Los días 23 y 24 de agosto hemos estado en la isla de Tabarca, enseñando el cielo a dos grupos de jóvenes que se habían inscrito para ello en Centro 14. La Agrupación Astronómica de Alicante, que este año cumple su 25 aniversario, y las Concejalías de Juventud y Medio Ambiente del Ayuntamiento de Alicante, hemos colaborado para realizar esta actividad dentro del programa "Tu otra historia" para la prevención de las adicciones. Tabarca es una maravilla, una isla repleta de historia e historias. Su población autóctona desciende de varias familias de italianos genoveses que padecían esclavitud en Argelia y que en el siglo XVIII fueron rescatados por el rey Carlos III de España, que los instaló en esta isla fortificada. Hoy día conserva, restauradas, sus viejas murallas, sus puertas y su iglesia, así como su torre, su faro y su recoleto cementerio. Vale la pena pasearse por la población de San Pablo y sus calles tiradas a cordel, y después salir al campo exterior, presidido por la enorme torre que fue prisión en otros tiempos; y por el faro; y recorrer sus playas salvajes y sus calas, sobrevolados siempre por las curiosas gaviotas, hasta llegar al pequeño y cuidado cementerio, en las soledades del extremo Este de la isla y sus negros arrecifes. A lo lejos, más allá de las olas, vemos el cabo de Santa Pola, con sus modernos edificios, y casi en el horizonte Alicante, abrigado en lontananza por las montañas grises del Cabeçó d'Or, la Carrasqueta, la Penya Mitchorn, Aitana, el Puig Campana... Y a medio día, en la Plaça Gran, hay que degustar un magnífico caldero o un arroz abanda, con una ensalada de tomate y salazones; o cenar a la fresca nocturna una fritura de verdura con mújol o denton a la plancha. Tabarca es un lugar muy especial, para bañarse, comer, rememorar la historia... y para mirar las estrellas.
Fuimos cuatro compañeros de la Agrupación: Juan Vicente Pérez, Federico Pastor, Pepe Tevar y yo, con nuestros telescopios y demás instrumentos. Las dos jornadas se iniciaron con una observación solar, con instrumentos aportados por Juan Vicente: Un telescopio con filtro solar para ver las manchas solares, un espectrógrafo y un reloj de sol de refracción, invento suyo. Después, en el Albergue Juvenil, una charla sobre "Nuestro Lugar en el Universo", impartida también por Juan Vicente, y una observación de la Luna y Saturno, con mi telescopio, antes de que el planeta se pusiera por el horizonte del Oeste. Después, una hora para la cena, y en la zona más oscura de La Cantera, lejos de la contaminación lumínica, instalamos todos los telescopios para una observación nocturna que se prolongó hasta altas horas de la noche. Los telescopios computerizados de Federico y de Tevar dieron mucho juego, permitiendo a nuestros muchachos y muchachas, y a algunos vecinos de la isla, contemplar el Cúmulo de Hércules, estrellas dobles como Mizar y Alcor, Albireo, la Polar, la Nebulosa Anular de Lyra, y otras muchas maravillas celestes.
Debo agradecer la colaboración de los monitores del albergue y de los miembros de la policía local, del señor Alcalde Pedáneo y el Director del Museo de Tabarca, que nos dieron toda clase de facilidades, así como al Concejal de Juventud, Pablo Sandoval, organizador del evento. Pero sobre todo, debo resaltar la magnífica actitud, interés y buen comportamiento de los más de cincuenta jóvenes que asistieron a las jornadas. Con chavales y chavalas así, todavía nos podemos permitir tener esperanza en el futuro, por muy negro que se nos presente el panorama en estos tiempos aciagos de primas de riesgo, paro y crisis.
Gracias a todos, y gracias a Tabarca. Ha sido estupendo.
Miguel Ángel Pérez Oca.










