martes, 10 de enero de 2017

DEL PODER, EL MIEDO Y LA LUJURIA.



El tema de la Tertulia de ayer era "El miedo y la lujuria" y yo presenté el trabajo que adjunto y que os amplío con unas notas aclaratorias.
Ojalá os guste.

EL PODER Y EL USO DEL MIEDO Y LA LUJURIA.
            El príncipe Velarico de Talonia, hijo de Veruto I el Tremendo, era un hombre muy ambicioso, sediento de poder, hasta el punto de que en varias ocasiones había conspirado para derrocar a su padre, arrebatarle los ejércitos y conquistar varios países vecinos. Y eso que el rey Veruto tenía fama de despiadado, y le habría dado una muerte horrible de haber tenido noticia de sus manejos. Cuenta la crónica de este soberano que había ganado en una sola batalla las coronas de Malonia y Calonia; y que mandó empalar y desollar vivos a los dos reyes vencidos y pasar a cuchillo a todos los prisioneros. Después, ordenó que sus orfebres le confeccionaran una hermosa corona de tres pisos que llevaba siempre sobre su cabeza y solo se quitaba para  dormir y fornicar.
            Velarico ascendía por la retorcida escalera de la torre más alta del Castillo Real de Grok. Quería entrevistarse en secreto con fray Talardo, el Confesor Real.
            -¡Alteza! – exclamó el religioso de mirada astuta al ver al príncipe entrar en su austera celda -, ¿Por qué os habéis molestado en subir hasta mi pobre aposento? Si me hubierais llamado, yo habría corrido a ponerme a vuestros pies.
            -Quiero hablar a solas con vuestra reverencia – se limitó a responder Velarico -. Decidme: Ahora que mi padre ya es viejo y se aproxima el día en que yo sea coronado, ¿qué he de hacer para alcanzar el máximo poder sobre todas estas tierras?
            Y Talardo, después de reflexionar, dijo a su interlocutor:
            -Ya sé que sois muy ambicioso. Sabed que tuve noticias de vuestras maquinaciones contra nuestro Rey, pero callé por prudencia y porque pensé que Talonia no tendría en el futuro mejor soberano que vos. Pero yo os pregunto: ¿Qué ambicionáis realmente? ¿Ser el titular de todos los poderes y recibir todos los honores o… mandar de verdad? Porque, ¿os gustaría disponer del país y su pueblo a vuestra entera voluntad, aunque nadie supiera que sois el verdadero amo, por encima de un rey nominal?
            El príncipe mostró su desconcierto en un silencio expectante.
            -Mirad – prosiguió el monje -, hay dos caminos que llevan al verdadero poder, y ambos se complementan: el camino del miedo y el de la lujuria. El Rey tiene muchos  caballeros y soldados, y provoca terror entre sus enemigos y súbditos, pero siempre puede surgir algún revolucionario, adalid de hermosas ideas, dispuesto a morir por ellas y convertirse en mártir. Mas, ¿quién se arriesgaría a sufrir eternamente las llamas del Infierno? Y en cuanto a la lujuria, todos somos esclavos de los deseos carnales, así que el que sea capaz de administrar su monopolio, tendrá a sus fieles  metidos en el bolsillo.
            Y ambos cruzaron una mirada de inteligencia.
            -Nosotros, los sacerdotes – razonó Talardo –, sancionamos el matrimonio, que torna lícitos los impulsos de la lujuria, y también impartimos el miedo al Infierno para quienes nos desobedecen. Podemos incluso excomulgar a un rey, así que mandamos más que los soberanos de este mundo. Mi consejo es que vayáis a ver a vuestro padre y le digáis que anoche se os pareció la Virgen María, que os reclama a su servicio, y que renunciáis a la corona a condición de que se os nombre Cardenal Primado del Reino. Vuestro hermano Veruto el joven, destinado hasta hoy a ese puesto, será el futuro Rey. Es débil de carácter y podréis manejarlo a vuestro antojo. Así que el que gobernará estas naciones de Talonia, Calonia y Malonia seréis vos desde la sede cardenalicia.
            Cuando el príncipe bajó las escaleras, su aspecto había cambiado y sus ademanes  comedidos denotaban la más profunda humildad del santo varón que nunca fue.
            Cien años después, el que un día fuera príncipe, era proclamado en Roma como San Velarico de Talonia. En cuanto a Talardo, nunca fue canonizado, pero sí que llegó a Papa, con el nombre de Clementino VI, gracias al apoyo del Cardenal Velarico en el Cónclave y la influencia política del rey Veruto II el Estólido.     
                                                                                        Miguel Ángel Pérez Oca. 

P.D.- NOTAS SOBRE “EL PODER Y EL USO DEL MIEDO Y LA LUJURIA”.
Como no me cabían en la página del relato, página que debe ser la extensión máxima del mismo, tal como impone la normativa de esta Tertulia, cuyas disposiciones yo sigo religiosamente, no he podido añadir ciertos datos de interés que a continuación expongo:
1.- Veruto I el Tremendo murió poco después de la escena narrada, justo en la semana siguiente a que llegase a Talonia el comunicado de la Santa Sede con el nombramiento de Cardenal Primado a nombre de su hijo Velarico. El monarca falleció repentinamente mientras oía una misa oficiada por el monje Talardo. Algunos historiadores descreídos, de ideología marxista, sostienen que la causa del deceso fue la ingestión de una hostia envenenada.
2.- Veruto II el Estólido vivió prácticamente confinado en sus aposentos del castillo de Grok, víctima de una extraña estupidez o pasmo intermitente. Nunca se casó ni tuvo hijos y, casualmente, también murió unos años después mientras oía una misa oficiada por su hermano el Cardenal Velarico.
3.- Le sucedió su sobrino Talardo I el Melífluo, entonces niño de corta edad, hijo del barón Trasegardo de Grok, que era primo del Rey y del Cardenal, y sicario y hombre de confianza de éste; y a quien se le había confiado el cuidado del débil Rey Veruto II. El nuevo soberano había sido bautizado con el nombre seglar del Papa por haber sido apadrinado por éste, e inauguró una nueva dinastía reinante, ante la inesperada muerte de su padre el barón, casualmente, mientras oía misa días antes de su proyectada coronación,
4.- Los enemigos de la Monarquía de las Tres Coronas propagaron el rumor de que Talardo I era hijo natural de San Velarico; aunque otros aventuraron que en realidad su padre podía ser el Papa Clementino VI (Talardo), pues su madre, la esposa del barón, era la amante secreta del Cardenal, y éste la cedía al Papa en los muchos viajes que el Santo Padre hizo a Talonia. Según algunos historiadores, este rumor es bastante verosímil, dada la costumbre talonesa de ceder la amante al señor en determinadas ocasiones, como viajes, guerras, etc. en una muestra de sumisión y hospitalidad.
5.- Durante la larga minoría de edad de Talardo I, ejerció la regencia su tío el Cardenal San Velarico, quien falleció justo cuando se iba a cumplir la mayoría de edad del soberano. Murió repentinamente en Roma, a donde había acudido para entrevistarse con el anciano Papa Clementino, tras una discusión muy acalorada con éste acerca de la inconveniencia de ceder ciertos privilegios eclesiásticos al Rey ya adulto, lo que perjudicaría los intereses de la Iglesia talonesa. Esta lucha le valdría la santidad.
6.- Durante 612 años, la dinastía de los Talardo gobernó los tres reinos de Talonia, Malonia y Calonia, hasta el advenimiento de la República Socialista de la Federación  Gran Talonesa, en 1945.
7.- El último soberano de las Tres Coronas, Talardo XII el Aprovechado, vive todavía en la actualidad, en Saint Tropez (Francia), y su hijo Talardín es un conocido play boy, campeón mundial de Polo y corredor de Rallyes.
8.- Tras la caída del comunismo, algunos monárquicos taloneses reclaman la vuelta de un rey, que podría ser, dada la decrepitud del viejo Talardo XII, su hijo Talardín, que ostentaría el nombre de Talardo XIII el Cachondo. No obstante, una gran mayoría del pueblo prefiere la república.
Esta historia es una ficción, pero podía haber sido rigurosamente cierta, tan solo cambiando algunos nombres,  ¿verdad? 

sábado, 31 de diciembre de 2016

¡ADIÓS, 2016!



Adiós, 2016, vete para siempre...
¡Y NO VUELVAS!

jueves, 29 de diciembre de 2016

¡CULPABLE!

Monumento a Giordano Bruno en Campo di Fiori (Roma)

La tumba de su verdugo, San (?) Roberto Belarmino en el Gesú (Roma)


En la Tertulia de ayer el tema era "Culpable" y yo presenté esta narración que espero os guste. Aunque en el texto no se mencionan nombres, está claro que los dos personajes son Giordano Bruno y San Roberto Belarmino, Consultor Apostólico (Juez Instructor del proceso), canonizado en 1930.

EL CULPABLE.
            El fraile herético había sido declarado culpable del peor delito que la Iglesia de entonces castigaba, no con la muerte, puesto que hipócritamente sostenía que “la Iglesia aborrece la sangre”, sino con su entrega al brazo secular, que era el encargado de castigarlo de la manera más conveniente, que, por cierto, siempre era la muerte en la hoguera; porque la hoguera tiene, como cantaría siglos después el genial Javier Krahe “un qué sé yo, que solo lo tiene la hoguera”. Y es que el espectáculo edificante formaba entonces una parte fundamental de la institución religiosa. Sin embargo, el acusado, cuando oyó la sentencia del Santo Tribunal, había respondido insolente: “Maiori forsam cum timore sententiam in me fertis, quam ego accipiam”, o sea: “Pronunciáis vuestra sentencia con más miedo del que yo siento al escucharla”. Así… con dos cojones.
            Y es que el fraile herético no era cualquier infeliz. Lo de menos, para el Cardenal Juez Instructor, eran sus afirmaciones de que las estrellas son soles como el nuestro, rodeados de planetas habitados por gente como nosotros. No, eso podía ser calificado como craso y absurdo error filosófico, pero no como herejía peligrosa. En cambio, su concepto panteísta de un Universo infinito y eterno que es el cuerpo de Dios; y de Dios, como alma de ese Universo; del átomo, como unidad mínima e indivisible de alma y cuerpo; de la identidad de los seres según las formas en que se organiza la materia atómica; de la eternidad del Espíritu Universal al que todos pertenecemos en una realidad grandiosa, donde la muerte no es más que una anécdota; todos esos postulados eran los que irritaban a los teólogos del Santo Oficio, porque presentaban un Dios infinitamente más grande y maravilloso que el limitado, celoso y cruel Señor al que ellos decían representar. Y les resultaba intolerable que el reo pretendiese superar la religión oficial con una idea tan por encima y tan fuera del control de los administradores morales del castigo y el perdón. No lo podían consentir. Por eso lo habían declarado culpable de ser, a más de un repugnante hereje, un temible heresiarca.
            Ahora, el Cardenal se sentía necesitado de confirmar la culpabilidad del filósofo con cualquier señal significativa, y espiaba su martirio desde una discreta ventana de la torre más alta de su palacio. A esas horas de la madrugada, cuando las llamas iban a contrastar con un cielo todavía cuajado de estrellas invernales, el condenado, desnudo, era atado al poste, sobre la pira. No podría manifestar al pueblo sus perniciosas teorías, dado que una escarpia sujeta a su boca le atravesaba la lengua, no fuera a convencer a algún ingenuo, o a algún pecador en potencia, de unos argumentos que, de creerse ciertos, se resolverían en una inversión de la culpa. Porque entonces, alguien podría pensar en él como la víctima de unos jueces prevaricadores.
            -¡Besa, besa la cruz, maldito arrogante! – gritaba el Cardenal para sí, cuando vio que el hereje rechazaba el crucifijo que le ofrecía un sacerdote; mientras el verdugo se acercaba ya, indiferente, con una antorcha encendida en la mano. Porque besar la cruz hubiera sido un gesto de arrepentimiento que confirmaría su culpabilidad. Entonces, generosos, los clérigos presentes hubieran autorizado al ejecutor a que lo estrangulara antes de que padeciese los dolores terribles de la cremación. Pero aceptar la culpabilidad significaba absolver a los jueces; y eso era algo que el condenado no les concedería. No había llegado hasta allí para perder la integridad por miedo al dolor.
            Entre el público expectante había una bellísima mujer atormentada por la pena de ver consumirse en el fuego a su amado. El fraile la vio desde lo alto de la pira y, desgarrando definitivamente su lengua, gritó por encima de todas las cabezas:
            -¡Giulia! ¡Giulia! ¡Amore mío…! – y después recuperó la serenidad y esa enorme dignidad con la que murió desafiante, firme y silente entre las llamas.

            Y el Cardenal, aunque nunca lo confesaría, ni siquiera a sí mismo, se vio culpable; y se sintió pequeño y asqueroso como un gusano.   
                                                                                               Miguel Ángel Pérez Oca.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

¡ÚLTIMAS NOTICIAS! ¡LOS AMERICANOS NO FUERON LOS PRIMEROS EN PISAR LA LUNA!

Por fin se ha desvelado el misterio. Neil Amstrong no fue el primer humano en pisar la Luna. Fuentes fidedignas han publicado al fin la auténtica fotografía del primer hombre en nuestro satélite. Se llamaba Nelo Fortbrás y pronunció la famosa frase: "Este es un pas xicotet per a un home, pero un salt de xagant per a Catalunya". En 1969, Franco prohibió su publicación y la censura manipuló la foto, sustituyendo la Senyera por la bandera norteamericana y traduciendo la frase al inglés. La NASA consintió dicha manipulación informativa por miedo a que España declarase la guerra a Estados Unidos y recuperara Cuba, Puerto Rico, Filipinas, Texas, Nuevo México, Montana, Florida y California. Los soviéticos, cuyo servicio de espionaje conocía la verdad, también la consintieron para evitar que Franco les mandase de nuevo a la División Azul. 
La base de lanzamiento del cohete Monturiol V, que llevó a la Luna a la nave Perdigot, estaba instalada en las afueras de Vilanova i la Geltrú, administrada por la Pirotécnica del Vallés, de los hermanos Capdevila, que a cambio de su silencio recibió el Primer Premio de Mascletás en las Fallas de Valencia de 1970 y de Fuegos Artificiales de las Fogueres de Sant Joan de Alicante del mismo año.
Los compañeros de Fortbrás eran los astronautas Collóns y Pujol, que posteriormente se dedicaría a la política. Y según algunos rumores no confirmados, Nelo Fortbrás llevaba en un bolsillo una pequeña estelada que hoy conserva el señor Rufián.


¡INOCENTES, INOCENTES...!

PUTO 2016



Vaya año estúpido y desgraciado. Como ha dicho una famosa cantante "A ver cuando 2016 se va a la mierda". Se han muerto Leonard Cohen, Fidel Castro, la princesa Leya de la Guerra de las Galaxias, George Michael, cantantes, famosos astros del cine, científicos... Y menos mal que Kirk Douglas ha cumplido cien gloriosos otoños; es la excepción que confirma la regla. Porque en España, a pesar de las alegrías que nos dan Carmena y Ada Colau, la Historia se ha detenido durante todo un año con repetición de elecciones en las que este desgraciado pueblo con Síndrome de Estokolmo Franquista ha ido eligiendo al PP de forma creciente... En el seno de los partidos de izquierda (Podemos) y de centro izquierda (?) (PSOE) hay mar de fondo y luchas intestinas. Las nuevas políticas se revelan tan viejas como las intrigas venecianas o de tiempos de Calígula y Claudio. La tontaina de Susanita alardea de aspirante a la Secretaria General del "partido aternativa" que va a gobernar sin necesidad de coaligarse con los podemitas, por los que siente repeluznos de señorita andaluza. El mesiánico Pablo Iglesias II pide perdón ahora por la vergüenza que nos ha hecho pasar a todos con sus enfrentamientos incómodos con el posibilista Errejón, pero más que pedir perdón parecía que estaba amenazando con aquello de "O yo o el caos", del viejo general Degaulle. Y los izquierdosos irredentos lloramos la puñetera tendencia cainita de nuestras formaciones de izquierdas, plagados de puros y virginales profetas de lo imposible. Y Rajoy se frota las manos y se cisca con la Ley de la Memoria del genocidio franquista, que promulgó el tímido Zapatero, mientras a su ministro de las pelas, el ínclito Montoro, le entra la risa cuando nos dice que no va a hacer más recortes y que va a bajar los impuestos. Y los independentistas catalanes y los patriotas españolistas retroalimentándose y hartándose de mutuos rechazos y líneas rojas, mientras la democracia se viste de lagarterana y la general corrupción se esconde detrás de las sagradas banderas... Y mientras, en la Europa del Brexit, los enemigos xenófobos y criptofascistas de los refugiados celebran cada atentado de los integristas islámicos; porque cada litro de sangre europea vale muchos votos de extrema derecha en futuras elecciones... Y Rusia probando armas de última moda en Siria... Y para colmo, los idiotas estadounidenses, esos de la Biblia, la escopeta, el sombrero vaquero y la música country, van y votan al mamarracho Trump, el de la tortilla francesa en la cabeza y el boñigo intracraneal. Y siguen las guerras, el hambre, el capitalismo salvaje, los economistas amaestrados y tontos del culo, las religiones excluyentes, los patriotismos egoístas, en un Mundo donde debería haber de todo para todos...  ¿Qué nos traerá 2017? Pues con el material que le ha dejado 2016, nada bueno...
¡Puto año! 

UNA TRIPULACIÓN HEROICA




El 19 de noviembre de 1939, un submarino nazi, el U57 comandado por el capitán Claus Korth, cometió una de sus muchas felonías al torpedear un buque mercante desarmado en el Mar del Norte. El buque de matrícula de Londres "Stanbrook" con sus 20 tripulantes al mando de "master" (capitán) Archibald Dickson, se hundió en pocos segundos arrastrado con él a todos los avezados marinos que lo servían. Todos murieron.
Unos meses antes, en la noche del 28 de marzo de 1939, el capitán Dickson y sus hombres habían protagonizado la más hermosa gesta de nuestra Guerra Civil. Despreciando las ganancias que les iba a reportar el transporte de un importante cargamento de azafrán y tabaco, el capitán y sus hombres se apiadaron de los miles de personas desesperadas que se apelotonaban en los muelles alicantinos en una vana espera de barcos que los llevaran a un exilio doloroso, pero menos trágico que su captura por los franquistas que querían exterminarlos.
El Stanbrook navegó con grandes riesgos y una sobrecarga de nada menos que 2638 refugiados, combatientes, mujeres, niños y heridos, hasta Orán, donde las autoridades francesas los recibirían con muchas reticiencias y un trato inhumano. 
Mese más tarde, cuando llegó al norte de África la triste noticia de la muerte de Dickson y sus hombres, los españoles confinados en campos de trabajo de Argelia y Sahara guardaron un respetuoso minuto de silencio.
Hoy día, en el Memorial Tower de Londres, hay un monumento recordatorio de todos los marinos mercantes británicos muertos en la II guerra Mundial. Entre los homenajeados figuran los 20 tripulantes del heroico buque Stanbrook, que mi sobrino Arturo fotografió en un reciente viaje.
Son los siguientes, a los que debemos el respeto y la admiración que despiertan los héroes:

TRIPULACIÓN DEL BUQUE STANBROOK.
(Hundido el 19 de noviembre de 1939 en el Mar del Norte)

Capitán (Master).- Archibald Dickson.
Abdullah Ahmed
Ahmed Ahmed
Ali Ahmed
A. Andi
F. Atkinson
V. J. Begas
M. Bey
R. Briggs
R. Charlin
W. Clark
C. L. Francis
M. García
D. W. Hughes
O. Johansen
H. Lillystone
M. Nagi
J. Nearchou
W. Oldakoff
D. A. Tagg

Alicante debe un sentido reconocimiento a estos valientes marinos. El paseo elevado del puerto debería llamarse "Paseo del Capitán Dickson" y el muelle que ahora es la Zona Volvo "Muelle Stanbrook", así como nuestra ciudad debería hermanarse con Cardiff, ciudad natal del capitán y de alguno de sus tripulantes. Son gestiones que lleva a cabo la Comisión Cívica de Alicante para la recuperación de la Memoria Histórica, con el apoyo de todos los alicantinos de bien.

miércoles, 14 de diciembre de 2016