miércoles, 21 de junio de 2017

MI YO OLVIDADO.



Me he comprado un escaner y estoy recuperando todas las miles de diapositivas que guardaba en el trastero de la terraza, así como viejos dibujos perdidos en el olvido. Y he descubierto un yo que ya había sido olvidado después de años de afanes y vicisitudes que han ocupado durante mucho tiempo todo mi interés. Ya os iré mostrando alguno de estos Migueles anteriores. De momento os pongo esta caricatura que hice allá por los años 80, poco después del golpe de Tejero (lo deduzco por el dibujo y por mi aspecto de entonces).
En aquella época yo era un escritor frustrado, con una obra inédita que ahora me alegro de no haber publicado, dadas las deficiencias que aprecio en ella, pero que me sirvió de escuela para mi actual dedicación. Nunca he sabido vender mi obra y la edición de mis libros siempre me ha resultado una labor molesta y ardua, que me ha distraído más de lo que debería, ya que lo que a mí me gusta de verdad es escribir. Lo de publicar es solo una consecuencia. Y siempre he pensado que los de la "Casta literaria" lo tienen más fácil. Yo no pertenezco a esa clase, y siempre he sido un marginal, un maldito, si me lo permiten.
La verdad es que entre aquel Miguel de entonces y este de hoy (ya llevo publicados 12 libros) no encuentro demasiadas cosas en común... O sí. Yo qué sé.

martes, 20 de junio de 2017

¡FELICES FIESTAS (dentro de lo que cabe)!

BUENO, ya estamos en Fiestas de les Fogueres de Sant Joan. Ojalá lo paséis muy bien y, a la hora de dormir, que el follón de las barracas no os machaque demasiado. Paciencia y Vixca Alacant.


jueves, 15 de junio de 2017

DOS FORMAS DE SUBIR AL QUINTO.

¡Hoy tendré ascensor! ¡Qué gusto después de un mes de subir y bajar a mi casa a pelo! ¡Menuda diferencia, verdad? Pues eso.
                                                                        Antes.-

Ahora.-

martes, 13 de junio de 2017

EL VERDUGO DESCONOCIDO.

Este era otro trabajo que preparé para la tertulia de ayer, que no presenté porque hay que presentar un solo trabajo para cada tertulia:


EL VERDUGO DESCONOCIDO.
            Mientras los agresores fueron anónimos pilotos de los aviones italianos que consumaron la masacre del 25 de mayo de 1938, los verdugos no tuvieron rostro, eran como oscuros fantasmas embozados cabalgando los “Halcones de las Baleares”, las aves negras que lanzaron sus bombas sobre la aterrada multitud de ancianos, ancianas, amas de casa y niños inocentes. Los muertos despedazados, machacados, se habían acumulado en el depósito del Hospital Provincial hasta alcanzar más de un metro de altura, según nos cuenta en sus memorias don Eliseo Gómez Serrano, director de la Escuela Normal de Magisterio de Alicante, que había de ser uno de los primeros fusilados de la ignominiosa derrota de la democracia. Sangre, luto y terror cubrieron nuestra ciudad como un sudario de silencio y de olvido durante muchos años; hasta que la ausencia del déspota nos abrió a todos una puerta a la esperanza.
            Había pasado mucho tiempo, más de 40 años de la tragedia silenciada; más de 4 desde la muerte del dictador. Soplaban ya nuevos tiempos en mi patria; y poco a poco los supervivientes y los parientes de los muertos fueron recuperando la voz. Todos los 25 de mayo aparecían ramos de flores en los aledaños del Mercado Central, donde había ocurrido la hecatombe. Todavía no era un homenaje oficial - para eso tuvieron que pasar más años - pero el recuerdo justo, más que justiciero, iba volviendo por los senderos de la memoria. Hasta hubo quien indagó en los archivos históricos de la Aviación Italiana y obtuvo fotografías terribles de una ciudad indefensa cubierta por las explosiones de aquel día siniestro; y pudo leer el parte oficial de la indigna operación militar, con los nombres de sus dos jefes, los capitanes Zigiotti y De Prato.
            Y aquel nombre ya no se me borraría de la mente: Tullio de Prato. ¿Cómo sería su rostro? ¿Qué habría sido de aquel asesino de mujeres, ancianos y niños inermes, cuyo único pecado había sido estar esa mañana en el Mercado de Alicante en busca de alimentos? Quise creer que habría muerto en la II Guerra Mundial, o que al final de la misma habría sido condenado por sus crímenes de guerra, o al menos expulsado del ejército de su país, que lo consideraría indigno de ostentar su honroso uniforme.
            En eso pensaba yo mientras andaba por Rímini, frente al Adriático: Los italianos son nuestros hermanos, descendientes ambos de la misma madre Roma. No eran todos ellos nuestros enemigos, sino los fascistas que los dirigían. Y entonces me tropecé con el anciano. Era un hombre elegante, con esa distinción que adorna a algunos italianos.
            -Mi scusi, signore – le pregunté - ¿dove si trova la Piazza Tre Martiri?
            -¿Es usted español? – me confirmó más que preguntarme – Se le nota el acento.
            -Pues, sí, señor – le respondí, como comienzo de una larga y agradable conversación. Él, me dijo sin entrar en detalles, había estado en España durante la Guerra Civil y guardaba bellos recuerdos de una tierra noble y hermosa.
Ya se agotaba la tarde cuando nos despedimos con un cálido apretón de manos.
            -Me llamo Miguel y soy escritor. Si algún día viene por Alicante, allí tiene usted su casa – le había dicho sin percibir un ligero temblor de su pulso al oír mi procedencia.
            -Yo soy Tullio de Prato, General de Brigada retirado – me contestó con orgullo.
            Y la sangre se me heló en la mano, antes de acudir a mis mejillas.
            No supe reaccionar. Mientras lo veía alejarse con los pasos quedos de un viejo próximo a su fin, yo me preguntaba: ¿No fue depurado? ¿No fue juzgado por sus crímenes de guerra? ¿Es posible que un asesino, con más víctimas que Jack el Destripador, haya podido permanecer en activo e ir ascendiendo, sin recibir ningún castigo por las muertes que sembró en el pasado? ¿El uniforme lo justifica todo?

            El verdugo tenía rostro al fin. Y yo me prometí que su deshonra tenía que ser desvelada, porque la Historia le debía, y aún le debe, el más profundo de los desprecios.

FLECHAZO CÓSMICO.



El tema de la Tertulia de ayer era "Desconocido/a". Y yo presenté este trabajo. A ver qué os parece:

DESCONOCIDO, DESCONOCIDA.
Cuando vimos que la nave se había posado sobre la pista, salimos al exterior para ayudar a sus tripulantes a descargar todos los instrumentos y repuestos que portaba. El gran radiotelescopio ya estaba montado y los habitáculos presurizados ya tenían suficiente capacidad para el grupo de científicos que iban a compartir el aire y el espacio con nosotros. Así que en cuanto estuvo todo dispuesto en las áreas de almacenamiento, nos dirigimos a la zona habitable. Entre los desconocidos recién llegados tenía que estar mi acompañante y protegido por una temporada, un geólogo de apellido Roberts, al que pronto iba a conocer y tendría que instruir. ¿Cómo sería? Me lo imaginaba calvo y mofletudo, con cara de enterado y gestos doctorales; uno de esos sabihondos que tan mal sabemos sufrir los pilotos y los ingenieros, que somos gente disciplinada y práctica y no nos andamos con pamplinas. De cómo fuese mi futuro compañero desconocido dependía una temporada más o menos soportable en la cara oculta de la Luna…
            En cuanto presurizamos la cámara estanca, procedimos a quitarnos los trajes y los cascos. Miré con avidez los rótulos en los hombros de los novatos: Smith, Galán, Kuroshava… Roberts. Ese, ese sería mi subordinado en la base. Y esperé a que se desprendiera del casco para confirmar mis temores.
            Y se lo quitó. Y aparecieron unos enormes y femeninos ojos azules turquesa en un rostro que a mí me pareció maravilloso. Su pelo, muy cortito, era de un negro tan profundo como el fondo del cielo lunar, y la piel de sus mejillas tenía un tono limpio y suave. ¿Era guapa? Más que eso, a mí me pareció magnífica, inteligente, profunda, excepcional; y más cuando se sacó los guantes y me dio una mano fina, elegante, delicada y fuerte a un tiempo, mientras yo terminaba de mostrarme sin la escafandra. Y más aún, cuando vi su mirada de admiración dirigida hacia mí.
            No cabía la menor duda: sería con ella con la que un día viajaría a las estrellas.
            ……………………………………………………………………………….
            Soy una mujer práctica, serena, muy difícil de impresionar, pero en aquella ocasión tan importante para mí, me sentía inquieta, mientras la nave descendía lentamente sobre la pista de la Base de Mare Moscoviense, en la cara oculta de la Luna.
            Tendría que compartir varios meses de estancia en aquel remoto lugar con mi instructor, un condenado piloto de segunda clase llamado Quiroga. Me lo imaginaba con aspecto de bruto, mandíbula cuadrada y mirada estúpida en un rostro inexpresivo; en fin, un astronauta típico, con dos dedos de frente y reflejos condicionados que cuando se rompe la rutina no sirven para nada. El grupo de técnicos residentes se acercó a la nave para ayudarnos a descargar todo el contenido de la bodega. Yo, mientras trabajaba, escrutaba intranquila los nombres impresos en las insignias de sus trajes de vacío: Popov, Dupont… Quiroga. Ese era el que me había tocado. E intenté cruzar los dedos en busca de suerte, pero con los pesados guantes de vacío, hacer eso es imposible.
            Ya en el interior, y una vez presurizada la cámara estanca, procedimos a quitarnos los cascos y los trajes. Yo no apartaba la vista del desconocido que me habían asignado. Y cuando se libró del casco apareció un rostro que me miraba maravillado. Seguramente le había impresionado mi aspecto. No soy una mujer bellísima, ni mucho menos, pero creo que tengo cierta personalidad atractiva. En cuanto a él, era un hombre de rasgos muy agradables, pelo castaño, ojos verdes, piel bronceada a base de rayos uva, único procedimiento posible en la Luna, donde uno está siempre a cubierto en los habitáculos o embutido en una escafandra de vacío. Cuando me saqué los guantes y le di la mano, supe que mi estancia en la Luna iba a ser muy feliz. La calidez de su contacto me transmitía empatía. Supe que íbamos a formar un buen equipo, quizá para toda la vida; quizá para un viaje de siglos más allá de las estrellas.  

lunes, 12 de junio de 2017

DE LA PÁGINA WEB DE EDITORIAL PREMIUM.

Editorial Premium
1 h
Libros más vendidos al cierre de la Feria del Libro de Madrid 2017 en el stand de Premium Editorial (nº 242).
El silencio de las estrellas, de Miguel A. Pérez Oca, vuelve a ser la obra protagonista de esta Feria rompiendo todas las previsiones.
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1º-. El silencio de las estrellas, de Miguel Á. Pérez Oca.
2º-. Por si acaso te escribí, de Miguel Sandín....
Ver más



Os recomiendo que entréis en esa página. Miguel Sandín, el segundo de la lista con su obra "Por si acaso te escribí", es, nada menos que finalista del Premio Nadal. Así que estoy muy contento. ¿Vale?

miércoles, 7 de junio de 2017

ASCENSOR EN OBRAS.



Me están poniendo un ascensor nuevo, que podré coger en el zaguán, en lugar de a 10 peldaños de altura como ahora. Va a ser ultramoderno y muy cómodo, pero para montarlo me voy a quedar dos meses sin poder usarlo, subiendo y bajando la escalera a pelo. ¡Lo que me faltaba!

DE LA PÁGINA WEB DE EDITORIAL PREMIUM.



Evitada la rotura de stock de El silencio de las estrellas en el stand 242 de Premium en la Feria del Libro de Madrid.
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Después de que ayer se vendiera en el último minuto el último ejemplar disponible de El silencio de las estrellas, hemos recibido a primera hora de esta mañana el stock remanente de nuestros distribuidores, con lo que aseguramos la disponibilidad del título hasta el fin de la Feria este próximo domingo.
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Desde ayer, y a la espera de las firmas de Por si acaso te escribí, de Miguel Sandín, este miércoles y el sábado, la obra de Pérez Oca se coloca de nuevo en la primera posición en ventas (posición que hasta ahora solo había ocupado el primer día de esta Feria del Libro de Madrid). Por si acaso te escribí, de Miguel Sandín, le sigue de cerca en segunda posición y El juego de los deseos, de Ángel Silvelo, en tercer puesto.


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domingo, 4 de junio de 2017

KEPLER ESTÁ TRISTE



Kepler está un tanto mustio desde que lo hemos pelado. Se ve que sin sus melenas no es nadie. Pero es que nos llenaba la casa de pelos y se le formaban madejas en el lomo. Y como tiene muy mala uva, la peluquera nos dijo que no se atrevía con él a menos que lo sedásemos. Y así lo hicimos. Se despertó dando tumbos y cuando se vio pelado se puso muy tristón. Ahora le rascamos la cabeza y le acariciamos el lomo a ver si le vuelve el buen humor. Y parece que va recuperándose. Como todos los filósofos es muy sensible.

viernes, 2 de junio de 2017

DONALD TRUMP NOS HA DECLARADO LA GUERRA.

"Lo del calentamiento global es mentira... America First!"
                                                                                   /
                                                                          

Aunque no lo haya hecho de manera oficial (eso ya no se lleva, ninguna de las guerras actuales lo ha sido), la retirada del mamarracho supremo de los Estados Unidos del Acuerdo de París equivale a eso. El que envenena el aire, aunque sea en su propia tierra, envenena el aire de todos. Así que todos los pueblos del mundo deben sentirse agredidos por la decisión del déspota de la tortilla a la francesa en la cabeza. Esperemos que a los americanos les resulte insoportable tanta estupidez y acaben echándolo como hicieron con Nixon. Afortunadamente, la democracia americana está llena de resortes para que ningún cargo público se pase... y el Donald se está pasando.
¿Qué pensará ese cretino de la grieta polar que amenaza con desprender un iceberg más grande que Mallorca? ¿Será culpa de los periodistas por decirlo? ¿Se puede ser más tonto?