelera, retirar a Rosser sus emolumentos como
concejal de plena dedicación. Y en el caso particular de Rosser, esto equivale
a la expulsión de su cargo, pues para sobrevivir no le queda más remedio que
volver a ejercer su profesión de arqueólogo municipal, y ese cargo de
funcionario del Ayuntamiento es incompatible con el de concejal. Así que con
esa “pillería” de baja estofa, los señores (nunca los llamaré compañeros o
camaradas, Dios me libre) del dichoso “aparato” consiguen echar a Rosser de la
Corporación Municipal, traicionando la voluntad soberana de quienes lo
elegimos en su día. Es vergonzoso, y me confirma en lo que decía en una carta remitida al
Información días pasados sobre determinados dinosaurios que estarían mejor en
un museo que en la dirección del sufridísimo PSOE local. Porque, amigos, se ha
violado el veredicto inapelable de las urnas. Nosotros habíamos elegido una
lista encabezada por Elena Martín, para que fuese alcaldesa o, si no alcanzaba
la mayoría necesaria, para que fuese portavoz de su grupo y jefa de la oposición.
Y ahora nos encontramos a Elena Martín como una concejala más, y en su lugar a
otro candidato, Ull, al que nadie había considerado cabeza de nada. El adjunto
a la portavoz, Gabriel Moreno, también ha sido despojado de los emolumentos
correspondientes a la plena dedicación, como Rosser, y desplazado de su puesto, y la candidatura que habíamos
votado en las últimas elecciones nos la han reorganizado a su gusto, tras
forzar dimisiones y renuncias, en una operación que estos listillos creerán astuta.
Pero la astucia no es la virtud que debe adornar a un verdadero político demócrata sino
la ética, la honradez y la fidelidad a una ideología y a un proyecto por los
que el Pueblo Soberano, el que manda, el que debe decidir, nosotros los
ciudadanos, lo hemos votado. En los partidos políticos españoles en general y
en el PSOE alicantino en particular nos sobran y nos hartan los astutos.
Ayer me publicó otra carta el
Información, fruto de la indignación creciente que me embarga, que os pongo a
continuación:
TODOS LOS POLÍTICOS NO SON
IGUALES.
Cuando oigo a alguien decir que
todos los políticos son iguales, pienso en Pablo Rosser, cuyo ejemplo desmiente
rotundamente ese desafortunado tópico. Pablo es un ejemplo vivo de político
vocacional, de idealista que se ha metido en estos berenjenales con el ánimo
resuelto de ayudar a cambiar el mundo, y que recibe por ello todas las
bofetadas, sobre todo de sus “compañeros” de partido enquistados en el
“aparato”, a los que los personalismos importan, con toda seguridad, mucho más
que el socialismo y el bien de Alicante. Pablo, atado a su silla de ruedas y
con todos sus problemas de salud, es un titán, un hombre resuelto y valiente,
dispuesto a trabajar incansable y a luchar por una idea que, al parecer, es
incompatible con la mezquina dirección del PSOE local. Ahora, estos mediocres
del “aparato” se las dan de listos, perpetrando la maniobra soez de retirarle
la paga de concejal para que tenga que volver a ejercer de arqueólogo
municipal, ocupación incompatible con el cargo político para el que lo hemos
elegido los alicantinos. Por lo visto, se creen que somos tontos; pero yo, como
pueblo soberano que soy, les digo que jamás votaré al PSOE en unas elecciones
locales en cuyas listas no vaya Rosser. Que se enteren estos maquiavelos de
pacotilla, y que cunda el ejemplo.
Rosser es un gran intelectual,
arqueólogo eminente, con multitud de publicaciones y trabajos, y un reconocido
idealista del socialismo, que lucha a la vez contra la injusticia social y
contra la injusticia vital de una enfermedad que lo confina en una silla de
ruedas. Ayer me dirigió un correo en el que me hablaba de la “Primavera
Socialista”. Y yo reconozco en su actitud y firmeza una grandeza humana e
intelectual que convierte en enanitos a Chávarri, Franco, Ull, etc. A mi me
parece que de lo que se trata ahora es de salvar al PSOE alicantino de las
garras de sus depredadores burócratas; pero, a mayor nivel, de recuperar el
maltrecho PSOE para sus votantes, no sea que se vean tentados de abandonarlo convertido
en un partido minoritario y testimonial. Hay que volver a restaurar y
reinventar el socialismo. Hay que recuperar la ideología y la esperanza. Hay
que decirle a los indignados que está muy bien que griten a los cuatro vientos todo
lo que no les gusta; pero que eso no es suficiente, que también es necesario
que nos pongamos, todos los ciudadanos honestos, a decidir qué es lo que
queremos para el futuro, qué política necesitamos que nos guste y nos ilusione.
Y esa nueva política, con unas nuevas normas que autentifiquen la democracia y
la hagan de nuevo atractiva a toda esa gente que hoy canta, con o sin razón,
aquello de: “Le llaman democracia y no lo es. ¡No lo es!”, debe empezar por la
organización interna de los partidos. Hay que acabar con los “aparatos” y con
los políticos profesionales enquistados en el vértice de la pirámide. Los que
mandan, los que deben mandar, de verdad, son los votantes, los ciudadanos, a
cuyo servicio deben estar los políticos honestos, idealistas, con programas inviolables,
claros y firmes. Para eso, en Alicante, nos hace falta gente como Pablo Rosser y
sus compañeros ninguneados por esos dinosaurios pequeñitos que con sus patrañas
han traicionado el veredicto sagrado de las urnas, en las que depositaron sus
mandatos, que debieran ser inapelables, los votantes que constituyen el Pueblo
Soberano, y que son los que les pagan el sueldo y les delegan el poder.
Miguel Ángel Pérez Oca.
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