lunes, 20 de octubre de 2008

RETRATO DE GALA, POR DALÍ.



Hace unos días estuve en Figueras, visitando el Teatro-Museo-Mausoleo de Salvador Dalí. La verdad es que uno acaba apabullado con tanta paranoia crítica, que más diría yo que fue ironía crítica, burla a los panolis que se embelesan con las tomaduras de pelo de los genios. Y esto, aunque suene a políticamente incorrecto, vale tanto para el genio Dalí, como para Picasso y otros muchos personajes de la ola innovadora que floreció en el arte del siglo XX. Supongo que la Historia y el sentido común pondrán a cada uno en su sitio, pero, a pesar de lo dicho, estoy convencido de que, entre toda la hojarasca de sus trucos de perspectiva y presuntas locuras, quedará para siempre el genio de uno de los pintores más perfectos de la Historia. Porque yo admiro a Dalí, profundamente, a pesar de que era un pelota del franquismo, a pesar de que buscaba la pasta por encima de todo, a pesar de que nos tomó el pelo durante muchos años con su presunta locura. Él creo un personaje y lo explotó hasta el final. Pero, si prescindimos de juicios y prejuicios y entramos en el Museo de Figueras para ver un solo cuadro, el llamado "Retrato de Gala", donde no hay locuras ni surrealismos de ninguna clase, donde solo hay un retrato impresionantemente realista, con una joya que parece que se sale del lienzo y unas manos de piel viva y transparente, en las que se traslucen las venas y los músculos y que se posan cruzadas en el regazo, bajo el busto, con un pecho al descubierto, dominado por el rostro inteligente y un tanto malévolo de la mujer autoritaria que domeñó por años la ambigua personalidad sexual de su pintor; si vemos ese cuadro y nos entregamos a él, la conclusión es que Dalí es uno de los genios más auténticos de la historia, disfrazado, eso sí, de bufón paranoico, al que hay que desnudar para ver el interior. Dalí, con este cuadro asombroso, nos demuestra el secreto del Arte, el secreto de la admiración que produce una obra irreproducible, una obra llena de mérito por su maestría. Mi modesta opinión sobre este asunto, con riesgo de que se me califique de analfabeto artístico, es que cuando algo se somete a la admiración del público, es porque solo su creador es capaz de realizar algo así. Si vamos al circo es para admirar a quienes son capaces de hacer cosas insólitas. Si vamos al teatro es para ver a quienes son capaces de imitar a la vida como no podráimos hacer nosostros. Si vamos a un museo es para envidiar al artista capaz de crear algo que nadie podría imitar a la perfección. El que tenga narices que pinte un cuadro como el "Retrato de Gala", donde están las manos más perfectas de la pintura española. Yo podría fácilmente imitar un cuadro de Picasso, o de Tapies... Nada digo de Miró, al que un niño podría remedar. Cuando se me dice que, según Tapies, un desconchado en la pared ya es arte y que Miró ha perfeccionado su pinura hasta ser como un niño, yo me digo, pues entonces sobran Tapies y Miró, porque ya tenemos desconchados en las paredes y niños que dibujan para divertirse, y nunca el ser humano podrá superar a la naturaleza. No he podido ver ningún cuadro de Picasso comparable al "Retrato de Gala" de Dalí. Nunca Picasso reflejó en su pintura una maestría tan insuperable. Sus personajes de las etapas azul y rosa y de los primeros tiempos son hieráticos, inexpresivos, monigotescos. Las "Señoritas de Aviñón" son una aventura osada, una burla a los burgueses que compran arte para hacer inversiones. Y los cuadros posteriores están pintados en serie, como el producto de una firma ya consolidada en el mercado. Dalí no hace eso. Sus cuadros más conocidos tienen siempre un trabajo ingente y un oficio insuperable. Se dice que si Rubén Darío solo hubiera escrito su poema "Lo Fatal" ya debería ser considerado uno de los más grandes poetas. Pues si Dalí solo hubiera pintado su "Retrato de Gala" también se habría ganado con ello el reconocimiento de genio que merece. A pesar de que se pasara la vida tomándonos el pelo.

Y si no estáis de acuerdo conmigo, pues lo siento mucho. Qué le vamos a hacer.

1 comentario:

Sra.Kaulitz dijo...

Una vez más...el GRAN Dalí