jueves, 26 de septiembre de 2013

LOS VIEJOS VETERANOS DE IFNI NOS REUNIMOS DE NUEVO.


                                          Foto de Ricardo Acosta.

El pasado sábado, día 21, la asociación AVILE (Asociación de Veteranos de Ifni del Levante Español) nos reunimos en una Asamblea para que la directiva (yo soy vicepresidente) nos diera cuenta de la marcha de la asociación, de las gestiones y actividades realizadas, exposiciones de fotos, homenajes a algún veterano injustamente tratado por la vida y por el Estado, etc. Fuimos unos 50, porque algunos se dieron de baja, desilusionados al no materializarse lo que "radio macuto" había dicho de que nos iban a dar dinero, al menos a los que participaron en la guerra ignorada de 1957 (yo hice mi mili ifneña en 1966-67, y el territorio se entregó a Marruecos en 1969), otros porque estiman que debería darse mayor importancia, incluso en el nombre de la asociación, a aquellos que participaron en esa guerra, pero desde el Sahara, otros porque se han muerto (la edad de los excombatientes ronda casi los 80 añitos de nada), y otros porque la crisis no les permite dispendios prescindibles. Pero, en fin, allí estábamos los que todavía nos ilusiona vernos con viejos camaradas de penalidades. Estamos hechos unos carcamales, pero aún nos reímos y somos capaces de saborear un buen arroz del senyoret y de magro con verduras, regados con buen vino. Que nos dure.

domingo, 22 de septiembre de 2013

50 PALABRAS SOBRE LOS JUDÍOS.



En la pasada reunión de la Tertulia de la Bodega Adolfo, un compañero nos desafió a escribir 50 palabras sobre algún tema importante. El tema, al final, resultó ser "Los judíos", y yo escribí lo que se me ocurrió; pero me dí cuenta de que con tan solo 50 palabras no se puede analizar un tema como este, así que seguí escribiendo hasta llenar la página habitual. Bueno, el resultado es el que os ofrezco a continuación:

JUDÍOS RICOS, JUDÍOS POBRES.
“Siento vergüenza ajena cuando veo que un pueblo que ha padecido el holocausto es capaz de justificar el trato que da a los palestinos. Pero no todos los judíos son culpables, porque no es cuestión de judíos y gentiles, sino de ricos y pobres. El poder siempre manipula las conciencias.”
Al analizar un tema tan complejo con tan solo 50 palabras es imposible no caer en la excesiva simplificación. Y todavía se podría hacer con menos palabras y, por consiguiente, menos rigor: “Los nazis eran monstruos, los judíos eran buenos y ahora son malos, los palestinos son buenos.” (17 palabras).
Pero sobre este asunto habría mucho más que decir, porque ¿qué pueblo no ha abusado nunca de otros grupos étnicos? ¿Qué hicieron los romanos? ¿Qué masacres no perpetraron los españoles en América? Y el Imperio Británico, ¿no estaba cimentado sobre la sangre de los colonizados? En nombre de la Patria, Dios, la Raza, la Democracia… muchas naciones también asesinaron a niños, mujeres y ancianos. ¿No lo hicieron los americanos en Hiroshima y Nagasaki, en Hamburgo y Drede? Pero lo que hace excepcional al Holocausto no es solo el frío exterminio de la que los nazis consideraban una raza inferior, si no su planificadísima realización y el hecho de que hemos visto las imágenes del horror. Lo que nos sobrecoge es la repugnante conversión del asesinato en una industria, incluso lucrativa, en la que debieron participar miles de personas especializadas y cultas. Por otra parte, estoy seguro de que en Auschwitz solo murieron los judíos que no habían podido pagarse un previsor y oportuno exilio; y que son ahora algunos riquísmos sionistas internacionales los que se aprovechan del dolor y la muerte de estos parientes pobres para justificar su explotación del territorio palestino, secundados por israelitas modestos que aspiran a mejorar su nivel de vida en la Tierra Prometida. Como siempre es cuestión de poder y de clases sociales manipuladas.
Y es la religión, la paranoia religiosa que a cambio de fe y obediencia nos promete paraísos o resurrecciones vencedoras de la muerte, la que a menudo sirve a los poderosos como coartada de sus felonías. Porque es muy fácil argumentar que es lícito expropiar por la fuerza de las armas a los descreídos gentiles que usurparon la Patria Sagrada hace 2000 años, mientras que no lo es masacrar al Pueblo Elegido por Yavé.
Cuando comprendamos, todos los seres humanos, que un palestino es una persona de la misma calidad que un judío, un negro centroafricano, un blanco europeo o un chino, estos crímenes lamentables ya no podrán tener ninguna justificación. Pero mientras haya quien crea que hay razas inferiores, mientras haya quien nos predique dogmas sagrados cuya obediencia nos hace supuestamente mejores que los ateos, mientras haya fanáticos que convenzan a los jóvenes de que hay un Dios que se complace con la muerte violenta de los infieles, mientras haya patriotas que nos digan que la vida de un hijo de nuestra nación vale más que cien vidas de extranjeros, mientras haya quien sostenga que las luchas deben darse entre grupos étnicos, religiosos y nacionales, en lugar de la única confrontación legítima, que es la de la justicia social, la de pobres contra ricos, abusados contra abusadores, desahuciados contra banqueros… tendremos asesinatos legales, abusos sistemáticos y crueldades permanentes.
Bueno, pues no he dicho todo lo que quisiera, pero al menos he podido esbozar mi opinión con un total de 651 palabras. No podría hacerlo con menos.
Y no nos engañemos: el ser humano es un depredador social y sus grupos jerarquizados se han dedicado, desde el inicio de los tiempos, a engordar a costa de todo ser vivo que cae a su alcance, incluidas las personas ajenas. Contra lo que decía el bueno de Rousseau, somos malos por naturaleza; aunque quisiera confiar en que podremos redimirnos algún día bajo una organización social justa.        

            Miguel Ángel Pérez Oca.                                                                   

jueves, 5 de septiembre de 2013

LA CABEZA DEL DOCTOR RICO HA SIDO ENCONTRADA.

Pues, menos mal. Por lo visto la policía la encontró el mismo día de su desaparición. La habían tirado por un terraplen...¡Angelitos! Puestas así las cosas, creo que no vale la pena complicarse la vida con suposiciones conspiranoicas. No ha sido por motivos ideológicos, fanatismo, etc. sino a causa de los efluvios alcohólicos o de otras sustancias de esas que te ponen como un toro, o mejor como un burro y, claro, haces burradas.
Lástima de gente. Se cansan de leer sentados y no se cansan de buscar pedruscos a media noche y llevarlos por el campo para después liarse a mamporros con una estatua. Qué cosas.
Ahora toca dilucidar si se devuelve a su sitio, en las faldas del Tossal, o se le busca una más segura ubicación, en la Avenida de su nombre u otro sitio con cámaras de seguridad; aunque, desde luego sería una pena y una claudicación, llevárselo del sitio que escogió par él el pueblo de Alicante.
Que ya tiene narices que tengamos que estar como los antiguos romanos, temblando por si vienen los vándalos.
Miguel A. Pérez Oca.

martes, 3 de septiembre de 2013

¡YA NOS HAN VUELTO A DECAPITAR AL DOCTOR RICO!



Cuatro años nos ha durado el doctor Rico en su monumento del Tossal. Unos bestias, o algo peor, lo han vuelto a decapitar a golpes de pedrusco, y se han llevado la cabeza, no sé para qué, porque esa gente ni la usa ni debe tener mucho aprecio por un órgano para ellos tan inútil. Me dicen que no ha habido más destrozos en la noche del sábado, cuando se perpetró el "monumenticidio", y que junto al decapitado había varias piedras de considerable tamaño usadas, presuntamente, como herramientas. Esas piedras no pertenecen al parque del Tossal; así que fueron traídas de no sé dónde; lo que me hace pensar en una acción premeditada y motivada por no sé qué oscuros fines. ¿Ha sido simplemente un acto de vandalismo realizado por unos descerebrados ciegos de alcohol y otras sustancias? ¿O debemos pensar, dada la presencia de los pedruscos en cuestión, que fue una acción planificada por algún grupito de fanáticos o extremistas de color desconocido? Para eso está la Policía, creo yo, para averiguarlo. Por mi parte me adhiero a la protesta enérgica que ha hecho pública la Asociación Alicante Vivo, y echo de menos otros gestos similares que debieran darse en partidos políticos, sindicatos, Comisión Cívica, etc. Que este asunto nos afecta a todos los demócratas alicantinos, dada la personalidad e historia del doctor y las vicisitudes sufridas por su monumento.
El doctor Rico fue un hombre ejemplar, fallecido en 1927 de un fulminante ataque al corazón. Atendía gratis a los necesitados e incluso depositaba algún dinero debajo de la almohada de los enfermos más pobres. Fue concejal de nuestro Ayuntamiento y desde su puesto fomentó la creación de las pinadas de nuestros dos castillos, de los que decía que Alicante necesitaba dos pulmones. Propuso que el Ayuntamiento comprara los terrenos del Tossal para llenarlos de pinos, con la aportación de dinero particular del Alcalde y los concejales, con un solo voto en contra. Era republicano y anticlerical y a su muerte protagonizó el primer entierro laico (sin curas) de nuestra historia local.
El monumento, levantado por suscripción popular, se instaló en el Tossal en 1930, siendo bautizado el lugar donde se instaló como Parque del Doctor Rico. En 1939, al triunfo del franquismo, el monumento fue desmantelado y almacenado en dependencias municipales, llamándose desde entonces el lugar Parque Ruíz de Alda. En los años 70, el monumento fue repuesto, y en los 80 fue decapitado por primera vez, desapareciendo la cabeza, obra de Daniel Bañuls. Hace cuatro años se restauró el busto con una copia del original. Y el pasado sábado fue de nuevo decapitado.
El cadáver del doctor Rico descansa en la actualidad en el Jardí del Silenci del Cementerio Municipal, por decisión de nuestro Ayuntamiento, envuelto en la bandera republicana.
Solo se me ocurre pensar que me gustaría entrar en el cerebro (si lo tiene) de alguno de los salvajes que han vuelto a dañar el monumento. Ver qué piensa ese estúpido, o algo peor, y cuáles fueron los móviles de su reprobable acción. ¿No comprenden esos "vándalos" (o lo que sean) que si todos fuéramos como ellos, todavía estaríamos en la Edad de Piedra, y ellos mismos no vivirían en una casa cómoda, ni tendrían coche, ni tele, ni libros (bueno, eso quizá no lo echarían de menos) ni los médicos curarían sus enfermedades?
¿Qué tal rebuznarán?
Miguel Ángel Pérez Oca.

jueves, 29 de agosto de 2013

¡YA HE VUELTO!



Ya estoy aquí otra vez. Ya he vuelto de mis vacaciones de Agosto en la Playa de San Juan, donde no tenía Internet. He estado felizmente aislado del mundo y me he dedicado a repasar y corregir mi próximo libro del que ya os hablaré. De momento os pongo lo último que he escrito para la Tertulia de la Bodega Adolfo.
El tema era "el Amor de Verano" y todavía se nota la impresión que me causó el mes asado la visita que hice al campo de exterminio de Auschwitz.

                                      EL VERANO PASADO ME INVENTÉ TU NOMBRE.
            Ayer te vi. Estabais lejos, a más de cien metros de nuestras alambradas y, sin embargo, tu figura delgada y elegante destacaba entre todas las prisioneras. Ni siquiera tu cráneo rapado te ha hecho perder la enorme dignidad que transmite tu paso firme y elástico, tu rostro alzado al viento, el movimiento armónico de tus brazos al andar.
            Y pensar que ni siquiera me conoces, que no eres consciente de que en este campo diabólico hay un hombre que sueña contigo y se interesa constantemente por tu suerte. Desde que bajamos del vagón solo te he visto, o mejor adivinado en la lejanía, cinco veces. Y ayer te vi de nuevo; marchabas en la segunda fila de la formación, camino del trabajo agotador, flotando por encima de la crueldad de nuestros verdugos, despertando ese respeto que nace a tu alrededor y que hace que ni siquiera los capos y las matronas se atrevan a levantarte la voz. Te vi y mi corazón se agitó. ¡Aún estás viva!
            Recuerdo nuestro viaje interminable en el vagón de ganado atestado de sufrimiento. Los lamentos, los estertores, eran constantes bajo aquel olor repugnante. Y sin embargo, tú permanecías en el rincón con la cabeza alta y tu sedosa cabellera agitándose al viento que entraba por el ventanuco enrejado. Fue entonces cuando me enamoré de ti y me inventé tu nombre… Te llamé Esperanza y creo que así te llamas, o deberías llamarte.
            Dos días estuvimos cruzando nuestras miradas desde las esquinas opuestas del vagón repleto de gente humillada y moribunda. Nunca cambiamos una sola palabra y, sin embargo, conozco tu voz, o me la he inventado también; porque no podría ser otra.
            Cuando llegamos, aquel doctor de dientes separados y mirada torva ordenó que nos dividiésemos en dos grupos, uno de hombres y otro de mujeres. Después nos fue escrutando uno a uno, hasta acabar separando de las personas de apariencia sana otra patética formación, la más numerosa, de niños, ancianos, embarazadas y enfermos a los que el médico declaró en voz alta que no eran aptos para el trabajo. Se los llevaron a darles una ducha y nunca más los volvimos a ver. Se dice que los condujeron directamente a las cámaras de gas, donde los asfixiaron sin clemencia. Y nuestras dos agrupaciones de personas aptas fueron conducidas a distintos campos, separados por unos cientos de metros. Nos cortaron el pelo, nos vistieron a rayas y desde el primer día nos hicieron trabajar hasta la extenuación, sin apenas nada que comer.
            Si me vieras no me reconocerías… Bueno, la realidad es que nunca me has conocido. Soy un esqueleto al que le faltan varios dientes, y dos cicatrices horrorosas cruzan mi rostro. He recibido crueles castigos y palizas de los capos, pero he sobrevivido, y he sobrevivido por ti; porque espero que todo esto termine cuando unos tanques rusos o americanos crucen esa odiosa puerta, en cuyo dintel hay un letrero que dice que el trabajo nos hará libres. En estas noches de otoño, más allá de las llanuras lejanas, se oyen remotos estampidos; vienen del Este y son el eco de las cada vez más próximas batallas que acabarán dándonos la libertad. Por eso tienes que sobrevivir, por eso yo sobrevivo para verte libre y poder expresarte mi amor. En mi barracón soy el único superviviente de los que llegaron conmigo, y a ti debe ocurrirte lo mismo, ¿verdad? Sigues siendo una dama elegante y hermosa dentro de tu uniforme andrajoso. Porque eres un ser excepcional, de esos que irradian dignidad y mueven al respeto.
            Mi querida Esperanza, mi amor de estos meses espantosos. Ya es otoño en Auschwitz y aún estamos vivos. Este invierno seremos liberados, ya lo verás.
            Ayer te vi marchando con tus compañeras. Sobresalías sobre todas ellas, tan encorvadas y vencidas, con la cadencia elegante de tus pasos indomables, con ese rostro que adiviné sereno bajo el cráneo rapado y quizá tan sarnoso como el mío…
            Vivo por ti, sobrevivo para ti, mi amor del verano.
Miguel Ángel Pérez Oca.

lunes, 29 de julio de 2013

AUSCHWITZ ME PRODUJO RONCHAS.

RASCÁNDOME LAS RONCHAS EN AUSCHWITZ.

            No sé si fue alergia o repugnancia o miedo a los más recónditos impulsos del ser humano. No lo sé, pero lo cierto es que en Auschwitz me salieron ronchas. Ahí os dejo una parte del escrito que esta noche leo en la Tertulia de la Bodega Adolfo:

            En principio tuve la tentación de no seguir a mis compañeros de excursión en la visita al famoso campo de exterminio de Auschwitz. Dos señoras mayores, que nos acompañaban, sintieron arcadas y optaron por esperarnos en la cafetería después de ver la famosa entrada en cuyo dintel la desfachatez nazi había escrito “Arbeit macht frei” (El trabajo hace libre). Yo acabé entrando y, pese a las molestias que me ocasionó, no me arrepiento. Porque, con la ayuda de una excelente guía local, pude reflexionar sobre algunas cosas sumamente importantes: Comprendí que aquello no fue la locura improvisada de ningún Calígula del siglo XX; aquello, a pesar de su monstruosa irracionalidad, era una elaboradísima y planificada industria dedicada a la aniquilación sistemática de millones de judíos y otros ciudadanos de razas no arias, con una óptima y productiva explotación comercial. Para hacer funcionar aquellos complejos de muerte hicieron falta multitud de arquitectos, ingenieros, médicos, psicólogos, economistas y demás seres supuestamente inteligentes. Y está claro que una empresa así no podía pasar desapercibida para la población. Había demasiados miles de implicados en un crimen que convertía al pueblo alemán, o al menos a grandes sectores de él, en cómplice y encubridor. Los intereses económicos del holocausto también quedaban patentes en la exposición que se nos hizo de montañas de cabello humano, gafas y cacharros de todo tipo. El fabricante de los hornos crematorios debía percibir sustanciosos beneficios de su actividad, así como el proveedor del gas letal Zyklon B. El industrial que fabricaba moqueta con cabello humano también tuvo que llevarse sus buenas ganancias, y el que reciclaba todos los cacharros metálicos (ollas, orinales, palanganas, vasijas…). Lo más terrible, si es cierto lo que nos contó la guía, es que prestigiosas empresas farmacéuticas financiaban los terribles experimentos que el doctor Mengele realizaba con parejas de niños gemelos y otros desgraciados prisioneros científicamente torturados.
            En general, los niños eran gaseados en cuanto llegaban a Auschwitz, ya que no servían para el trabajo. Se les engañaba, junto a los ancianos, embarazadas y enfermos, diciéndoles que iban a tomar una ducha. Y se les fumigaba en cámaras herméticas con el gas que tardaba 20 minutos en matarlos. La fotografía más espantosa que he visto en mi vida es la de un grupo de niños sonrientes que caminan, confiados y alegres, hacia las pretendidas duchas. Fue ante esta foto cuando comencé a rascarme las ronchas.

Lo cierto es que siempre he padecido picores ante la gente disciplinada, obediente e incondicional, convencida de tener toda la razón de su lado, o sea del lado del “líder carismático” al que han entregado su lealtad.
Debo padecer alguna clase de alergia a la irracionalidad.
                                           

 Miguel Ángel Pérez Oca.

miércoles, 17 de julio de 2013

¡ESTUVE EN FROMBORK!















En lo alto de la torre de Frombork













Auschwitz. Fotografía de niños camino de la cámara de gas.
Perspectiva del Mercado Largo de Gdansk. 

Frombork. Suni ante la tumba de Copérnico.

Con lo fácil que era. Después de varios años esperando que los incompetentes agentes de viajes polacos me resolvieran el medio de llegar a Frombork, fuera de los circuitos comerciales, resultó que bastaba con decirle (en inglés) a la chica de la recepción del hotel que quería ir a Frombork y que si podía averiguar lo que me iba a costar que un taxista me llevase allí (a unos 100 km. de Gdansk), me esperase dos horas y me trajese de vuelta. La chica hizo una llamada y a los 5 minutos tenía la respuesta: El taxista pedía 500 slotis, o sea... 125 euros. Y ya está. Suni y yo nos fuimos con un amable taxista que había trabajado en Venezuela y hablaba un poco de español y otro poco de inglés y después de un largo recorrido por una disparatada autopista con semáforos y límite de velocidad de 70 km/h. que nadie respeta, y tras atravesar carreteras endiabladas con baches enormes, en medio de bosques y praderas increíbles, nos plantamos en el "último rincón del mundo", que ya lo definía así el bueno de Copérnico. La colina amurallada con la catedral gótica de ladrillo rojo es mucho más impresionante al natural que vista en las ilustraciones de los libros y revistas. Al ponerme delante de la tumba del hombre que revolucionó la ciencia y puso a la Tierra en su sitio, no pude evitar que unas furtivas lágrimas recorrieran mis mejillas y empaparan mis barbas de viejo astrónomo. El museo, con sus instrumentos y sus libros originales, es maravilloso. Y la subida a la torre, con no sé cuántos cientos de escalones, cansada pero gratificante. El panorama desde allí es espléndido, verde frondoso, con la laguna del Vístula y las casitas diseminadas entre los prados y los bosques, deben conformar el mismo paisaje que veía el maestro cuando se subía allá arriba y observaba los planetas con su tríquetrum...
Bueno, pues ya había conseguido mi propósito.

Polonia es un país fascinante. Vale la pena pasearse por Krakovia, con su gigantesco castillo del Wawel y su gran plaza de Rienek Glowni y su Mercado de los Paños. Wroklaw, Poznan, la misma Varsovia; pero, sobre todas las ciudades, me quedé enamorado de Gdansk, con su perspectiva del Mercado Largo y su inigualable ambiente de cultura veraniega y fresquita y su enorme grúa medieval a la orilla del canal. Torún, donde podemos visitar la casa natal de Copérnico. Los paisajes tan verdes, las iglesias y las construcciones civiles renacentistas con sus pináculos de bronce increíbles... No debéis perderos Polonia.

Cierto que sus infraestrcturas dejan mucho que desear. Polonia se está desarrollando y el sentido de iniciativa de sus habitantes también. Las carreteras y los aeropuertos se les han quedado pequeños.
Y hay que visitar el campo de concentración de Auschwitz para ver lo bárbaro que puede llegar a ser un pueblo supuestamente culto, como el alemán. En toda la eternidad saldarán los teutones la deuda que contrajeron con el resto de Europa... Y ahora se empeñan en que les paguemos lo que les debemos a sus espabilados banqueros. Lo que pasa es que en esta Europa adocenada faltan políticos con en par de... narices, que se atrevan a decirle a la "füreresa" Merkel que primero son las personas y después los bancos, y que cuando ellos hayan pagado la deuda que contrajo aquel mamarracho de führer que, no nos engañemos, votó el pueblo alemán por una gran mayoría, ya podremos hablar de economía. Y que ningún europeo debe volver a pasar hambre por culpa de los prepotentes dirigentes alemanes, ¿estamos?
Polonia nos puede enseñar muchas cosas. Ya iremos hablando de ello.
Por hoy vale.
Miguel Ángel Pérez Oca.