lunes, 18 de marzo de 2019

PERDÓN PERO... ¡OTRA VEZ!

Sí, eso, ¡Otra vez!

El silencio de las estrellas, de Miguel A. Pérez Oca, I Premio de Novela de Ciencia Ficción Ciudad del Conocimiento, vuelve a ser nº1 en ciencia ficción hard en Amazon Kindle.

sábado, 9 de marzo de 2019

EN EL DÍA DE LA MUJER.

Todavía impresionado por las manifestaciones de ayer, me permito poner en este blog unas palabras que acabo de escribir. Me han salido del corazón, así que perdonadme la osadía.


ELLAS NOS SALVARÁN.

            Ellas nos salvarán, como siempre nos han salvado. Un país en el que sus mujeres pueden mover a seis millones de personas en una tarde, no puede caer en la barbarie. Ellas no son solo madres y esposas, sostén de las familias, son personas con voluntad, autoridad y capacidades propias, tal como el otro 50% de la Humanidad, y lo están demostrando en cuanto ha pasado el reino de la fuerza bruta, nuestra única ventaja biológica como varones. Ayer se llenaron de gente las calles de mi patria, la misma patria de Rosalía de Castro, de Pardo Bazán, de Mariana Pineda, de Clara Campoamor, de Concepción Arenal, de Carmen Amaya, de Sara Montiel, de Montserrat Caballé, de Ana Belén y de Cristina Almeida. ¡Es la revolución! Y una revolución, han dicho las manifestantes, será feminista o no será nada.
            La testosterona mal asimilada, la caspa y la mugre medieval de un clero obsoleto y la picaresca de los bandoleros de corbata, apoyados en su resurgir en la imbecilidad de los nacionalistas de la periferia costera y el centro central, nos llevan a un precipicio de barbarie insondable, a lo negro, a la vieja España del cerrado y la sacristía, de la sangre gratuita y la pandereta, como Dios no lo remedie; pero Dios es un señor con barba, un patriarca caprichoso e inflexible creado a imagen y semejanza del hombre. Así que esto no tiene arreglo, como no nos salven las mujeres.
            Y entonces, desterrada la fuerza bruta como herramienta de poder, surge la mujer y alza su palabra, y las calles se llenan de voces dulces y airadas. “Yo no salí de tu costilla, tú saliste de mi coño”. “Somos las nietas de las brujas que no pudisteis quemar”. ¡Qué jolgorio! ¡Qué placer, escuchar esas cosas! Y ese viento de libertad barre las brumas del fascismo, del viejo franquismo, de la barbarie, de la mezquindad y la cobardía que quieren volver. Y da un ejemplo al Mundo.
            Ellas nos salvarán, porque sin ellas no hay salvación. Nunca la ha habido.

                                                           Miguel Ángel Pérez Oca.

                                        (A las mujeres de mi vida, a mis amigas del alma
                                        y a la memoria de un abedul que era mujer.)


jueves, 7 de marzo de 2019

MATAR EL GUSANILLO.



El tema de ayer era "Matar el gusanillo". Este fue mi trabajo.


GUSANILLICIDAS.

            Se veían todas las mañanas, a eso de las 11. Se sentaban a una mesa del bar de la Plaza, junto al Mercado, y se tomaban unas cervezas, salvo José que solo bebía agua por aquello de la pancreatitis, y Rodolfo, un Bitter Kas, por lo de su hipertensión. Gabrielito pedía siempre un pincho de tortilla, porque no sabía beber sin dar un bocado, y porque, como decían todos como excusa, era cuestión de matar el gusanillo. Lola era la única mujer, siempre lo había sido, desde aquellos tiempos mozos en los que la pandilla estaba constituida por los “chicos” y por Lola, cuyo carácter decidido y fuerte no le permitía formar parte del grupo de las “chicas”, subordinadas a los hombres. Tiempos en los que el machismo se veía natural. Ellas, en el fondo (ya he dicho que excepto Lola), eran las novias, o los ligues, de ellos. Lola no. Nunca tuvo novio en la pandilla, aunque mantuvo algún escarceo erótico con los que le dio la gana.
            Aquella mañana, Gabrielito (don Gabriel para los contemporáneos no pandilleros) y Lola fueron los únicos en acudir a la cita gusanillicida.
            -¿No viene nadie más? – preguntó Gabrielito al ver la mesa vacía.
            -Bueno… Rodolfo ha llamado, que no viene porque tiene que ir al médico. Manolo está en urgencias del hospital, porque esta noche le ha dado un cólico a su mujer. Fabián, ya sabes que últimamente está deprimido y pone cualquier excusa para no venir. Y José ha dicho que se ha levantado con lumbago y no tiene ánimos para acercarse…
            Gabrielito miró a Lola con una mezcla de nostalgia y viejas pasiones recordadas.
            -Fíjate, Lolita, que es la primera vez que estamos solos, sin la pandilla alrededor.
            -Sí, es verdad – contestó ella con un gesto sorprendido.
            -Pues, a buenas horas, mangas verdes. A solas te hubiera querido pillar hace muchos años.
            -No será porque no te di ocasiones – respondió Lola, con un brillo intenso en los ojos.
            -Mira, ahora que somos viejos y que ya tenemos todo hecho, puedo hacer acopio de valor para confesarte algo… Cuando te enrollaste con José yo sufrí mucho porque estaba enamorado de ti. Siempre lo he estado, pero tu personalidad me apabullaba. Y cuando tuviste aquello con Jesús, también sufrí. Después te fuiste y te casaste. Todos acabamos casándonos. Y ahora, después que enviudaste, has vuelto de nuevo a la pandilla, a esta vieja pandilla de abuelitos obsoletos, y eso me consuela.
            -¡Tonto! - exclamó ella con rostro tenso - ¿Por qué no me dijiste nada? Si yo no me quedé con ninguno fue porque solo te esperaba a ti. Y como ni siquiera te insinuabas, ni las chicas de entonces nos declarábamos, acabé casándome con Ricardo. Por tu cortedad hemos perdido la ocasión de ser felices. Tonto… Aunque quizá nunca es tarde…
Y él suspiró y tardó un rato en responder.
            -Verás, Lola, querida. Es que ya es tarde, ¿sabes? Aquí venimos a matar el gusanillo, pero el gusanillo… ya está muerto.

                                                           Miguel Ángel Pérez Oca.

                                                                

jueves, 28 de febrero de 2019

EL DÍA 1 EN EL ATENEO.


El viernes 1 de marzo, a las 19,30 h., en el Ateneo de Alicante, el Grupo Poético Parnaso presenta RECITANDO A MARIANO SÁNCHEZ SOLER.
¡No os lo perdáis!

VOY A DEJAR DE ENTRAR EN FACEBOOK.


Lo siento, no lo puedo resistir. Necesitaría demasiado tiempo para leer y responder las cosas que me ponen "los amigos/as" y los amigos/as. El tiempo es para pensar, para razonar, para escribir, para hablar de verdad con las personas que valoramos. Así que voy a dejar de abrir el Facebook. Ya tengo mi WASAP en el teléfono y mis BLOGS en este ordenador. No quiero más. No puedo más...
Cambio y corto.

EL VOTO ÚTIL.


Alguien me dijo una vez, lleno de dignidad: "Es que tú practicas el voto útil", reprochando mi pragmatismo. Y yo le contesté: "Y tú practicas el voto inútil". Yo me considero a la izquierda del PSOE y siempre he votado a IU, Podemos, Guanyar... Solo en tres ocasiones voté al PSOE, la primera vez a Felipe González (y me arrepentí enseguida, porque alguien que tiene la cara dura de decir que "hay que ser socialistas antes que marxistas" no es trigo limpio), y las dos veces de Zapatero, que siempre he considerado una persona honesta y un buen político con mala suerte. Y ahora me planteo si debo votar a Pedro Sánchez, como tabla de salvación ante la epidemia de fascismo y neofranquismo en que está cayendo toda la derecha española (¿derechona?). Pedro Sánchez es una especie de héroe de película hollyvoidense, tiene una rara habilidad para caer de pié y se ganó mi simpatía cuando se le intentó defenestrar desde la casta de su partido, que prefería a la Susana andaluza y no le consentía contaminarse, presuntamente, con podemitas e independentistas. Su "no es no" y su renuncia al escaño, negándose a aceptar la abstención que le daría el poder a Rajoy, fue un grito de dignidad y la militancia se lo agradeció en las primarias. Después, se lo jugó todo a una carta, promoviendo una moción de censura para la que no hacía falta negociar ni conceder nada al resto de la izquierda y los nacionalistas, puesto que todo el mundo estaba ya harto del impávido e inoperante Rajoy (don Tancredo). Pero las derechas no se lo han perdonado, no pueden resistir el desahucio fulminante al que sometió al andarín de la barba. Mientras, los independentistas catalanes, sumidos en una vorágine de estupidez supina y sueños tontos en los que ponían unos supuestos derechos por encima de la ley, han crispado la política, hasta acabar prefiriendo desbaratar los presupuestos de Sánchez, en respuesta a su negativa a conceder un referéndum y una independencia imposibles, aunque ello prive el pueblo catalán (y español) de una serie de ventajas sociales. El mundo de la Política está lleno de tontos y de sinvergüenzas, contra los que nos tiene que defender Pedro Sánchez, como única esperanza, mientras el resto de la izquierda se destroza en vanas discusiones sobre galgos y podencos (ahora se han inventado "Unidas Podemos", en fin, antes habían inventado el huevo frito), y los falsarios canallas de la derechona cuentan sus mentiras a tres bandas, compitiendo para ver quien es más facha. ¿Qué podemos hacer? ¿A quién tenemos que votar los que tememos por este sufrido país y este castigado pueblo? El neofranquismo nos amenaza, nos amenaza realmente, el fascismo pone en peligro nuestra libertad, nuestra vida en última instancia. ¿Que nos pasará si las próximas elecciones las gana el Trifachito de Colón? Nos lo jugamos todo y , aunque nos gustaría alguien más a la izquierda, al menos a mí, no nos queda otro camino hacia la salvación que el que nos ofrece el señor Sánchez. No nos queda otra. No podemos hacer otra cosa, como no sea morir como el general Custer, llenos de dignidad ideológica y con el voto inútil en la mano, como una bandera numantina. Vosotros veréis. Yo lo tengo claro. Y no olvidéis que no hay en el Universo cosa más tonta que un pobre votando a la derecha... o a uno de esos partidos de supuesta izquierda dividida en personalismos que no van a comerse una rosca.

martes, 19 de febrero de 2019

MAZAZO.



El tema de la Tertulia de ayer era "Mazazo" y yo aporté este trabajo que espero os guste:

OPERACIÓN MAZAZO.

            -¿Se ha despertado ya? -  preguntó el general Smith al mayordomo negro.
            -No lo sé, señor. Hasta las 10 no deja entrar a nadie en su habitación – y añadió, guiñando un ojo – Anoche se acostó tarde y hoy tiene resaca.
            El general Smith, jefe de la Operación Mazazo, no podía esperar más. Tenía a toda la flota ante las costas de Venezuela, todos los transportes de tropas de Marines dispuestos junto a las lanchas de desembarco y a los soldados echando el bofe y el desayuno por la borda, los portaaviones enfilaban el oleaje para facilitar el despegue de los caza-bombarderos invisibles, armados con misiles inteligentes preparados para asesinar al jefe de gobierno del primer país productor de petróleo del mundo. Varios satélites, a punto de salirse del campo de visión y perder la oportunidad de dirigir la operación desde el espacio. Cientos de drones, cargados de explosivos, esperaban en la cubierta de las fragatas de asalto. Todo estaba dispuesto, solo faltaba la orden del Presidente dormilón.
            -Ya puede pasar – le dijo el mayordomo, y el general entró en el dormitorio como lo haría un tornado.
            -Señor Presidente, necesito su autorización para poner en marcha la Operación Mazazo…
            -¿Eh? ¿Ah…? – dijo el Presidente apartando las greñas oxigenadas de delante de su congestionado rostro alcohólico - ¿Por qué me molesta? Haga lo que tenga que hacer y déjeme seguir durmiendo…
            -Señor Presidente. Necesito su autorización por escrito. No querrá que asuma yo solo la responsabilidad de iniciar una guerra internacional…
            -¿Cómo se atreve? ¡Está despedido… Vamos, márchese a la puta calle!
            -¿Y la Operación Mazazo? – se atrevió a preguntar el general.
            -Ah, sí. Pues que venga el Almirante Travis.
            El Almirante Travis tenía cara de tonto, porque seguramente lo era, y no se atrevería a pedirle al jefe una orden por escrito. Así que si la cosa salía mal, todos le pedirían responsabilidades. Pero a él le daba igual, el mes que viene se iba a jubilar con su pagaza de almirante y se la bufaba el mundo.
            -A ver, Travis, dé la orden de comenzar la Operación Mazazo y ocúpese de que todo salga bien. Y que nadie me moleste, que me vuelvo a la piltra – dijo el Presidente.
            -Vas de culo, con ese cretino – le susurró el general Smith al almirante.
            -A mi plin. Yo aprieto el botón rojo y que le den por culo a Venezuela.
            En las costas del Orinoco, un pueblo mal armado aguardaba la invasión para defender su independencia y su revolución. En lo más profundo de las selvas ya se preparaban las fuerzas de resistencia guerrillera contra los presuntos ocupantes yanquis.
            -Va a morir mucha gente – caviló el general Smith mientras se alejaba por el pasillo, y el almirante Travis, apretó el botón rojo que le ofrecía su ayudante, y bostezó.
            -Yo, dentro de un mes estaré jugando al golf. Que le den morcilla al Presidente gilipoyas y a todos los venezolanos.
            Esa tarde subiría la Bolsa de Nueva York en los valores petrolíferos.

                                                           Miguel Ángel Pérez Oca.