martes, 14 de septiembre de 2010

LA FRAGILIDAD DE LAS VOCES.


Hay voces, escritas, escuchadas o televisadas, que se convierten en señas de identidad de una ciudad. Son las que nos dicen lo que pasa, las que nos acompañan en nuestras horas de descanso y reflexión, las que nos ayudan a tener un criterio. Pero las voces son frágiles, por culpa de la Naturaleza, del tiempo cronológico o de la cochina rapiña de las empresas mediáticas capitalistas. Y, de pronto, es como si nos hubiéramos quedado sordos, oiga. Se nos ha jubilado Vicente Hipólito, se nos ha muerto Picó, han despedido a Ana Antolín y José María Perea ya no aspira a ser nuestro Alcalde. ¿Qué ha sido de nuestros periodistas? A Vicente lo jubiló el tiempo, que no su capcidad de convocatoria, porque él seguiría en su puesto, inasequible al desaliento, si le dejaran. A Picó se lo ha llevado la cochina Naturaleza, con sus caprichos y sus putas enfermedades y accidentes vasculares. José María Perea se ha rendido ante los políticos profesionales y sus martingalas, y ahora nos acosa el peligro de que nos quieran hacer comulgar con las ruedas de molino del "camarada Moscú", ex socialista (si alguna vez lo fue) y ex dirigente patronal. Y... bueno, lo de Ana Antolín clama al Cielo (Si el Cielo existiera más allá de los paraísos fiscales). Que una periodista de su prestigio y su currículum, que honraría con su presencia la plantilla donde participase, se tenga que enterar de su despido al leer la nómina del mes; que un encargado de recursos humanos tenga tan poca dignidad y tan poca hombría (¿es un hombre, verdad?) que no se atreva a dar la cara y explicar al despedido las razones por las que se prescinde de sus servicios, define a la empresa donde sirve el sicario de marras... Si allí sobra alguien, no es precisamente Ana Antolín. Pero las decisiones del Capital (eso de lo que escribió el mayor de los Hermanos Marx) son inexcrutables.

Qué le vamos a hacer. Las voces son frágiles y este puto sistema en el que vivimos está lleno de gente de esa de la que decía mi abuelo que si volasen "mai es vería el Sol".

Por culpa de los dioses y los monos encorbatados nos estamos quedando sin voces.

¡Eoooo! ¿Hay alguien ahí?

Silencio.


Miguel Ángel Pérez Oca.

2 comentarios:

Juan José Amores dijo...

PLAS PLAS PLAS PLAS....

Ana dijo...

Con su nuevo artículo: "La fragilidad de las voces". Pérez Oca vuelve a cargar su pluma a favor de la denuncia social. Gracias, Miguel Ángel por citarme en esas líneas junto a Picó, Hipólito y Perea. Y, por esta defensa de la profesión de periodista que algunos llevamos en la sangre, y que nos cuesta tanto defender a nosotros mismos.... Escrito hoy en Facebook