jueves, 28 de octubre de 2010

PEREZ REVERTE, UNA MIERDA EN LA CUMBRE.


De joven me gustaba mucho y practicaba el montañismo. Una vez, en la mismísima cumbre del Puig Campana, justo sobre el estrecho mojón que marca su vértice geodésico, me sorprendió la inesperada presencia de una mierda seca. Alguien se había molestado en hacer equilibrios sobre la columna de ladrillos para dejar su deposición en el punto más alto y vertiginoso de la montaña de más de 1400 metros de altura. Así que estaba en la cumbre, aunque no dejaba de ser una mierda, me dije a la hora de valorar la hazaña del cagón. Porque, realmente, se puede ser una mierda y estar en la cumbre. De la misma manera que se puede ser un gran escritor y ser una mala persona. Se puede incluso ser un escritor mediocre y llegar a académico. Porque puede uno echarse a perder por culpa de las urgencias que imponen los contratos millonarios con las grandes editoriales y compensarlo con la obtención del título de académico gracias a las influencias de esas mismas editoriales. Lo que no se puede - perdón: no se debe -, es ser un imbécil engreído y soberbio y arremeter contra las personas decentes por mera diversión o ansias de notoriedad o, peor aún, por un calculado interés en la promoción y venta de los propios libros.

No es la primera vez que el desalmado Pérez Reverte arremete contra una persona honorable por mera ambición de notoriedad. Ya se metió con Borges, llamándole gilipollas, o con el pobre Paco Umbral, cuando ya estaba moribundo. ¡Qué valiente! Respecto a Borges dijo lo siguiente: "Me preguntaron por Borges y dije lo que siempre he dicho. Como autor mi admiración es sin límites pero como persona era muy malvado y snob". Y lo dice precisamente este mastuerzo del que ni siquiera se puede decir lo mismo. La última novela que le leí fue la "Carta Esférica", y se le notaba demasiado su sometimiento a las exigencias contractuales de su editorial. Al principio la novela resulta premiosa, desvaída y sin ritmo, nos cansa con los silencios y pausas de los personajes, porque, claro, hay que llegar a las 300 páginas contratadas, para después, cuando ya se ha cubierto la extensión pactada con el editor, terminar el relato en un pis pas, con un final absurdo y precipitado: La chica se va en un barco, dejando a los malos con un palmo de narices... ¡Como si los malos no pudieran comprarse un billete de avión y esperarla en su destino! Lamentable, por no decir patético.

En fin, creo que se me nota que estoy cabreado con este sujeto de marras. Su desprecio a las lágrimas del bueno del ministro Moratinos el día de su despedida es de una crueldad solo comparable con el trato que ya le dio a un Umbral a las puertas de la muerte. Sin embargo, curiosamente, tras mandar a la mierda a todo bicho viviente, todavía no le he leído una sola crítica, si quiera comedida y suave, contra la Academia a la que pertenece o contra alguno de sus miembros, entre los que, como en toda comunidad, algún gilipollas habrá, digo yo. En fin, que al inclemente martillo de presuntos idiotas, vendidos y desgraciados se le ve el plumero.

Al principio de leer los exabruptos de Pérez Reverte, que entonces me llegaban a través de Internet, creí que se trataba de escritos espurios, falsamente atribuidos a un escritor que entonces admiraba, con el fin de dar autoridad a argumentos de la extrema derecha. Pero con el tiempo tuve que admitir que aquellos vómitos de insultos barriobajeros y despropósitos fuera de lugar venían del autor de Alatriste. Como no me resignaba a pensar que es idiota, tuve que considerar que es tan solo una mala persona dispuesta a aumentar su notoriedad para vender más libros. Porque lo triste de todo esto es que sus gritos tabernarios consiguen realmente aumentar las ventas entre los tontos de turno. Es desolador comprobar algo así, pero es la realidad de esta sociedad consumista, frívola y maleducada que nos ha tocado vivir. Qué pena.
En fin, que después de tener que sufrir como este "eminente" académico se burla de las nobles lágrimas del pobre ex ministro, ya no me extraña que haya salvajes que se regodeen con las hazañas de los torturadores y asesinos yankis en Iraq, con los improperios de un machista sobre los "morritos" de la Pajín o con los sufrimientos del inocente bovino sacrificado en el coso. Si hay algo en el mundo que desprecie con toda mi alma es la crueldad, y Pérez Reverte es un indivíduo cruel y soberbio, o lo que es lo mismo: despreciable. Por muy buen escritor que fuera, que tampoco.

Así que pienso que debería modificar el título de este artículo. En lugar de llamarse "Pérez Reverte, una mierda en la cumbre" debería titularse: "PÉREZ REVERTE, UN MIERDA EN LA CUMBRE".

De hecho, las cumbres están llenas de mierdas.

Miguel Ángel Pérez Oca.

5 comentarios:

epoca dijo...

SUBLIME. Nunca la palabra MIERDA, salvo en la boca de Labordeta ha estado mejor aplicada que en este artículo. Se puede hacer arte y pedagogía hasta con los detritus. Este es ese caso.

Eusebin.

epoca dijo...

Un apunte importante, al menos para mi. Moratinos, el denostado por este impresentable, formo parte de la comisión internacional que inspeccionaba Irak en busca de armas de destrucción masiva. Una y mil veces repasaron los lugares indicados por la ¿inteligencia? yanqui y no encontraron nada. Moratinos incidió en que no era lógico un ataque militar y que ppor contra necesitaban más tiempo y menos trabas de los gobiernos yanqui y británico al que se unió Aznar el Químico, por la buena química que tuvo con el incapacitado de Busch. No se le hizo caso a pesar de su insistencia. Tuvimos guerra, no tuvimos armas de destrucción masiva, bueno si, las tenia EE.UU.. Hemos pagado con un pais destrozado con miles y miles de muertos, desplazados, terrorismo, ruina, etc. Y con una crisis bestial producida por aquella guerra y por las hipotecas basura de yanquilandia y en estas tierras por una burbuja inmobiliaria potenciada por la ley del suelo del señorito Aznar. Ahora el mierda es Moratinos, quizas el único hombre bueno de la historia. Para dedicarse a ser reportero de guerra y escribir novela historica, Perez Remierde olvida lo más importante, LA VERDAD.

Eusebin

diego dijo...

Usted no leyó la carta esférica, por lo menos no hasta el final.

Anónimo dijo...

A Diego:
Pues sí, leí La Carta Esférica hasta el mismísimo final, que junto al desigual ritmo del relato y otros muchos defectos, fue lo que más me defraudó. Qué le vamos a hacer. Pero no es precisamente "La Carta Esférica" lo que más me ha defraudado de Pérez Reverte, sino su actitud prepotente y engreída, su falta de humanidad, su endiosamiento, su falta de la más elemental educación, que hace que sus artículos resultan repugnantes, aun en el caso de tener razón en alguna de sus argumentaciones. Si quiere ciscarse en todo, que empiece por la Academia a la que pertenece y uno podría empezar a creerle. De lo contrario, me parece una pose para vender libros. Cela se bañaba en las fuentes públicas de Elche y afirmaba que era capaz de sorber agua de una palagana con el culo, y este señor se dedica a insultar a diestro y siniestro. Allá él, pero que no exija respeto por parte de nadie.
En cuanto a Vd., es muy dueño de tener los iconos cultares que quiera.
Y le aseguro que tuve la paciencia, mezclada con la vana esperanza de que el final redimiera a una obra mediocre, de leerme HASTA EL FINAL La Carta Esférica. No lo volveré a hacer.Para mí Perez Reverte está ya amortizado literariamente.
Miguel Ángel Pérez Oca.

Anara dijo...

Totalmente de acuerdo